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Interpol llega por primera vez a Tijuana con nuevas canciones, un sonido que se ha transformado y revelan por qué la banda no vive de su pasado tras casi 30 años de carrera

La agrupación neoyorquina regresa a los escenarios con un nuevo disco que amplía su sonido y una filosofía clara: mirar hacia lo que están creando ahora, no hacia lo que ya hicieron.

Interpol llega por primera vez a Tijuana con nuevas canciones, un sonido que se ha transformado y revelan por qué la banda no vive de su pasado tras casi 30 años de carrera

Tijuana BC.- Por primera vez en casi tres décadas de trayectoria, Interpol llegará a Tijuana para presentarse como headliner del Tecate Península, una visita que además ocurre mientras la banda atraviesa una nueva etapa creativa con su octavo álbum de estudio, This Mirror Weighs a Ton.

La ciudad fronteriza había quedado fuera de sus recorridos anteriores por México, pese a que la agrupación ha visitado en numerosas ocasiones otras zonas del País y California.

Habíamos buscado oportunidades para tocar ahí en el pasado, pero no habíamos podido hacerlo hasta ahora”

—  Daniel Kessler, guitarrista y fundador de Interpol.

La llegada de Interpol también puede convertir a Tijuana en un punto de encuentro para seguidores de otras partes de México y California. Kessler, sin embargo, llegará con una curiosidad más personal: conocer una ciudad que nunca ha visitado, pese a haber estado muchas veces en la vecina San Diego.

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Tijuana, una ciudad que todavía no conocen

“Estuve en San Diego hace apenas un mes, de hecho, así que ya quiero ir, conocer la ciudad por mí mismo, ver cómo es y, sobre todo, conocer a la gente”, contó Kessler en entrevista para Grupo Healy, quien recientemente habló con un amigo mexicano que visita Tijuana constantemente y que le describió la ciudad con entusiasmo.

El guitarrista incluso recordó que su amigo le aseguró que, si pudiera vivir en cualquier lugar, elegiría Tijuana. “Eso me dejó todavía más intrigado”, dijo Kessler, quien considera que conocer un sitio por primera vez sigue siendo especial después de tantos años de viajar con Interpol.

Una mirada de instrospección que pesa una tonelada

Su llegada a la frontera también coincide con el lanzamiento de This Mirror Weighs a Ton, su octavo disco de estudio en donde exploran nuevas posibilidades sin abandonar por completo los elementos que forman parte de su identidad.

Las guitarras ahora conviven con cuerdas, sintetizadores, teclados y armonías, recursos que, de acuerdo con Kessler, aparecieron durante la composición sin que existiera una estrategia previa para cambiar el sonido de Interpol.

“Todo ocurrió de una manera muy natural”, explicó. Daniel contó que él tenía interés en recuperar los teclados y convertirlos nuevamente en una parte importante de las canciones, pero la transformación terminó desarrollándose de manera orgánica.

El quinto integrante: Andrew Wyatt amplía el sonido

Una de las figuras centrales en ese proceso fue Andrew Wyatt, productor, pianista y especialista en orquestaciones y teclados, quien trabajó con la banda desde las primeras etapas de las canciones y produjo el disco.

Kessler considera que Wyatt entendía bien a Interpol y su catálogo, pero que al mismo tiempo buscaba encontrar aspectos que todavía no habían explorado. “Fue casi como si fuera un quinto integrante de la banda”, señaló.

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Las aportaciones del productor ayudaron a que las canciones adquirieran nuevas dimensiones.

Todos los elementos que iba agregando hacían que las canciones se sintieran más amplias, más tridimensionales”

Sin embargo, la presencia de Wyatt no modificó una de las costumbres fundamentales de Interpol: las canciones tenían que pasar primero por el espacio de ensayo y ser tocadas de principio a fin hasta que la banda pudiera sentirlas emocionalmente.

“Seguimos teniendo que tocarlas de principio a fin y sentirlas emocionalmente antes de decidir que estaban listas para grabarse”, afirmó.

Para Kessler, ese equilibrio entre las aportaciones externas y la dinámica que Interpol ha mantenido desde sus primeros años fue una de las claves del proceso. Además, grabar nuevamente en Nueva York después de varios años hizo que la experiencia resultara especialmente agradable para la agrupación.

Interpol, una banda que no mira hacia atrás

Aunque This Mirror Weighs a Ton incorpora sonidos que pueden resultar de alguna forma nuevos dentro del universo de Interpol, Kessler considera que la madurez también está relacionada con la experiencia acumulada después de ocho discos y casi 30 años de trayectoria.

El músico se define como minimalista y explica que su intención al componer es conservar aquello que considera indispensable y eliminar lo que pueda distraer de la emoción o la idea principal de una canción.

Intento conservar dentro de una canción todo aquello que siento que es indispensable y quitar lo que no está aportando algo”

Elegancia y confianza

Esa experiencia también le ha permitido a Interpol tomar decisiones con mayor confianza. Pero tener casi tres décadas de historia no significa, para Kessler, que la banda deba regresar constantemente a ella.

Seguimos siendo una banda no porque estemos mirando hacia atrás. En realidad, nunca miramos demasiado hacia atrás”

El guitarrista aseguró que aprecia profundamente el catálogo de Interpol, pero que durante la composición y grabación de un álbum la atención está puesta en lo que ocurre en ese momento, dentro del estudio.

“Seamos tan expresivos como podamos. Detengamos el tiempo un momento y concentrémonos realmente en lo que queremos decir”, resumió.

Para Kessler, dicha actitud también significa aceptar que cada disco es como comenzar desde cero, sin preocuparse demasiado por las expectativas que pudieran haber generado las obras anteriores. El objetivo es encontrar aquello que la banda quiere expresar y llevarlo tan lejos como sea posible.

“También se trata de hacer algo que te entusiasme de verdad, ante todo; algo que te haga sentir eufórico por lo que está sucediendo”, explicó.

“Hay que aferrarse a las cosas que sí puedes controlar”

La banda ya ha experimentado esa incertidumbre antes. Kessler recordó que cuando trabajaron en Turn on the Bright Lights, su primer álbum, no sabía si existiría un público interesado en lo que estaban haciendo. Primero tuvieron que descubrir por sí mismos qué querían decir.

Después encontraron que había personas que conectaban con esa música. Por eso, ahora prefieren concentrarse en aquello que todavía pueden controlar: las canciones, las decisiones creativas y la intención detrás de cada disco.

“Hay que aferrarse a las cosas que sí puedes controlar”, señaló Kessler. Para Interpol, después de casi 30 años de trayectoria, eso significa continuar buscando una nueva forma de expresarse sin convertir su propia historia en una obligación.

Ahora esa búsqueda llegará por primera vez a Tijuana, donde la banda presentará parte de ese nuevo universo sonoro ante un público que, hasta este año, había tenido que esperar para ver a Interpol en su propia ciudad.

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