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¡Esto es cine! Timothée Chalamet, Taylor Swift, Adam Sandler y Jerry Seinfeld viven una locura en Nueva York, tras ver remontar a los Knicks un juego que perdían por 29 puntos en el Juego 4 de las Finales de la NBA

La histórica remontada de los Knicks de Nueva York en el Madison Square Garden desató una auténtica fiesta entre celebridades y aficionados, luego de vencer 107-106 a los Spurs de San Antonio tras estar abajo por 29 puntos.

¡Esto es cine! Timothée Chalamet, Taylor Swift, Adam Sandler y Jerry Seinfeld viven una locura en Nueva York, tras ver remontar a los Knicks un juego que perdían por 29 puntos en el Juego 4 de las Finales de la NBA

NUEVA YORK.- El deporte suele regalar momentos inolvidables. Sin embargo, lo ocurrido la noche del Juego 4 de las Finales de la NBA 2026 fue mucho más que un simple partido de basquetbol. Fue una historia digna de Hollywood, una obra de teatro con tintes de Broadway y un espectáculo que dejó sin palabras a miles de aficionados en el Madison Square Garden.

Con una sequía de 53 años sin conquistar un campeonato de la NBA, los Knicks de Nueva York parecían encaminados a sufrir una derrota devastadora ante los Spurs de San Antonio, que llegaron a tener una ventaja de 29 puntos en territorio enemigo.

Pero entonces ocurrió algo que nadie vio venir.

¿Cómo fue la increíble remontada de los Knicks?

La serie ya había demostrado ser impredecible. Los primeros tres juegos habían sido ganados por el equipo visitante: los Knicks se llevaron los dos primeros partidos en San Antonio y los Spurs respondieron robando el Juego 3 en Nueva York.

Cuando los texanos ampliaron su ventaja hasta los 29 puntos, muchos pensaron que la historia estaba escrita.

En las tribunas, el legendario cineasta y aficionado número uno de los Knicks, Spike Lee, observaba con evidente desesperación. Las cámaras lo captaron prácticamente rezando mientras el reloj avanzaba y las posibilidades de una remontada parecían inexistentes.

Sin embargo, el último cuarto cambió por completo el guion.

Impulsados por el rugido de más de 19 mil aficionados, los Knicks de Nueva York comenzaron a recortar la diferencia posesión tras posesión. Cada canasta hacía temblar el recinto y aumentaba la presión sobre unos Spurs de San Antonio que, de pronto, parecían incapaces de encontrar respuestas.

Timothée Chalamet y Taylor Swift enloquecieron con la reacción neoyorquina

Entre las celebridades presentes, pocas vivieron el partido con tanta intensidad como Timothée Chalamet.

El actor explotaba de euforia cada vez que OG Anunoby o José Alvarado realizaban una jugada espectacular. Sus celebraciones se volvieron tan virales como algunas de las acciones que estaban ocurriendo sobre la duela.

A pocos metros de distancia, Taylor Swift tampoco podía contener la emoción. La superestrella saltaba junto a sus amigas en primera fila cada vez que Jalen Brunson encestaba alguno de sus tiros imposibles.

Con cada posesión, los Knicks se acercaban peligrosamente. Lo que parecía una derrota segura comenzó a transformarse en una posibilidad real de victoria.

Los números de una remontada histórica

La reacción de Nueva York quedó reflejada en los números.

Entre el tercer y el cuarto periodo, los Knicks anotaron 58 puntos, mientras que los Spurs apenas pudieron producir 30 unidades durante el mismo tramo.

La diferencia se evaporó poco a poco hasta desembocar en un cierre dramático que terminó favoreciendo a los locales por 107-106.

Cuando sonó la bocina final, el Madison Square Garden explotó.

Adam Sandler y Jerry Seinfeld no podían creer lo que acababan de presenciar

Ni siquiera dos de las figuras más reconocidas del entretenimiento estadounidense encontraban palabras para describir lo sucedido.

Adam Sandler y Jerry Seinfeld observaban incrédulos la celebración que se desarrollaba frente a ellos.

La hazaña era tan improbable que parecía sacada de una película.

Los aficionados cantaban, gritaban y abrazaban a desconocidos. Los jugadores celebraban sobre la duela. Las celebridades sonreían como niños después de presenciar algo irrepetible.

Porque algunas noches deportivas trascienden el marcador.

Y esta fue una de ellas.

El Madison Square Garden no quería que terminara la noche

Mientras los jugadores se retiraban rumbo a los vestidores, miles de aficionados permanecían en sus asientos.

Nadie quería irse.

Después de décadas de espera, después de una remontada imposible y después de una noche que quedará grabada en la historia de las Finales de la NBA, el público simplemente quería prolongar el momento.

Por unos minutos más, el Madison Square Garden dejó de ser una arena de basquetbol para convertirse en un escenario de Broadway.

Y mientras las luces seguían iluminando la duela, una sensación recorría cada rincón del recinto:

Esto es cine. Esto es Nueva York. Esto son los Knicks.

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