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Fallece Bob Mackie, a los 87 años, la leyenda que vistió a Marilyn Monroe en el cumpleaños de Kennedy y fue el pionero de los vestidos transparentes para las celebridades en las alfombras rojas

El diseñador convirtió los vestidos de Marilyn Monroe, Cher y otras estrellas en imágenes inolvidables y dejó una huella que todavía aparece en las alfombras rojas.

Fallece Bob Mackie, a los 87 años, la leyenda que vistió a Marilyn Monroe en el cumpleaños de Kennedy y fue el pionero de los vestidos transparentes para las celebridades en las alfombras rojas
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Bob Mackie, uno de los diseñadores de vestuario más reconocidos de Hollywood, murió este lunes a los 87 años en Palm Springs, California. Su fallecimiento fue confirmado a través de sus redes sociales y, de acuerdo con los reportes publicados tras su muerte, había padecido neumonía.

Durante más de seis décadas, Mackie construyó una carrera alrededor de una idea que terminó definiendo buena parte de su trabajo: una estrella no debía simplemente verse bien, sino conseguir que el público recordara que estuvo ahí. Su nombre quedó ligado a figuras como Cher, Diana Ross, Tina Turner, Carol Burnett, Elton John, Judy Garland, Liza Minnelli, Ru Paul, Whitney Houston, Miley Cyrus, Britney Spears y Sabrina Carpenter, entre muchas otras.

Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.
Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.

Su trayectoria incluyó nueve premios Emmy, un Tony y tres nominaciones al Oscar, además de su incorporación al Television Academy Hall of Fame en 2002. Pero más allá de los reconocimientos, su mayor legado está en la manera en que convirtió el vestuario de las celebridades en parte del espectáculo.

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De Paramount a las grandes estrellas

Mackie comenzó su carrera en Paramount Studios, donde en 1961 fue descubierto por la legendaria diseñadora de vestuario Edith Head, una de las figuras fundamentales del Hollywood clásico. También trabajó como asistente del diseñador francés Jean Louis, quien tuvo entre sus clientes a algunas de las grandes figuras del espectáculo. Fue precisamente durante esa etapa cuando, siendo muy joven, realizó el boceto del vestido que Marilyn Monroe utilizaría para cantar Happy Birthday a John F. Kennedy en 1962.

Mackie creció rodeado por el imaginario del cine y el espectáculo. Su lenguaje visual terminó conectando con una tradición mucho más amplia: la de las grandes showgirls, las Ziegfeld Follies y el glamour exagerado del entretenimiento estadounidense, donde las plumas, las lentejuelas, las siluetas pronunciadas, los cuerpos descubiertos y los materiales llamativos formaban parte de la construcción de una estrella.

El boceto de Marilyn que terminó haciendo historia

Hay una precisión importante detrás de uno de los capítulos más famosos de su carrera. Mackie no confeccionó el vestido que Marilyn Monroe utilizó para cantarle “Happy Birthday” a Kennedy; cuando tenía alrededor de 21 años, trabajaba como dibujante para Jean Louis y realizó el boceto original que serviría para desarrollar aquella pieza.

De acuerdo con el relato publicado por People, Jean Louis solamente le indicó que el diseño era “para Marilyn”. Mackie no conoció todos los detalles del encargo hasta que posteriormente vio en los periódicos lo que había ocurrido. Décadas después, aquel vestido se convirtió en una de las piezas más famosas de la historia de la moda y fue vendido en una subasta por 4.8 millones de dólares.

Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.
Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.

El episodio resulta significativo porque resume una de las características que marcarían toda su carrera: Mackie entendía que un vestido podía convertirse en una imagen. Marilyn no solamente llevaba un vestido brillante aquella noche; aquel diseño terminó asociado para siempre con una de las presentaciones más recordadas de la cultura popular estadounidense.

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Cuando vestirse también significaba ser visto

En las creaciones de Mackie, el vestuario no funcionaba únicamente como ropa. Era una herramienta para construir una personalidad sobre el escenario.

Cómo te vistes es la forma en que le comunicas a la persona que te mira quién eres y de dónde vienes”

—  mencionó Mackie.

Esa filosofía ayudó a explicar por qué sus diseños podían ser tan exagerados. No buscaba únicamente vestir a una celebridad: buscaba que el público no pudiera apartar la mirada.

Con Cher, esa idea alcanzó una de sus expresiones más reconocibles. Mackie diseñó algunos de los atuendos más atrevidos de su carrera, incluido el conjunto negro que la cantante llevó a los Oscar de 1986, con el abdomen descubierto y un enorme tocado inspirado en un mohawk. El diseñador llegó a explicar que comenzó a mostrar el torso de Cher porque consideraba que era una de sus características más atractivas y que, a partir de ahí, cada aparición podía llevar el concepto un poco más lejos.

Su trabajo no inventó por sí solo la transparencia ni la exposición del cuerpo en la moda, pero sí ayudó a ampliar lo que una celebridad podía hacer con ellas.

Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.
Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.

De Cher a las nuevas generaciones

Esa capacidad de convertir el vestuario en una imagen no se quedó en el Hollywood de las décadas de 1960 y 1970. Mackie continuó trabajando con generaciones posteriores de artistas y, en años recientes, su nombre siguió apareciendo alrededor de figuras como Miley Cyrus, Zendaya, Britney Spears y Sabrina Carpenter.

El caso de Carpenter resulta particularmente revelador de la vigencia de su estética. En 2024, la cantante utilizó en los MTV Video Music Awards un vestido blanco de Mackie inspirado en uno que originalmente había creado para Madonna, quien a su vez había utilizado el diseño como una referencia visual a Marilyn Monroe.

Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.
Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.

Así, el lenguaje de Mackie siguió pasando de una generación a otra: Hollywood clásico, televisión, conciertos, alfombras rojas y finalmente las redes sociales. La ropa podía cambiar de época, pero la lógica permanecía: una aparición pública debía tener una imagen suficientemente fuerte para sobrevivir después de que las cámaras dejaran de grabar.

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Barbie, Carol Burnett y el espectáculo como laboratorio

Su imaginación tampoco se limitó a las alfombras rojas. Durante los 11 años que trabajó en The Carol Burnett Show, se estima que Mackie llegó a diseñar alrededor de 17 mil vestuarios, entre ellos el famoso vestido hecho para la parodia de Gone With the Wind, confeccionado a partir de una cortina y acompañado por una barra metálica y un remate utilizado como sombrero.

La pieza terminó en la colección del Smithsonian y se convirtió en uno de los ejemplos más claros de su capacidad para transformar incluso un recurso cotidiano en un momento memorable.

Otro capítulo importante de su carrera fue Barbie. Mackie colaboró durante años con Mattel para vestir a la muñeca y creó algunos de sus diseños más elaborados y reconocibles. La colaboración ayudó a trasladar su lenguaje de lentejuelas, plumas, pedrería, transparencias y siluetas teatrales a otra escala, convirtiendo a Barbie en otro escaparate de su estética.

Su trabajo llegó incluso a hombres como Elton John, para quien creó algunos de sus atuendos más extravagantes. Además llegó incluso a convertirse en una referencia para la cultura drag. RuPaul describió la particular combinación de movimiento, proporciones y color que identificaba las creaciones de Mackie, mientras que el diseñador llegó a referirse en tono de broma como el “santo patrono de las drag queens”.

Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.

Una estética que llegó hasta las alfombras rojas

La influencia de Mackie puede observarse hoy en una industria donde las celebridades utilizan cada vez más la ropa como parte de una narrativa visual, ayudando a demostrar que una alfombra roja podía ser también un escenario. Sus creaciones para Cher, Tina Turner, Diana Ross y otras estrellas establecieron una relación entre moda, personalidad y espectáculo que hoy rige a las celebridades.

Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.
Bob Mackie construyó una carrera de más de seis décadas vistiendo a grandes estrellas y convirtiendo sus diseños en parte del espectáculo. Foto: Agencias.

Por eso su influencia resulta difícil de medir solamente por las prendas que diseñó. Parte de su legado está en haber ayudado a que una celebridad entendiera que podía utilizar su ropa para exagerar quién era, jugar con su imagen y, sobre todo, controlar la manera en que quería ser recordada.

En una entrevista, Mackie explicó su forma de entender ese trabajo de una manera que resume buena parte de su carrera:

Una mujer que usa mi ropa no tiene miedo de ser notada”

Y quizá ahí se encuentra la razón por la que sus diseños siguen apareciendo décadas después. Mackie no diseñaba para que una estrella simplemente se viera bien durante una noche. Diseñaba para que pudiera convertirse en una imagen.

El legado de Bob Mackie también puede entenderse como una ruptura con la idea de que el glamour tenía que esconder el cuerpo para ser elegante. En una época en la que mostrar demasiado podía escandalizar, él se atrevió a jugar con pedrería, plumas, transparencias, telas ligeras y siluetas que dejaban partes del cuerpo al descubierto, convirtiendo aquello que podía parecer provocador en parte del lenguaje visual de una estrella.

Décadas después, las alfombras rojas, las redes sociales y las tiendas están llenas de vestidos que parecen desafiar esa misma frontera entre vestir y revelar. La exposición del cuerpo, forma hoy parte habitual del espectáculo de la moda. No sería preciso decir que todos esos diseños nacieron de Mackie, pero sí que pertenecen a un mundo de posibilidades que diseñadores como él ayudaron a ampliar.

Porque antes de que las transparencias fueran parte habitual de las alfombras rojas, alguien tuvo que imaginar que podían ser algo más que una provocación. Mackie entendió que la moda también podía consistir en atreverse a mostrar lo que otros todavía consideraban imposible. Y quizá ahí está una de las partes más duraderas de su legado.

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