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Ocho hábitos diarios que dañan el cabello sin que lo notes y por qué dermatólogos alertan sobre caída, resequedad y pérdida de brillo a largo plazo

Los hábitos diarios también influyen en la salud capilar

Ocho hábitos diarios que dañan el cabello sin que lo notes y por qué dermatólogos alertan sobre caída, resequedad y pérdida de brillo a largo plazo

Mantener un cabello fuerte, resistente y con brillo no depende únicamente de tratamientos costosos o productos de moda. Diversos especialistas en dermatología, tricología y estilismo advierten que muchos de los daños capilares aparecen por acciones cotidianas que suelen pasar desapercibidas. Desde la forma de sujetar el cabello hasta la manera de secarlo o cepillarlo, pequeños hábitos repetidos todos los días pueden provocar quiebre, caída, resequedad y pérdida de vitalidad.

De acuerdo con información retomada por Infobae, expertos en salud capilar explican que factores como la fricción, el exceso de humedad, el uso incorrecto de herramientas térmicas y hasta algunas deficiencias nutricionales afectan directamente la fibra capilar y el cuero cabelludo. Por ello, entender qué prácticas dañan el cabello y cómo corregirlas puede marcar una diferencia importante en su apariencia y resistencia.

El roce constante también rompe el cabello

Uno de los daños menos conocidos es el provocado por la fricción diaria. El estilista Moncho Moreno señala que cargar bolsos pesados sobre el hombro o dejar el cabello atrapado bajo el cinturón de seguridad genera tensión constante sobre las puntas y favorece la rotura.

Aunque suele parecer un detalle menor, el roce repetitivo puede debilitar progresivamente la fibra capilar. Para reducir este problema, los especialistas recomiendan aplicar aceites o sérums protectores y procurar que el cabello quede dentro de la ropa o protegido con un pañuelo de seda cuando exista contacto constante con telas o accesorios.

Las ligas delgadas pueden quebrar la fibra capilar

Otro error frecuente es usar ligas demasiado ajustadas o fabricadas con materiales rígidos. La dermatóloga Claudia Bernárdez explica que este tipo de accesorios concentra la presión en un solo punto, lo que facilita el quiebre del cabello, especialmente en coletas o peinados muy tirantes.

La recomendación es utilizar scrunchies de seda o satén, ya que distribuyen mejor la tensión y generan menos fricción. También se aconseja evitar peinados demasiado apretados durante periodos prolongados, debido a que pueden debilitar la raíz.

La alimentación influye directamente en el cabello

La salud capilar también depende de la nutrición. La falta de hierro, zinc, magnesio, proteínas y Omega 3 puede relacionarse con caída, debilitamiento y pérdida de densidad.

Los especialistas recuerdan que el cabello necesita nutrientes constantes para crecer y mantenerse fuerte. Sin embargo, antes de consumir suplementos vitamínicos, recomiendan acudir con un profesional para identificar si realmente existe una deficiencia y evitar la automedicación.

Cepillar el cabello mojado puede dañarlo más fácilmente

El cabello mojado es más vulnerable y sensible a la rotura. Por ello, cepillarlo con fuerza después del baño puede provocar daños importantes en la fibra capilar.

Los expertos sugieren desenredar primero en seco antes del lavado y, posteriormente, hacerlo con movimientos suaves, comenzando desde las puntas y avanzando poco a poco hacia la raíz. Además, utilizar cepillos adecuados o peines de dientes anchos puede ayudar a disminuir la tensión.

El calor sin protección deteriora la cutícula

Las planchas, secadoras y rizadores son herramientas comunes en muchas rutinas de belleza, pero su uso sin protector térmico puede deteriorar rápidamente la cutícula del cabello.

A esto se suman factores externos como el cloro de las albercas, el salitre y la radiación solar, que también afectan la estructura capilar. Por esa razón, los especialistas recomiendan utilizar productos protectores antes de exponer el cabello al calor o al sol, incluso durante temporadas donde no se perciben temperaturas extremas.

Permanecer con el cabello mojado aumenta los riesgos

Dejar el cabello húmedo durante mucho tiempo no solo favorece el debilitamiento de la fibra, también puede facilitar la aparición de hongos en el cuero cabelludo.

Para evitarlo, se recomienda retirar el exceso de agua con una toalla de algodón mediante pequeños toques, sin frotar. Si se utiliza secadora, debe mantenerse a una distancia aproximada de 15 a 20 centímetros para reducir el daño por calor.

Un mal enjuague puede provocar irritación

Elegir el shampoo únicamente por el aspecto de las puntas puede ser un error. Los especialistas explican que el producto debe seleccionarse principalmente según las necesidades del cuero cabelludo.

Además, no retirar correctamente los residuos de shampoo o acondicionador puede causar irritación, descamación y sensación de pesadez. Como complemento, algunos expertos recomiendan finalizar el lavado con agua fría para ayudar a cerrar la cutícula y aportar brillo.

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El cuero cabelludo necesita cuidados específicos

El cuero cabelludo cumple una función clave en el crecimiento del cabello. La acumulación de grasa, residuos y contaminación puede provocar inflamación o alterar el equilibrio natural de la piel.

Por ello, dermatólogos y tricólogos recomiendan incorporar exfoliantes capilares o shampoos purificantes de forma periódica. También recuerdan que la frecuencia de lavado debe ajustarse al tipo de piel y necesidades personales.

Contrario a algunos mitos, lavar el cabello todos los días no necesariamente es dañino. En personas con raíces grasas o mayor producción de sebo, el lavado frecuente puede ser necesario para mantener limpio y equilibrado el cuero cabelludo.

¿Cómo saber si el cabello está debilitado?

Algunas señales frecuentes de daño capilar incluyen:

  • Puntas abiertas constantes
  • Quiebre al cepillarlo
  • Caída más abundante de lo habitual
  • Sensación de resequedad
  • Falta de brillo
  • Frizz excesivo
  • Cuero cabelludo irritado o con descamación

Si estos síntomas persisten, los especialistas recomiendan consultar con un dermatólogo o tricólogo para identificar la causa y definir un tratamiento adecuado.

Los pequeños cambios pueden marcar diferencia

La salud del cabello suele depender más de la constancia en los cuidados diarios que de soluciones rápidas. Corregir hábitos como el uso de accesorios inadecuados, el exceso de calor o el cepillado agresivo puede ayudar a prevenir daños y mantener la fibra capilar en mejores condiciones a largo plazo.

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