Lyn May reveló el momento que cambió su vida: así fue el procedimiento estético que marcó su rostro y la llevó a pensar en el suicidio
La vedette mexicana habló nuevamente sobre uno de los episodios más difíciles de su vida. En una entrevista con Nayo Escobar recordó cómo una intervención estética transformó su rostro, afectó su salud emocional y cambió para siempre su carrera artística. La fuente principal de estas declaraciones es la entrevista publicada en el canal oficial de Nayo Escobar en YouTube, donde la actriz compartió detalles de este episodio y de las consecuencias que enfrentó.
Lyn May abrió nuevamente un capítulo doloroso de su vida al recordar el procedimiento estético que transformó su rostro y que, según relató, la llevó a una profunda crisis emocional.
Durante una entrevista con Nayo Escobar en su canal de YouTube, la actriz, bailarina y vedette habló sobre su trayectoria artística, pero también sobre el episodio que marcó para siempre su imagen pública.
En la conversación, disponible en el canal oficial del entrevistador, recordó que fue víctima de una mala práctica estética cuando le inyectaron una sustancia que nunca debió utilizarse en procedimientos faciales.
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¿Qué le pasó a Lyn May en el rostro?
La artista explicó que el problema comenzó cuando le aplicaron inyecciones de aceite en el rostro, una sustancia que no está diseñada para fines estéticos y que provocó cambios permanentes en su apariencia.
“Cuando yo era joven no tenía por qué hacerlo porque estaba muy joven, pero llegaron dos señoras y me dijeron: “Ay, mira, te vamos a hacer unos pómulos muy bonitos y no sé qué”. Y pues una, joven, dice: “Pues órale, me voy a quedar más bonita”. Y en aquel entonces ni siquiera existía tanto la cirugía plástica, ¿no? Nada, nada, nada", relató durante la entrevista.
Y luego no era ni cirugía plástica; me inyectaron aceite. Aceite, aceite de cocina. Aceite. Porque la señora, yo me acuerdo que sacaba, llenaba un biberón con una jeringa, lo llenaba y ese biberón se lo llevaba, y de ahí me lo estaba poniendo en los pómulos"
Las consecuencias se hicieron visibles y afectaron notablemente su imagen.
“Me afectó muchísimo. Me inyectaron eso, pero dicen los médicos que gracias a eso no estoy muerta, porque si me hubieran puesto otra cosa… el aceite no es tan grave como otras cosas", explicó.
El caso de Lyn May se convirtió en uno de los más comentados dentro del mundo del espectáculo mexicano y abrió un debate sobre los riesgos de someterse a procedimientos sin supervisión médica adecuada.
El impacto emocional fue devastador
Más allá de los cambios físicos, la vedette confesó que atravesó una etapa de profundo sufrimiento emocional al ver los resultados de aquella intervención. había cambiado su rostro.
Hubo un momento en que quería suicidarme de plano. Cuando me vi así como me dejaron, yo dije: “Me voy a suicidar, no quiero verme más en el espejo, no me voy a ver ya nunca más en un espejo”, reveló.
La artista explicó que fue su madre quien la ayudó a salir de su depresión.
“Gracias a mi madre, como te digo, gracias a ella estoy aquí, porque ella me fortaleció en todos esos momentos. Ella me dijo: “No, mi vida, tú todavía tienes mucho por venir, mucho futuro, ¿no? Nada más la cara se vende”. Me dio muchos consejos. Y luego ya empecé a ir a médicos y me empezaron a sacar todo eso, y todavía me falta"
Sus declaraciones muestran una realidad que pocas veces se aborda cuando se habla de procedimientos estéticos: las afectaciones emocionales que pueden surgir cuando los resultados no son los esperados o cuando existen malas prácticas.
Un caso que sigue generando conversación años después
Aunque el episodio ocurrió hace décadas, Lyn May continúa siendo una referencia cuando se habla de los riesgos asociados a sustancias inyectables no autorizadas.
Especialistas en cirugía plástica y medicina estética han advertido durante años que materiales como aceites industriales o sustancias no certificadas pueden provocar inflamación, deformaciones, infecciones y daños permanentes en los tejidos.
El caso de la vedette es uno de los ejemplos más conocidos en México sobre las consecuencias de acudir a personas sin la preparación o certificación correspondiente para realizar procedimientos cosméticos.
¿Cómo logró seguir adelante?
A pesar de la crisis que enfrentó, Lyn May continuó trabajando en los escenarios y mantuvo una presencia constante en el entretenimiento nacional.
Durante la entrevista aseguró que el contacto con el público y el trabajo artístico siguen siendo parte fundamental de su vida.
“Me gusta mucho mi carrera, me gusta estar con el público”, expresó.
La vedette afirmó que bailar, cantar y mantenerse activa le han permitido seguir adelante pese a los momentos difíciles que ha atravesado.
La historia detrás de una de las figuras más conocidas del espectáculo mexicano
La conversación con Nayo Escobar también permitió conocer aspectos de la infancia de Lyn May. La artista relató que creció en condiciones económicas complicadas en Acapulco y comenzó a trabajar desde muy pequeña para ayudar a su familia.
“Pues una infancia muy triste, muy triste, porque mi familia era muy pobre. Entonces, pues la mayor es la que carga con el paquete de sostener a los hermanos más chicos. Mi mamá también trabajaba mucho. Ella nos hacía collares, nos hacía dulces, nos hacía cosas para que fuéramos a vender, para que yo fuera a vender”, compartió la celebridad, revelando que tuvo 5 hermanos.
Nunca jugué. Nunca tuve Reyes. Nunca tuve Santa Claus. (Mi papá) Tomaba mucho y golpeaba a mi mamá. La dejó con seis hijos y se fue con otra mujer”
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Esa necesidad la llevó a incorporarse al mundo del espectáculo cuando apenas tenía 14 años, iniciando una carrera que décadas después la convertiría en una de las vedettes más populares de México.
“Empecé en El Zorro. Un periodista me llevó porque estaba media guapona, caderona y con cinturita. Era un cabaret muy elegante. Ahí estaban Celia Cruz, Los Panchos... yo abría el show. Me pagaban 80 pesos, que era muchísimo dinero”
Sin embargo, detrás de la fama, el éxito y los escenarios, también existe una historia marcada por dificultades personales, entre ellas el procedimiento estético que transformó su rostro y que, según sus propias palabras, estuvo a punto de quebrarla emocionalmente.
Hoy, Lyn May habla abiertamente de aquella experiencia, convirtiéndola en una advertencia para quienes consideran someterse a tratamientos estéticos sin información suficiente o fuera de los canales médicos adecuados.
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