Columnas Para librarnos del maligno

Voz del Papa

En una clase los niños decían a qué le tenían más miedo. Unos que a los fantasmas, otros a los monstruos

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Por José Martínez Colín

1) Para saber

En una clase los niños decían a qué le tenían más miedo. Unos que a los fantasmas, otros a los monstruos, hasta que uno dijo que lo peor era el malamen. Todos intrigados preguntaban que era aquello. El niño dijo que era algo muy malo porque todos los días, incluyendo sus papás, le pedían a Dios en el final del Padrenuestro: “y líbranos del malamen”.

La última petición del Padrenuestro es “librarnos del mal” y a ella el papa Francisco dedicó su reflexión. El Santo Padre reconoció que, aunque el hombre sueña con “el amor y el bien”, su existencia y la de los que le rodean están expuestas al mal que intenta “devorarnos”, silencioso como una serpiente venenosa. Este mal existe inevitablemente, pero “no es obra de Dios”, dijo el Papa.

Aunque sabemos qué es el mal, hay un tentador que nos empuja al mal, diciéndonos: ‘Haz esto, piensa esto, ve por ese camino’”. El apóstol Pedro dice que el maligno, el diablo, nos rodea como un león enfurecido, para devorarnos y nosotros pedimos a Dios que nos libre del maligno en una oración filial, que no es una oración infantil.

2) Para pensar

A una periodista de nombre Paloma Gómez Borrero le habían encargado un reportaje sobre el demonio y fue a visitar a un experto, el teólogo Conrado Balducci. Llevó su grabadora y tomó muchos apuntes y fotos. Entre otras cosas, el teólogo le comentó que el demonio no quiere que se hable de él, pues pasando inadvertido actúa más fácil ya que la gente no le teme. Pero al demonio hay que combatirlo con la oración y por eso, añadía Balducci, siempre tengo el rosario a mi lado y mi despacho lo preside la cruz, así no tengo miedo.

Esa noche, al regresar Paloma a su casa, en cuanto puso sus cosas en el escritorio, entró por la ventana un pájaro negro y enloquecido comenzó a golpearse contra las paredes y los muebles, manchando todo de sangre. 

Luego desapareció metiéndose detrás de un enorme librero. Nadie entiende cómo pudo desaparecer ahí. A la mañana siguiente, cuando se puso a trabajar, faltaba el cuaderno de notas y las cintas. La grabadora estaba rota y ninguna foto se podía ver pues se habían velado. Imposible hacer el escrito. Lo curioso es que a los dos años, en la misma fecha, aparecieron en su despacho el cuaderno y las cintas, cuando ya no hacían falta para nada.

Pensemos si procuramos rechazar la tentación con la oración.

3) Para vivir

El papa Francisco subrayó que Jesús también experimentó “la cuchillada del mal”, en su pasión y muerte: Soledad, crueldad, desprecio, humillación… pero desde la Cruz, cuando el mal parecía vencerlo, nos enseñó a vencerlo a través del perdón. Desde la Cruz perdona al ladrón y a los que lo crucifican: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34)”. De este perdón de Jesús proviene la paz auténtica.


Ante el dolor del inocente, la explotación del otro, el llanto de los niños inocentes, el pecado, pedimos que nos libre del mal y el Señor nos da la paz, nos ayuda a perdonar. Esa es nuestra esperanza, la fuerza que nos da Jesús resucitado para seguir adelante.
José Martínez Colín es sacerdote, ingeniero (UNAM) y doctor en Filosofía (Universidad de Navarra). (articulosdog@gmail.com)
 

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