Diversos pueblos indígenas de Nuevo México demandaron a la plataforma de mercados predictivos Kalshi, alegando que la app habilita apuestas deportivas de forma encubierta y evade las regulaciones del gaming tribal establecidas bajo la Indian Gaming Regulatory Act (IGRA).
En Estados Unidos, la industria del gaming tribal opera más de 530 casinos y generó cerca de 44 mil millones de dólares en ingresos durante 2024, superando incluso a ligas enteras como la NFL. Este sistema permite que comunidades nativas administren casinos y apuestas deportivas mediante acuerdos firmados con gobiernos estatales y federales.
Sin embargo, el auge de las apuestas deportivas y de plataformas digitales como Crypto.com, Polymarket o Robinhood comenzó a alterar ese modelo. Las tribus aseguran que estas compañías ofrecen experiencias similares a las apuestas online utilizando contratos financieros conocidos como event contracts.
Qué es la IGRA y cómo funcionan las plataformas predictivas
La Indian Gaming Regulatory Act, conocida como IGRA, es la ley federal que regula el gaming tribal en Estados Unidos desde 1988. Es uno de los marcos normativos de juego más completos y complejos del mundo.
El acta establece qué tipos de apuestas pueden ofrecer las tribus y bajo qué acuerdos deben operar con los gobiernos estatales. Además, protege parte de la soberanía económica de las comunidades indígenas.
Sin embargo, las plataformas digitales predictivas como Kalshi no funcionan bajo el mismo esquema legal que un casino tradicional.
El modelo de los “event contracts”
Estos operadores utilizan contratos digitales llamados “event contracts”, donde los usuarios compran posiciones sobre eventos futuros y obtienen ganancias dependiendo del resultado. Por ejemplo, una persona puede invertir dinero sobre si un equipo ganará un partido o si determinado indicador económico alcanzará cierto valor.
En la práctica es algo muy similar a lo que sería una apuesta, con la diferencia clave de que estas compañías presentan el producto como un instrumento financiero y no como una apuesta deportiva regular.
La empresa se defiende alegando que opera bajo la supervisión de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el organismo que regula derivados y contratos financieros en Estados Unidos.
El argumento de las tribus
Para los pueblos de Nuevo México, esa distinción es una trampa legal. Las tribus sostienen que, mientras sus casinos deben pagar licencias, cumplir regulaciones estatales y operar bajo acuerdos complejos antes de recibir una sola apuesta, Kalshi y plataformas similares pueden expandirse rápidamente mediante aplicaciones móviles, sin limitaciones físicas ni estatales, creciendo exponencialmente sin pasar por ninguno de esos filtros.
La demanda contra Kalshi y el conflicto regulatorio
Plataformas especializadas en iGaming como Casino.com recientemente reportaron que la demanda fue presentada formalmente por las tribus de Nuevo México y tiene un argumento concreto. Lo que las plataformas predictivas como Kalshi llaman herramientas financieras son, en la práctica, apuestas deportivas.
Y si esto es así, las plataformas deberían jugar con las mismas reglas que cualquier casino tribal del estado.
El temor a una competencia desigual
El centro del debate es estructural. Los operadores tribales cargan con costos que las plataformas fintech no tienen. Infraestructura física, personal, auditorías, regalías estatales y restricciones geográficas. Por su lado, las plataformas predictivas operan con márgenes y reglamentaciones muy distintas para una actividad muy similar.
Esta ventaja les permite una escalada significativa, gracias a que pueden ofrecer una experiencia más accesible a un costo que los casinos tribales no pueden igualar. Una competencia desigual entre dos marcos regulatorios que no coexisten.
Un debate que ya excede a Nuevo México
El caso de Nuevo México puede sentar un precedente a nivel nacional. El caso Kalshi se mira con atención en al menos una docena de estados donde el gaming tribal da grandes aportes a sus economías estatales. La National Indian Gaming Commission sigue de cerca cómo estas plataformas afectan los acuerdos tribales existentes. Aunque por ahora no se ha pronunciado en este tema.
Un precedente esperanzador para las tribus sucede en Europa, donde Portugal, Países Bajos y España bloquearon recientemente a Kalshi y Polymarket, para sus entes reguladores no hay ambigüedad, son apuestas.
Una postura opuesta a la de la CFTC, que en Estados Unidos defiende su jurisdicción federal sobre estas plataformas.
Es el mismo producto visto con dos lentes legales completamente diferentes. Y ninguna de las dos respuestas es técnicamente incorrecta, lo que hace el conflicto especialmente difícil de resolver.
El futuro de la regulación digital
El caso de Nuevo México refleja una tensión que sucede en otras industrias y ámbitos. La innovación tecnológica avanza más rápido que los marcos legales que deben contenerla, chocando muchas veces con otras estructuras regulatorias históricas y aprovechando los grises legales para la expansión de sus operaciones.
Las plataformas predictivas no inventaron las apuestas deportivas, pero encontraron una forma legal en los mercados financieros para ofrecer algo funcionalmente equivalente a los casinos, aunque con reglas completamente distintas y más favorables.
Por esto es que, si los tribunales determinan que los “event contracts” son apuestas encubiertas, todo el sector fintech deberá replantear sus productos. Si no, el modelo se replicará, y las tribus junto a otros operadores enfrentarán competidores que juegan en otra cancha y con otras reglas desde el principio.
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