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Rocky Horror Picture Show, la película de Tim Curry que fue un fracaso y se volvió de culto

“Pensé que podría ser el fin de mi carrera cinematográfica”: Tim Curry creyó que Rocky Horror sería el final, pero Frank-N-Furter terminó convirtiéndose en una de las interpretaciones más reconocibles de la historia del cine de culto.

Rocky Horror Picture Show, la película de Tim Curry que fue un fracaso y se volvió de culto
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Tim Curry falleció a los 80 años, dejando detrás una carrera llena de personajes imposibles de olvidar, desde el aterrador Pennywise hasta el mayordomo Wadsworth. Pero para quienes alguna vez se sintieron fuera de lugar, para quienes encontraron su identidad lejos de lo que se esperaba de ellos, su nombre quedará ligado para siempre a Dr. Frank-N-Furter, el extravagante personaje de The Rocky Horror Picture Show. Su muerte fue confirmada por su representante y amiga de toda la vida, Marcia Hurwitz.

Quizá por eso resulta tan paradójico que la película que terminaría convirtiéndolo en un ícono del cine de culto estuviera tan cerca de ser olvidada. Cuando The Rocky Horror Picture Show llegó a los cines en 1975, pocos podían imaginar que aquella historia de sexualidad, extravagancia y libertad encontraría un lugar tan profundo en la cultura popular. Su estreno fue recibido con indiferencia y rechazo, muy lejos del fenómeno en el que terminaría convirtiéndose.

Pero algunas películas simplemente se niegan a desaparecer. Con el paso de los años, The Rocky Horror Picture Show encontró a quienes necesitaban verla y, sobre todo, a quienes necesitaban sentirse parte de ella. Las funciones de medianoche, los disfraces, los gritos desde las butacas y los shadow casts transformaron cada proyección en algo más que una película: en un espacio para jugar, desafiar las reglas y ser, aunque fuera por una noche, exactamente quien uno quisiera ser. Y así, aquello que alguna vez pareció un fracaso terminó convirtiéndose en una tradición que lleva más de medio siglo negándose a morir.

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Tim Curry pensó que Rocky Horror podía acabar con su carrera

La película llegó a los cines estadounidenses el 26 de septiembre de 1975, pero su estreno estuvo lejos de ser triunfal. La respuesta del público fue tan débil que fue retirada de varias salas y una apertura prevista en Nueva York terminó cancelándose. Lo que nadie podía imaginar entonces era que aquella película aparentemente destinada a desaparecer terminaría proyectándose cada fin de semana, en algún lugar del mundo, durante las siguientes cinco décadas.

El dato resulta todavía más extraordinario: incluso durante la pandemia, cuando los cines permanecieron cerrados en gran parte del mundo, un teatro llegó a proyectar Rocky Horror para una sola persona, únicamente para evitar que se rompiera su récord de exhibición continua. La película se convirtió así en mucho más que un éxito tardío: en una tradición que distintas generaciones se han negado a dejar morir.

Una escena de The Rocky Horror Picture Show, película que con los años se convirtió en un referente del cine de culto. Foto: Redes Sociales

Y aunque Susan Sarandon, Barry Bostwick, Meat Loaf y el resto del elenco fueron fundamentales para construir aquel universo, hay una razón por la que buena parte del público regresa una y otra vez: Tim Curry como Frank-N-Furter, aquel “Sweet Transvestite from Transexual Transylvania” que terminó convirtiéndose en el corazón mismo de la película.

Para Curry, sin embargo, nada de eso era evidente en 1975. La experiencia fue especialmente dura porque se trataba de uno de sus primeros trabajos cinematográficos y la respuesta inicial parecía confirmar que aquella apuesta había sido un error. En una entrevista realizada en 2025, el actor recordó que llegó a pensar que The Rocky Horror Picture Show podía haber acabado con su carrera en el cine.

“Pensé que podría ser el fin de mi carrera cinematográfica”, confesó Curry.

Lo irónico es que ocurrió exactamente lo contrario. El papel que alguna vez creyó que podía hundir su carrera terminó convirtiéndose en el personaje que la definió para millones de personas, y en una de las interpretaciones más reconocibles de la historia del cine de culto.

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Las funciones de medianoche cambiaron su destino

El panorama comenzó a cambiar cuando algunos cines descubrieron que, aunque Rocky Horror no funcionaba como una película convencional, existía un pequeño grupo de espectadores que regresaba una y otra vez para verla.

Uno de los puntos decisivos llegó en abril de 1976, cuando el Waverly Theater de Nueva York comenzó a proyectarla a medianoche. El nuevo horario permitió que la película encontrara a un público distinto al que había acudido a las funciones tradicionales.

Espectadores reunidos para una función de medianoche de The Rocky Horror Picture Show durante los años 70. Foto: Redes Sociales

Los espectadores comenzaron a disfrazarse, responder a los diálogos y participar activamente durante las proyecciones. Poco a poco, las funciones dejaron de ser simples exhibiciones cinematográficas y se transformaron en espectáculos colectivos.

La tradición se extendió a otras ciudades y convirtió a The Rocky Horror Picture Show en una de las películas de culto más reconocibles de todos los tiempos. Décadas después, las funciones especiales todavía conservan buena parte de aquellos rituales.

