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Todos guardan mal la escobilla del baño y este sencillo cambio evita que acumule agua, bacterias y malos olores

Además de limpiar el inodoro, es importante prestar atención al estado del accesorio y a la forma en que se almacena.

Todos guardan mal la escobilla del baño y este sencillo cambio evita que acumule agua, bacterias y malos olores

Aunque el baño suele ser uno de los espacios del hogar al que más atención se dedica durante la limpieza, existe un objeto que puede pasar desapercibido y convertirse en un punto de acumulación de suciedad: la escobilla para el inodoro. Especialistas nórdicos, entre ellos la finlandesa Mari Breilin, han señalado que los modelos tradicionales de plástico pueden convertirse en reservorios de bacterias cuando no se limpian y secan de forma adecuada.

El problema no está únicamente en utilizar la escobilla, sino en lo que ocurre después. Los restos orgánicos, el agua y la humedad pueden permanecer entre las cerdas y dentro del recipiente donde se guarda. Por ello, además de limpiar el inodoro, es importante prestar atención al estado del accesorio y a la forma en que se almacena.

¿Por qué la escobilla de plástico puede acumular bacterias?

Las escobillas tradicionales suelen tener numerosas cerdas plásticas colocadas muy juntas. Esta característica permite retirar la suciedad del inodoro, pero también facilita que algunos residuos queden atrapados después de utilizarla.

La situación puede empeorar cuando el cabezal se introduce directamente en un soporte cerrado mientras todavía está mojado. En esas condiciones, la humedad permanece durante más tiempo y puede favorecer la presencia de microorganismos y malos olores.

Otro problema aparece en el recipiente. El agua que escurre de la escobilla puede quedarse acumulada en el fondo. Si ese líquido no se retira y el soporte no se lava con frecuencia, se convierte en otro punto de suciedad dentro del baño.

La escobilla de plástico puede acumular bacterias | Foto: Especial (canva)

Las salpicaduras también son un factor a considerar

El diseño de algunas escobillas rígidas puede provocar pequeñas salpicaduras durante el tallado. Cuando las cerdas entran en contacto con el agua del inodoro, pueden generar microgotas que terminan fuera de la taza.

Por esta razón, no basta con preguntarse si el inodoro quedó limpio. También conviene considerar qué sucede con la escobilla durante y después de cada uso.

¿Por qué la silicona se presenta como una alternativa?

Una de las opciones que han ganado espacio son las escobillas fabricadas con silicona. Su principal diferencia está en el diseño del cabezal: en lugar de contar con numerosas cerdas apretadas, utilizan una superficie flexible que puede enjuagarse con mayor facilidad.

Al terminar la limpieza, el cabezal puede lavarse directamente bajo el chorro de agua para retirar los residuos. Además, la silicona no absorbe líquidos como otros materiales, por lo que puede facilitar el proceso de secado.

¿Qué ventajas tiene una escobilla de silicona?

La flexibilidad es uno de sus principales puntos. El cabezal puede adaptarse a diferentes superficies y llegar a zonas curvas o bordes internos de la taza que pueden resultar difíciles de alcanzar con un modelo rígido.

También existen diseños que incorporan soportes abiertos, rejillas laterales o sistemas para colocar la escobilla en la pared. Estas características permiten una mayor circulación de aire y ayudan a que el cabezal se seque después de utilizarlo.

Sin embargo, cambiar de material no elimina por sí solo la necesidad de mantener una correcta higiene. Cualquier escobilla debe lavarse, dejarse secar y almacenarse en un soporte limpio.

¿Cuánto cuesta cambiar una escobilla de plástico por una de silicona?

El cambio no necesariamente implica un gasto elevado. De acuerdo con la referencia de precios planteada, una escobilla de silicona puede encontrarse entre 80 y 250 coronas, un rango similar al de algunos modelos tradicionales de plástico.

Más que fijarse únicamente en el material, al elegir una nueva escobilla conviene revisar que el cabezal pueda limpiarse fácilmente y que el soporte permita eliminar el agua y favorecer la ventilación.

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¿Cómo mantener limpia la escobilla del baño?

Para reducir la acumulación de suciedad, es recomendable enjuagar el cabezal después de cada uso y evitar guardarlo inmediatamente cuando todavía está completamente mojado. También es importante vaciar y lavar con frecuencia el recipiente donde se coloca.

Si el soporte permanece húmedo, tiene residuos visibles o presenta malos olores, debe limpiarse antes de volver a colocar la escobilla.

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