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“Compadre, necesito ayuda”: Cómo Roberto Tapia salvó a Rafael Amaya de las drogas

El cantante hizo hasta lo imposible por llevar al actor a una clínica de rehabilitación.

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Por Amelia Obregón

Rafael Amaya ha estado lejos del ojo público desde que cayó en las drogas.(Tomada de la red)

Rafael Amaya ha estado lejos del ojo público desde que cayó en las drogas. | Tomada de la red

CIUDAD DE MÉXICO.- Roberto Tapia encontró a Rafael Amaya en el punto más bajo de su vida gracias a su adicción a las drogas. Él sabía que si no lo sacaba de ahí, sería demasiado tarde.

En una entrevista a la revista People en Español, el cantante reveló cómo fue que movió cielo, mar y tierra para llevar al actor a un centro de rehabilitación.

Su amistad comenzó en 2013, cuando Roberto grababa “La Voz” en Miami y Rafael recién estrenaba “El Señor de los Cielos” en México. Desde entonces se hicieron muy buenos amigos, pero el músico notó que las cosas andaban mal.

“Me decía que tenía muchas ganas de verme [para irnos] de parranda, pero después cada vez que me llamaba ya no lo escuchaba sobrio, me empezó a preocupar. De repente se me desconectó hasta el grado que su hermana [Fátima] me escribió por Facebook para preguntarme por él, que si yo sabía dónde estaba porque tenían meses que no sabían de él y que la última vez supieron que estaba en malas condiciones. Estuve tratando de localizarlo por cielo mar y tierra”, relató.

Finalmente logró hablar con Rafael, luego de que éste le llamara para pedirle ayuda, pero se negaba a ir a un centro de rehabilitación.

“De repente estaba en mi estudio en Culiacán grabando y recibo una llamada de él y fue cuando me dijo: “Compadre, necesito ayuda, necesito que me ayudes. Ya no puedo, [pero] yo no quiero entrar a un centro [de rehabilitación], yo puedo solo". Le dije [que me dejara] un número para contactarlo y se volvió a perder, pero fueron pocos días”, narró.

Roberto manejó más de 24 horas sin parar para llegar hasta Culiacán, saliendo desde Acapulco con su mánager.

“[En el auto] veníamos platicando, tratando de hacerle ver cosas, que tenía una vida por delante, una carrera que cualquiera querría tener, [que] las mujeres lo aman. [Le dije]: ‘No es posible compadre que usted mismo se esté destruyendo’. Y él venía llorando, triste, sacado de onda, tocó fondo en ese momento”, platicó.

Aunque su plan era llevarlo personalmente a la clínica de Julio César Chávez, tuvo que detenerse, ya que comenzó a presentar síntomas de Covid-19.

“Ya de regreso me empecé a sentir mal, tenía síntomas de la Covid-19, se me empezó a ir el aire, no podía respirar, fue todo muy cabrón. Además el cansancio de ir y regresar, fueron 24 horas de camino sin parar. Nos encontramos una ambulancia en una caseta [de peaje] y me pusieron oxígeno y me dieron medicamento, me alivié un poquito”, recordó.

“Ya no pude llevarlo a la clínica, mi ahijado pasó por él y [Rafael preguntaba] a dónde me van a llevar. Pues vamos a desayunar. Cuando vio que era una clínica de rehabilitación estaba bien enojado mi compadre, decía que no era su compadre. Le dijo a mi ahijado 'dígale que no somos compadres', y yo pensé, 'me vale m…dre, yo lo voy a ayudar'”, puntualizó.

Actualmente, comparte que Rafael está mucho mejor y con ganas de continuar sobrio, y de hecho tienen proyectos juntos para el futuro.

“Yo lo veo muy bien, con ganas de retomar su carrera, con ganas de estar limpio. La fama el dinero, el llegar a donde él [llegó], todo el mundo poniéndole la [alfombra] de oro y todo eso le fue afectando, junto con las drogas, el alcohol. Pero te puedo decir que es un tipazo de persona, es bien noble mi compadre. Tenemos proyectos juntos”, adelantó.

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  • El Señor de los Cielos

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