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Adolescentes que administraban una mesada registran un 12% más de tenencia de tarjetas de crédito al llegar a la adultez en comparación con quienes no tuvieron un presupuesto asignado durante la juventud

Un análisis señala que la práctica cotidiana de administrar un presupuesto familiar genera un hábito financiero más sólido que la enseñanza escolar.

MÉXICO.- Haber administrado una mesada durante la adolescencia incrementa de manera sustancial la probabilidad de utilizar y contratar productos financieros en la etapa adulta, de acuerdo con un estudio elaborado por Guillermo Jr. Cárdenas Salgado, especialista de la división de investigación de BBVA Research. El informe, sustentado en los datos de la Encuesta Nacional de Salud Financiera (Ensafi 2023), identificó que la brecha más amplia se refleja en la tenencia de tarjetas de crédito, donde el uso alcanza un 35.7% entre quienes recibieron dinero periódico frente a un 23.7% entre quienes no lo hicieron, representando una diferencia de 12.0 puntos porcentuales.

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El impacto de gestionar recursos propios durante la juventud también se extiende a otros instrumentos del sistema financiero:

  • Tarjetas de débito: 59.5% con mesada vs. 51.4% sin mesada (+8.1 puntos porcentuales).
  • Seguros: 10.6% con mesada vs. 3.8% sin mesada (+6.8 puntos porcentuales).
  • Otros créditos: 17.1% con mesada vs. 11.3% sin mesada (+5.8 puntos porcentuales).
  • Inversiones: 3.5% con mesada vs. 1.0% sin mesada (+2.5 puntos porcentuales).

¿Por qué la administración de una mesada tiene un impacto tan alto?

La explicación principal radica en la construcción del hábito a través de la práctica cotidiana. Enfrentar la gestión de un presupuesto personal mediante una mesada obliga a los jóvenes a tomar decisiones sobre cómo distribuir recursos escasos, evaluar prioridades y postergar consumos inmediatos en el hogar. Esta experiencia práctica consolida habilidades directas para integrarse al sistema financiero formal con mayor seguridad durante la adultez.

Por el contrario, el informe de BBVA Research precisa que las lecciones sobre manejo del dinero impartidas en el entorno escolar muestran un impacto directo menor en la adopción posterior de servicios bancarios:

  • Conocimiento vs. Práctica: Datos de la prueba PISA 2022 indican que cerca del 70% de los estudiantes de 15 años en México comprende conceptos teóricos como salario o presupuesto, pero entender la definición no garantiza que sepan administrar dinero real en el día a día.
  • Impacto en tarjetas de débito: La brecha de adopción entre quienes recibieron clases financieras en la escuela y quienes no fue de 0.0 puntos porcentuales.
  • Impacto en tarjetas de crédito: Solo se registró una diferencia de +3.3 puntos porcentuales atribuible a la enseñanza escolar.

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¿Cuál es el valor de la educación financiera escolar?

A pesar de que las lecciones teóricas influyen menos en la contratación directa de productos financieros, el estudio enfatiza que la escuela cumple una función crucial como ecualizador social. En México, la exposición a contenidos de educación financiera en los planteles educativos alcanza a un 28.1% de los estudiantes de forma homogénea.

Esta cobertura escolar se distribuye equitativamente en los distintos estratos socioeconómicos:

  • Quintil de menores ingresos: 28.5% de exposición a temas financieros.
  • Quintil de mayores ingresos: 29.7% de exposición a temas financieros.

Esta uniformidad permite nivelar las oportunidades de aprendizaje básico de manera independiente a si los jóvenes reciben o no orientación económica dentro de sus hogares.

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