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Tener otra mascota después de una pérdida no siempre ayuda al duelo, pues expertos alertan que reemplazar rápidamente al animal fallecido puede dificultar la adaptación emocional en casa

Especialistas en salud emocional señalan que tomar esta decisión de forma impulsiva puede generar frustración, culpa o incluso dificultar el proceso de sanación.

Tener otra mascota después de una pérdida no siempre ayuda al duelo, pues expertos alertan que reemplazar rápidamente al animal fallecido puede dificultar la adaptación emocional en casa

Perder a una mascota puede cambiar por completo la rutina de una familia. El silencio en casa, los espacios vacíos y la ausencia de hábitos cotidianos suelen provocar un duelo profundo que muchas personas intentan aliviar con rapidez al pensar en adoptar otro animal. Sin embargo, especialistas en salud emocional señalan que tomar esta decisión de forma impulsiva puede generar frustración, culpa o incluso dificultar el proceso de sanación.

La tanatóloga Ana Paola Febles explicó en entrevista con Excélsior que no existe una diferencia real entre el dolor por la pérdida de un ser humano y el de un animal de compañía, ya que ambos activan mecanismos afectivos y cerebrales similares. Por ello, el duelo por una mascota debe entenderse como un proceso emocional válido que necesita tiempo, acompañamiento y espacio para ser vivido.

¿Cuánto tiempo recomiendan esperar antes de adoptar otra mascota?

Aunque no existe una regla universal, especialistas en psicología y duelo sugieren esperar entre dos y ocho semanas antes de integrar un nuevo animal al hogar. Este periodo ayuda a que las emociones más intensas disminuyan y permite que la decisión se tome desde la calma y no desde la desesperación por llenar el vacío.

El objetivo no es olvidar a la mascota fallecida, sino evitar que la adopción ocurra como una reacción inmediata al dolor. En muchos casos, el impulso de tener otra mascota surge por la necesidad de recuperar la rutina, el cariño o la compañía perdida. Sin embargo, cuando la herida emocional sigue abierta, el nuevo integrante puede cargar con expectativas difíciles de cumplir.

Tener otra mascota después de una pérdida no siempre ayuda al duelo | Foto: Especial (canva)

La pregunta clave: ¿quieres reemplazar o compartir de nuevo?

Uno de los puntos más importantes antes de adoptar otra mascota es identificar la motivación emocional detrás de la decisión.

Cuando se busca sustituir

Los especialistas advierten que intentar “reemplazar” a una mascota puede convertirse en una experiencia complicada. Esto suele ocurrir cuando una persona busca un animal con características idénticas al anterior, como la misma raza, color o comportamiento.

El problema aparece cuando el nuevo compañero muestra una personalidad distinta. Cada animal tiene hábitos, necesidades y formas de relacionarse únicas. Compararlo constantemente con la mascota fallecida puede generar frustración y afectar el vínculo.

Cuando el amor se expande

El escenario más saludable ocurre cuando la adopción nace del deseo genuino de volver a compartir afecto y cuidados con otro ser vivo, entendiendo que el lugar de la mascota fallecida no desaparece ni se sustituye.

Especialistas explican que el cariño no se reemplaza. Más bien, la capacidad emocional de las personas puede abrir espacio para nuevas experiencias y vínculos sin borrar la memoria del compañero que murió.

El duelo no se vive igual en toda la familia

Otro aspecto fundamental es que cada integrante del hogar procesa la pérdida a un ritmo distinto. Mientras algunas personas pueden sentirse listas para convivir con otra mascota en poco tiempo, otras necesitan meses para asimilar la ausencia.

Por ello, la comunicación familiar es clave antes de adoptar nuevamente. Obligar a alguien a convivir con un nuevo animal cuando todavía no ha sanado emocionalmente puede generar tensiones, rechazo o conflictos dentro de casa.

Hablar sobre cómo se siente cada persona ayuda a construir acuerdos y evita que la decisión se convierta en una fuente adicional de estrés.

Los tipos de duelo por una mascota y cómo afectan emocionalmente

La forma en que ocurre la pérdida también influye en el tiempo de recuperación emocional.

Duelo anticipado

Este tipo de duelo aparece cuando la mascota enfrenta una enfermedad crónica o un deterioro progresivo. En estos casos, las familias suelen prepararse poco a poco para la despedida, lo que permite iniciar el proceso emocional antes de la muerte.

Aunque el dolor sigue presente, algunas personas logran adaptarse de manera gradual a la idea de la pérdida.

Duelo por shock

Sucede cuando la muerte ocurre de forma inesperada, como accidentes, infartos o situaciones repentinas. El impacto suele ser más fuerte porque no existe preparación emocional previa.

Especialistas señalan que este tipo de duelo normalmente requiere más tiempo de asimilación, ya que el cerebro necesita procesar la sorpresa y aceptar la ausencia de manera paulatina.

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¿Es normal seguir viendo fotos o extrañar todos los días?

Sí. Recordar a la mascota, mirar fotografías, conservar objetos o hablar sobre ella forma parte natural del proceso de duelo. Los expertos coinciden en que darse permiso para sentir tristeza no significa quedarse atrapado en el pasado, sino reconocer el vínculo afectivo que existió.

Con el paso del tiempo, el dolor suele transformarse en memoria y aprendizaje. La mascota fallecida mantiene un lugar importante en la vida de quienes convivieron con ella, mientras la posibilidad de crear nuevos vínculos puede aparecer de forma gradual y saludable.

¿Cómo saber si ya estás listo para adoptar otra mascota?

Algunas señales que pueden ayudar a identificar estabilidad emocional son:

  • Pensar en adoptar sin sentir culpa o desesperación.
  • Entender que el nuevo animal tendrá una personalidad distinta.
  • Tener disposición emocional y económica para cuidar otra vida.
  • Hablar de la mascota fallecida sin que el dolor paralice las actividades diarias.
  • Llegar a acuerdos familiares sobre la adopción.

Los especialistas recuerdan que no existe un tiempo exacto para sanar. Cada persona vive el duelo de manera diferente y tomar la decisión con calma puede ayudar a construir un vínculo más sano con una futura mascota.

La ausencia de un compañero animal deja huellas profundas, pero también recuerdos importantes. Cuando el proceso emocional avanza y el corazón encuentra estabilidad, muchas personas descubren que aún tienen espacio para volver a cuidar, acompañar y compartir afecto con otra vida.

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