Gracias al avance de las fintech y las tecnologías relacionadas a las finanzas, la emisión de tarjetas dejó de ser un terreno reservado para los bancos. Hoy, una empresa, un retailer, una app de movilidad, una empresa agro o una compañía de remesas pueden incorporar tarjetas a su propuesta sin construir toda la infraestructura financiera desde cero.
Ese cambio responde a una lógica más amplia: embedded finance. Es decir, la posibilidad de integrar servicios financieros dentro de negocios que no nacieron como entidades financieras
La tarjeta, en ese contexto, puede convertirse en una capa transaccional propia para mejorar la experiencia, generar nuevos ingresos y que la app o la plataforma tengan un uso más cotidiano en la vida de sus usuarios.
Qué significa emitir tarjetas para una empresa no financiera
Para una empresa no financiera, emitir tarjetas significa sumar una herramienta de pago alineada a su operación, sus reglas y su modelo de negocio.
Sin embargo, antes de lanzarla, hay que pensar en el producto. No se trata de emitir una tarjeta porque el mercado la usa, sino de entender qué problema resuelve para sus usuarios.
Casos donde este modelo tiene sentido
- En retail, una tarjeta puede impulsar recompra, beneficios personalizados o pagos dentro y fuera del ecosistema.
- En agro, puede ordenar gastos de productores, distribuidores o equipos de campo.
- En apps, puede convertir saldos digitales, cashback o beneficios en capacidad de pago real.
- En remesas: uso directo de fondos recibidos sin depender siempre del retiro de efectivo en sucursales.
Así, el punto de partida no es simplemente el hecho de decir “queremos una tarjeta”. La pregunta correcta es qué comportamiento quiere activar el negocio y cómo esa tarjeta mejora la relación con el usuario.
Qué actores hacen posible lanzar tarjetas sin ser banco
Una empresa no necesita convertirse en banco para lanzar un programa de tarjetas. Una vez identificado el producto y llegada a la conclusión de que la tarjeta puede mejorarlo, hay dos caminos.
- Iniciar una gestión propia en una marca como Visa o Mastercard para poder emitirla. Algo que puede llevar mucho gasto de recursos en cuanto a trámites y generar una infraestructura tecnológica propia
- Contratar el BIN Sponsorship de una empresa de tecnología financiera. Estas empresas ya poseen BINes autorizados de marcas como Visa o Mastercard para que la emisión de tarjetas para nuevos emisores sea más rápida.
Teniendo en cuenta ambos caminos, el BIN sponsorship, es el camino más rápido en cuanto a tiempos y, a la vez, el más económico, ya que no es necesario montar toda la infraestructura tecnológica necesaria para el lanzamiento de una tarjeta.

Remesas en México: una oportunidad para extender la relación con el usuario
En México, las remesas representan un caso de uso especialmente relevante. Durante años, gran parte de la experiencia se apoyó en el retiro de efectivo en sucursal, lo que puede generar fricción para quien envía y para quien recibe.
Emitir tarjetas permite cambiar esa lógica. En lugar de que la relación termine cuando el usuario retira el dinero, una empresa puede habilitar una tarjeta asociada a los fondos recibidos. Así, esos recursos pueden usarse para compras físicas, pagos online, servicios digitales o necesidades transfronterizas.
Este enfoque también conecta con las tarjetas globales, pensadas para usuarios que operan entre países o necesitan enviar o recibir dinero en otro lugar. En negocios de remesas, tener la posibilidad de emitir una tarjeta puede ampliar la experiencia.
Qué habilita una tarjeta en remesas
- Acceso a fondos sin pasar siempre por una sucursal.
- Uso en comercios físicos y digitales.
- Menor dependencia del efectivo para usuarios recurrentes.
- Mayor trazabilidad sobre el uso de los fondos.
- Posibilidad de acceso a beneficios o descuentos por usar la tarjeta
- Una relación más frecuente entre la empresa y el usuario final.
El valor está en extender la experiencia, ya que la remesa deja de ser solo una transferencia y puede convertirse en el inicio de una relación financiera más activa con el usuario.
Cómo elegir el tipo de tarjeta según el caso de uso
Una vez definido el objetivo del programa, el siguiente paso es elegir el tipo de tarjeta. Los tipos más comunes son: crédito, débito y prepago.
- Una tarjeta de crédito requiere análisis de riesgo, definición de línea de crédito a otorgar, reglas de uso, ciclo de facturación, cálculo de intereses, pagos mínimos, mora y gestión de cobranza.
- Las tarjetas de débito se conectan a fondos disponibles en una cuenta. Por eso, la operación exige control sobre saldos, captación de dinero, posibilidad de hacer transferencias, movimientos y disponibilidad de fondos en tiempo real.
- Una tarjeta prepaga, trabaja únicamente con saldo cargado previamente en la app o plataforma. Es útil para entrega de beneficios, gift cards, control de gastos, pagos acotados o programas donde el riesgo financiero debe mantenerse limitado.
También hay que definir el formato de la tarjeta, es decir, si es virtual o física:
- La tarjeta virtual acelera la emisión y activación digital, ya que se emite desde la plataforma sin necesidad de logística.
- La tarjeta física, en cambio, suma fabricación, distribución y reposición. Lo cual deriva en más gastos y el usuario tarda más en usarla.
Pasos para diseñar un programa de tarjetas con control
Cómo ya se ha hecho mención, emitir una tarjeta empieza por la planificación inicial y la propuesta de valor de un producto. Ahí se define el negocio: caso de uso, tipo de tarjeta, modelo operativo, licencias, arquitectura, riesgos y métricas.
Después viene la asociación con una empresa que ofrece BIN sponsorship para la emisión de tarjetas. En esa etapa la propuesta de valor cobra vida y se materializa en una tarjeta. Luego llega la parte técnica: se integran APIs, reglas de autorización, tokenización y herramientas de gestión.
Finalmente, cuando el producto sale al mercado, comienza todo lo relacionado con la mantención y buen funcionamiento del mismo: buen equipo de soporte, promociones, mantenimiento de la app, etc.

En México, la oportunidad está abierta para empresas que ya tienen usuarios, datos, frecuencia y confianza. La tarjeta puede ser el siguiente paso para convertir esa relación en una unidad financiera integrada, siempre que el programa se diseñe desde la estrategia y no solo desde la ejecución técnica.
Para fintechs, startups y empresas no financieras, la emisión de tarjetas puede activar nuevos ingresos, mejorar la experiencia de pago y conectar servicios financieros con el negocio principal sin perder foco en lo que la empresa ya hace bien.
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