Los llamados shadow casts, por ejemplo, comenzaron a representar las escenas frente a la pantalla mientras la película se proyectaba detrás de ellos, creando una experiencia en la que los espectadores también forman parte del espectáculo.

De fracaso a símbolo de la cultura queer

La permanencia de The Rocky Horror Picture Show no se explica únicamente por sus canciones o por la participación del público. Vista desde 1975, la película presentó una representación de la sexualidad, la androginia, el travestismo y la ruptura de las normas de género que resultaba especialmente transgresora para el cine comercial de la época.

Es importante entenderla desde ese contexto y no únicamente bajo la óptica actual. Hoy las historias y personajes queer tienen una presencia mucho mayor en el cine, la televisión y las plataformas de streaming, e incluso algunas producciones consiguen convertirse en fenómenos virales. En los años 70, en cambio, la representación de identidades y sexualidades no heteronormativas era mucho más limitada y, cuando aparecía, con frecuencia estaba asociada a personajes marginales, estereotipos o historias marcadas por el conflicto.

Tim Curry como Frank-N-Furter en una de las escenas más reconocidas de The Rocky Horror Picture Show. Foto: Redes Sociales

En ese escenario, Dr. Frank-N-Furter, interpretado por Tim Curry, rompía con buena parte de esas representaciones. Vestido con corsé, medias, tacones, maquillaje y una estética abiertamente provocadora, el personaje no intentaba ocultar su feminidad ni su sexualidad; por el contrario, las convertía en parte central de su identidad. Frank seduce a hombres, mujeres, y se comporta con una seguridad que difícilmente encajaba en los modelos tradicionales de masculinidad de aquella época.

Además, Frank-N-Furter se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del camp, gracias a su exageración, teatralidad, glamour y sentido del humor. Más de cinco décadas después, esa misma exageración sigue ofreciendo a la comunidad LGBTQ+ un espacio para jugar con el género, la apariencia y la identidad. Las funciones de Rocky Horror permiten a los espectadores disfrazarse, interpretar a sus personajes y apropiarse de su estética, manteniendo vivo un tipo de libertad que ayudó a hacer de Frank-N-Furter una figura tan importante para varias generaciones.

Durante la entrevista de 2025, Curry reflexionó sobre las personas que encontraron en Frank una especie de permiso para mostrarse como realmente eran. Al preguntarle si consideraba que la película había dado a algunas personas la libertad de ser quienes querían ser, respondió: “Creo que sí”.

Para Curry, el mensaje podía resumirse en una idea sencilla: “Sé quien quieras ser y ten el valor para hacerlo”. Una frase que quizá hoy pueda parecer menos revolucionaria en un contexto donde la cultura popular ofrece una representación queer mucho más amplia, pero que adquiere otra dimensión cuando se recuerda que fue pronunciada desde una película estrenada en 1975.

Y ahí radica buena parte del legado de Frank-N-Furter: no fue simplemente un personaje queer en una película de culto, sino una figura que convirtió la extravagancia, el camp y la libertad sexual en una forma de expresión que continúa inspirando a nuevas generaciones.

Fans de The Rocky Horror Picture Show participan en una función de medianoche durante los primeros años del fenómeno de culto. Foto: Redes Sociales

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Tim Curry y el legado de Frank-N-Furter

La influencia de The Rocky Horror Picture Show terminó superando ampliamente sus resultados iniciales. En 2005, la película fue incorporada al National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, como reconocimiento a su importancia cultural, histórica y estética.

Mientras tanto, Tim Curry construyó una carrera que se extendió mucho más allá de Frank-N-Furter. Interpretó a Wadsworth en Clue, al aterrador Pennywise en It y participó en producciones como Home Alone 2, Annie y Legend.

En 2012, Curry sufrió un derrame cerebral que afectó su movilidad y redujo considerablemente sus apariciones públicas. Aun así, continuó trabajando principalmente en proyectos de voz y participando ocasionalmente en encuentros con sus seguidores.

Más de cinco décadas después de su estreno, The Rocky Horror Picture Show permanece como una de las películas de culto más longevas del cine. Lo que alguna vez parecía un fracaso terminó creando una tradición en la que el público no solo observa la película, sino que también la canta, la responde, la representa y se convierte en parte de ella.

Y para Tim Curry, aquel papel que alguna vez pensó que podía acabar con su carrera terminó convirtiéndose en el personaje que definió su legado. Quizá esa sea la ironía más hermosa de su historia: Curry se fue, pero Frank-N-Furter no parece tener ninguna intención de hacerlo.

Es fácil imaginarlo todavía ahí, cada sábado a medianoche, en alguna sala del mundo, arrojando la capa sobre sus hombros, bajando por ese elevador, con sus tacones blancos y medias de red, mientras se escucha como inicia Sweet Transvestite. Cuando las generaciones actuales hayan quedado atrás, seguramente habrá nuevas personas dispuestas a disfrazarse, cantar y dejarse llevar por Frank-N-Furter. Pocas carreras pueden aspirar a un legado tan extraño, improbable y, sobre todo, tan querido.

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