Una siesta de 45 minutos equivale a estudiar: así se “resetea” el cerebro, según estudio
Un descanso de apenas 45 minutos por la tarde es suficiente para que el cerebro reorganice sus conexiones y mejore el rendimiento cognitivo.

Dormir una siesta breve durante el día no solo ayuda a recuperar energía, también puede marcar una diferencia real en la capacidad de aprender y retener información. Un estudio reciente liderado por investigadores del Medical Center de la Universidad de Friburgo, el Hospital Universitario de Ginebra (HUG) y la Universidad de Ginebra (UNIGE) concluyó que un descanso de apenas 45 minutos por la tarde es suficiente para que el cerebro reorganice sus conexiones y mejore el rendimiento cognitivo.
Los hallazgos, publicados en la revista científica NeuroImage y retomados por Infobae, explican cómo este descanso diurno cumple una función clave en la memoria, el aprendizaje y la productividad diaria, especialmente en actividades que exigen concentración constante.
¿Por qué una siesta ayuda al cerebro a aprender mejor?
Durante las horas de vigilia, el cerebro recibe información de forma continua. Cada estímulo refuerza las conexiones entre neuronas, conocidas como sinapsis. Sin embargo, este proceso constante puede llevar a una saturación que dificulta la incorporación de nuevos datos.
El estudio explica que la siesta funciona como un mecanismo de regulación, muy similar al sueño nocturno, al permitir que el cerebro “haga espacio” para seguir aprendiendo.

El mecanismo biológico detrás del beneficio
Los investigadores identificaron varios procesos clave que ocurren durante una siesta corta:
Restauración del equilibrio neuronal
Después del descanso, la fuerza global de las sinapsis disminuye. Esto indica que el cerebro entra en un proceso de restauración que evita la sobrecarga de información.
“Limpieza” para nuevas memorias
Este ajuste sináptico permite liberar recursos biológicos, lo que facilita la formación de nuevos recuerdos y el aprendizaje posterior.
Recuperación de la plasticidad cerebral
La siesta ayuda a restablecer la capacidad del cerebro para adaptarse y crear nuevas conexiones, una función esencial para adquirir conocimientos complejos o enfrentar tareas nuevas.
¿Cómo se realizó la investigación?
El equipo internacional trabajó con 20 adultos jóvenes sanos. Para analizar los cambios cerebrales, se utilizaron técnicas no invasivas como la estimulación magnética transcraneal (TMS) y registros de electroencefalograma (EEG).
Estas herramientas permitieron medir la fuerza y la adaptabilidad de las conexiones neuronales antes y después de periodos de sueño y vigilia. Los resultados mostraron diferencias claras entre quienes durmieron una siesta y quienes permanecieron despiertos.
Resultados principales del estudio
Los participantes que descansaron presentaron una mayor facilidad para crear nuevas conexiones neuronales y mostraron mejor disposición para aprender en comparación con aquellos que no durmieron.Esto sugiere que la siesta no solo recupera energía, sino que prepara activamente al cerebro para procesar nueva información.
¿Qué impacto tiene una siesta en la productividad diaria?
El profesor Christoph Nissen, director de la investigación, señaló que una siesta después de la comida puede ser especialmente útil en contextos de alta exigencia mental o física. Este hábito puede ayudar a mantener la concentración, reducir la fatiga y sostener la productividad durante el resto del día.
En entornos laborales o académicos, el descanso breve podría convertirse en una herramienta sencilla para mejorar el rendimiento sin necesidad de cambios complejos en la rutina.
Siesta y sueño nocturno: una diferencia importante
Los expertos aclaran que los beneficios de una siesta ocasional no deben confundirse con los problemas asociados al insomnio crónico. Mientras que una siesta breve puede optimizar el rendimiento cognitivo, el insomnio suele estar relacionado con ansiedad, estrés o hábitos poco saludables, y requiere un abordaje distinto.
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¿Cuánto tiempo debería durar una siesta efectiva?
De acuerdo con el estudio, alrededor de 45 minutos son suficientes para obtener beneficios en la memoria y el aprendizaje, sin interferir con el sueño nocturno. Un descanso más largo podría no ser necesario para lograr estos efectos positivos.
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