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Simon Billy es el hombre más rápido del mundo: el esquiador francés tiene el récord de velocidad sin asistencia mecánica

El francés alcanzó una velocidad histórica descendiendo por una pendiente extrema sobre esquís, un logro que lo convirtió en el humano más veloz sobre tierra sin asistencia mecánica y que reavivó el debate sobre el esquí de velocidad fuera de los Juegos Olímpicos.

Simon Billy es el hombre más rápido del mundo: el esquiador francés tiene el récord de velocidad sin asistencia mecánica

El esquí de velocidad es una disciplina en la que los atletas descienden por pendientes extremas con el objetivo de alcanzar la mayor velocidad posible sobre esquís. En ese contexto, el francés Simon Billy se convirtió en el hombre más rápido del mundo sobre tierra sin asistencia mecánica, al imponer el récord mundial de 255.500 km/h en 2023.

El logro colocó a Billy como la principal referencia de este deporte invernal, que no forma parte del programa de los Juegos Olímpicos de Invierno, pero que exige una combinación de preparación física, control mental y manejo del riesgo a niveles extremos.

¿Qué tan rápido se esquía en esta disciplina?

En competencias de esquí de velocidad, los atletas superan con facilidad las 190 kilómetros por hora. Para dimensionar el riesgo, la Federación Mundial de Deportes Aéreos indica que la velocidad terminal del cuerpo humano en caída libre se encuentra entre 240 y 290 km/h.

De acuerdo con datos citados por CNN, los esquiadores se aproximan a ese rango descendiendo por una montaña, lo que explica por qué este deporte es considerado uno de los más rápidos del mundo sobre tierra.

La sensación es una locura. Se trata de libertad, de llevar los límites al máximo. Sin duda, todo esquiador de velocidad quiere ser algún día el poseedor del récord mundial. Era mi sueño”, explicó Billy a CNN Sports.

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El récord mundial que lo puso en la historia

Ese sueño se cumplió en 2023, cuando Simon Billy registró una velocidad de 255.500 km/h en las pistas de Vars, Francia. La marca superó el récord anterior de 243.902 km/h, establecido en 1997 por su padre, Philippe Billy, uno de los referentes históricos del esquí de velocidad.

Según CNN, con ese registro Billy se convirtió en el atleta más rápido sobre tierra sin asistencia mecánica, un logro que marcó un antes y un después dentro de esta disciplina.

¿Por qué el esquí de velocidad no está en los Juegos Olímpicos?

Pese a su nivel técnico y al interés que genera, el esquí de velocidad no forma parte del programa de los Juegos Olímpicos de Invierno. Solo ha sido disciplina de exhibición una vez, en 1992.

Con los Juegos programados para celebrarse en Francia en 2030, existen esfuerzos para incluirlo, aunque Billy explicó a CNN Sports que el deporte no depende de ese escenario.

Sería un extra para nosotros estar en los Juegos Olímpicos. Pero lo más importante en este deporte es el récord mundial. Preferiría tener un récord mundial que una medalla de oro olímpica”, afirmó.

Una carrera construida desde la infancia

El camino de Simon Billy hacia el récord mundial es el resultado de una trayectoria familiar ligada al esquí. Creció en los Alpes franceses, rodeado de una comunidad especializada y observando a su padre competir al más alto nivel.

Con el paso de los años, desarrolló su propia meta: convertirse en el esquiador más rápido del mundo, un objetivo que requiere años de preparación física para soportar la presión que generan las altas velocidades, además de un trabajo mental constante.

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El papel de la mente a velocidades extremas

Además del entrenamiento físico, Billy destaca la importancia del control mental. Durante el descenso, el casco limita casi por completo la visión y el sonido.

Cuando estoy dentro del casco, todo se vuelve muy lento. No escucho nada y casi no veo nada”, explicó en declaraciones retomadas por CNN Sports.

La técnica exige conocer la pista, mantener la línea correcta y confiar en el propio cuerpo, ya que levantar la cabeza para ver el camino reduce la velocidad y afecta el rendimiento.

El accidente que marcó su carrera

En 2017, Billy sufrió un accidente grave mientras entrenaba esquí de velocidad. Un ligero error fue suficiente para perder el control y caer a gran velocidad por la pendiente.

Se fracturó varios huesos y pasó ocho meses en rehabilitación antes de volver a esquiar, una situación frecuente dentro de este deporte.

Después de ese accidente quise dejar el esquí de velocidad, porque no veía el sentido de ponerme en peligro solo por alcanzar mi sueño”, confesó el atleta francés.

Tecnología, familia y trabajo en equipo

El regreso de Billy fue un esfuerzo completamente familiar. Su padre, su hermano y su equipo trabajan de forma conjunta tanto dentro como fuera de las pistas.

Los trajes aerodinámicos, los esquís extra largos y el equipo que utiliza están diseñados específicamente para él. Según información de CNN Sports, el grupo prueba su material en túneles de viento y utiliza impresión 3D para desarrollar mejoras constantes.

El siguiente objetivo: romper otra vez el récord mundial

Antes de cada competencia, los nervios están presentes, pero al colocarse el casco todo se reduce a concentrarse durante los segundos que dura el descenso.

Billy describe el día en que rompió el récord mundial como “el mejor de su vida”. Ahora, su meta es convertirse en el primer hombre en superar los 260 km/h.

Ese es mi nuevo sueño y mi nuevo objetivo en este deporte, y por eso me levanto cada mañana a entrenar”, afirmó, dejando claro que el límite aún no ha sido alcanzado.

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