¿Es malo crujirse los dedos? Nuevos estudios explican cuándo este hábito cotidiano puede ser inofensivo y cuándo requiere atención
Durante años, este hábito ha estado relacionado con una advertencia que muchos escucharon desde la infancia: hacerlo podría provocar artritis o deformar las manos con el paso del tiempo.

Crujirse los dedos es una costumbre común. Algunas personas lo hacen de manera consciente porque sienten alivio o relajación, mientras que otras producen el chasquido casi de forma automática. Durante años, este hábito ha estado relacionado con una advertencia que muchos escucharon desde la infancia: hacerlo podría provocar artritis o deformar las manos con el paso del tiempo. Sin embargo, la evidencia disponible no respalda que crujirse los nudillos, por sí solo, cause osteoartritis.
El sonido tampoco significa que los huesos estén chocando entre sí. Entonces, ¿qué ocurre realmente dentro de la articulación y en qué situaciones sí conviene tener cuidado?
¿Por qué truenan los dedos?
Para entender el origen del sonido hay que observar lo que ocurre dentro de una articulación. Los dedos tienen pequeñas articulaciones que contienen líquido sinovial, una sustancia que ayuda a lubricar y facilitar el movimiento.
Cuando una persona estira o flexiona un dedo para producir el chasquido, el espacio dentro de la articulación cambia y también lo hace la presión. Este proceso puede generar una cavidad o burbuja relacionada con los gases disueltos en el líquido sinovial, principalmente nitrógeno. Ese cambio físico es el responsable del sonido que escuchamos.
Por eso, el característico “crack” no significa que los huesos estén golpeándose entre sí ni que una parte de la articulación se esté rompiendo.
¿Por qué no se puede crujir el mismo dedo inmediatamente?
Hay otro detalle que ayuda a explicar este mecanismo. Después de producirse el chasquido, normalmente no es posible repetirlo de inmediato en la misma articulación.
Esto ocurre porque el sistema necesita un periodo para recuperar las condiciones que permiten generar nuevamente la cavidad asociada al sonido. El tiempo puede variar entre personas y articulaciones, pero el fenómeno explica por qué un nudillo necesita esperar antes de volver a crujir.

¿Crujirse los dedos provoca artritis?
La relación entre este hábito y la artritis ha sido estudiada durante años, pero no existe evidencia concluyente que demuestre que crujirse los dedos provoque osteoartritis de las manos.
Uno de los trabajos citados sobre este tema fue publicado en 2011 y analizó a personas de entre 50 y 89 años. Los investigadores no encontraron una relación clara entre el hábito de crujirse los dedos y la presencia de artrosis en las manos. En ese análisis, la prevalencia de la enfermedad incluso fue ligeramente menor entre quienes acostumbraban hacerlo: 18.1%, frente a 21.5% entre quienes no tenían ese hábito.
Estos resultados no significan que crujirse los dedos proteja contra la artritis. Simplemente indican que no se encontró una asociación que permita afirmar que el chasquido sea una causa de la enfermedad.
El experimento de una mano durante décadas
Uno de los ejemplos más conocidos sobre este tema corresponde a un médico de California que decidió observar qué ocurriría si mantenía el hábito únicamente en una de sus manos.
Durante décadas se crujió los nudillos de la mano izquierda, mientras evitaba hacerlo con la derecha. Al comparar posteriormente ambas manos mediante radiografías, no encontró diferencias significativas ni una mayor presencia de artritis en la mano que había sido sometida al hábito.
Este caso no sustituye a un estudio clínico amplio, pero se convirtió en una referencia frecuente cuando se analiza la creencia de que crujirse los dedos necesariamente provoca artritis.
¿Cuándo puede ser señal de un problema?
Que una articulación produzca un chasquido sin otros síntomas no suele ser motivo de alarma. Sin embargo, hay situaciones en las que el ruido deja de ser un fenómeno aislado y merece atención.
Conviene consultar a un profesional de la salud si el chasquido aparece acompañado de dolor, hinchazón, rigidez, pérdida de movilidad o alguna deformidad. Estos síntomas pueden indicar que existe otro problema en la articulación y no deben atribuirse automáticamente al simple hecho de crujirse los dedos.
También es recomendable evitar movimientos bruscos o utilizar demasiada fuerza para conseguir el sonido. Forzar una articulación puede afectar estructuras como ligamentos o tendones y, en determinadas circunstancias, provocar una lesión o incluso una luxación.
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¿Es igual crujirse los dedos que el cuello?
No. Esta diferencia es importante.
Las articulaciones de los dedos y las estructuras que rodean el cuello no deben considerarse equivalentes. En la zona cervical se encuentran nervios, vasos sanguíneos y otras estructuras sensibles. Por ello, realizar movimientos fuertes o forzados para conseguir un chasquido en el cuello puede implicar riesgos que no están presentes de la misma manera al crujirse los nudillos.
Si una persona siente la necesidad frecuente de manipular el cuello para aliviar molestias, especialmente cuando existe dolor, hormigueo, debilidad, mareo u otros síntomas, lo adecuado es buscar una valoración profesional en lugar de intentar provocar el chasquido mediante movimientos bruscos.
Entonces, ¿es malo crujirse los dedos?
En términos generales, crujirse los dedos sin dolor y sin aplicar una fuerza excesiva no se considera una causa de artritis. El sonido está relacionado con cambios físicos dentro de la articulación y no con el desgaste directo de los huesos.
Eso no significa que cualquier forma de manipular las articulaciones sea recomendable. Si el movimiento provoca dolor, hinchazón, rigidez o pérdida de movilidad, es mejor detenerlo y consultar a un especialista.
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