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Juan Soler recuerda los consejos de su papá

Gracias a lo que aprendió, puede ser un buen padre para Azul, Mía y Mar Soler. 

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Por Amelia Obregón

Gracias a lo que aprendió, puede ser un buen padre para Azul, Mía y Mar Soler. (Tomada de la red)

Gracias a lo que aprendió, puede ser un buen padre para Azul, Mía y Mar Soler.  | Tomada de la red

HERMOSILLO.- Si algo aprendió Juan Soler de su propio padre es siempre estar ahí para tus hijos. Aunque el actor viene de una familia de cuatro hijos, siempre vio como Juan Valls, su padre, nunca descuidó a ninguno de ellos.

En entrevista para El Imparcial, el actor y conductor del programa “Miembros al Aire” reflexiona sobre esto en el marco del Día del Padre, y el aprendizaje que adquirió para cuidar de sus tres hijas, Azul, Mar y Mía.

Mi papá fue un hombre muy presente. Lo que más recuerdo de él es eso, un hombre con un amor infinito. Fuimos 4 hermanos, y fue un hombre que nunca descuidó a ninguno. Llevo con mucho orgullo el nombre de él y todo lo que me enseñó”, dijo Juan Soler.

Fue mi gran maestro y por eso mis hijas siempre me tuvieron presente. Por ejemplo, Azul fue a clases presenciales, Salí corriendo a buscarla a la casa de su mamá (Maki Soler) y llevarla yo al colegio. No iba a permitir que nadie la lleve al colegio más que yo”, explicó.

El actor de “La mexicana y el güero” no considera que su carrera artística sea un impedimento para ser padre, ya que siempre busca hacerse el tiempo para estar con su familia. 

“Creo que solamente falta tiempo a quien no quiere hacer. ¿Es complicado? Claro que sí, pero también para un contador, para un servidor publico, para cualquier persona que trabaja es complicada la presencia. Yo lo veo de esa manera, yo trabajo de actor y como cualquiera, demanda tiempo y debo encontrar la capacidad de hacer el tiempo”, comentó.

LA LECCIÓN MÁS DURA DE SU PADRE

Juan Valls, padre de Juan Soler, vivió en carne propia la guerra civil española, por lo que a su hijo le dejó una dura lección para que las adversidades nunca lo derroten.

“Él (mi padre) vivió miedos, muchos encierros, vivían bombardeándolo a cada rato. Él siempre me decía que había que hacer las cosas con el corazón y que lo que hagamos, busquemos ser los mejores, porque ser el mejor y ser el más generoso, es el que siempre cae mejor. Él lo aplicaba a diario, a pesar de sus miedos. Era el mejor papá, el mejor empresario, el mejor amigo”, destacó.

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