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Columnas Voz del Papa

Vivir el Padre Nuestro

El Padre Nuestro, como muchas oraciones, termina con la palabra “Amén”.

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Por José Martínez Colín

1) Para saber

El Padre Nuestro, como muchas oraciones, termina con la palabra “Amén”. Dicho término es de origen hebreo y suele traducirse como «así sea», con un sentido aprobatorio. Es empleada en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Esta palabra se utiliza generalmente para concluir las oraciones.

El papa Francisco culminó la serie de catequesis sobre el “Padre Nuestro”. A modo de síntesis consideró que la oración cristiana nace de la audacia de llamar a Dios como nuestro “Padre”. Jesús vino a introducirnos a la intimidad filial con Dios; vino a revelarnos al Padre y nos da familiaridad con Él. Y, como dice san Pablo, es por el Espíritu Santo, por el cual podemos llamar a Dios como Padre, pues realmente lo somos por la gracia del bautismo (cfr. Rom 8, 15).

2) Para pensar

Al rezar “Amén”, al final del Padre Nuestro, decimos que confirmamos todo lo que acabamos de decir. “Amén” significa ‘en verdad’, ‘ciertamente’ o ‘que conste’. Su raíz implica firmeza, solidez, seguridad. En el Talmud se indica que la palabra 'amén' es un acróstico que se podría traducir como “Dios, Rey en el que se puede confiar”.

Al respecto, la CNN informó sobre una noticia llamativa. Sucede que en abril pasado, el día 18, un señor, Eric Wagner, y su equipo, se encontraba navegando en su yate por el mar a más de 3 kilómetros de la costa. Habían salido de Florida, Estados Unidos.

Eric declaró: No creía lo que pasaba, definitivamente era un grito que escuchamos y luego vimos un brazo agitándose en el mar… fue algo sorprendente que los escucháramos, pues estaban a 130 metros de distancia. Eran un par de adolescentes. No dudamos en auxiliarlos.

Rescataron a Tyler Smith y Heather Brown, quienes habían permanecido en el agua por casi dos horas antes de encontrarse con el yate. Ambos jóvenes de 17 años se encontraban nadando en la playa de Vilano, cuando una fuerte corriente los alejó de la orilla. En medio del temor y del cansancio, ya casi no podían más y empezaron a rezar. Tyler comentó después: Yo grité a Dios: ‘Si realmente tienes un plan para nosotros, por favor, ven. Sólo tráenos algo'. Entonces apareció el yate. Al momento de ser rescatada, Heather afirmó: “Dios es real”. Y cuál no va siendo su sorpresa cuando vieron el nombre del yate: Estaba pintado ahí: “Amén”. Lo vieron como si Dios hubiera dicho, “Así sea, como me lo piden”.

Wagner concluyó: “Realmente creo que fue una intervención divina. No tuvo nada que ver conmigo. Me pusieron en el lugar correcto en el momento adecuado… y respecto al nombre “Amén”, definitivamente lo mantendré para siempre”, dijo.

3) Para vivir

En los Evangelios nos encontramos que Jesús vive lo que el Padre Nuestro declara. Es un ejemplo para que así también lo vivamos: Alabando a Dios, teniendo confianza en Él, querer que se haga la voluntad del Padre, pedirle perdón y perdonando.

Nosotros no podríamos rezar nunca sin la fuerza del Espíritu Santo, dice el papa Francisco. Es Él quien reza en nosotros y nos mueve a rezar bien. Podemos pedir al Espíritu Santo que nos enseñe a rezar porque el Espíritu nos hace capaces de orar como hijos de Dios. Que seamos humildes para dejar que el Espíritu Santo venga a nosotros y sea Él quien nos guíe en la oración.

José Martínez Colín es sacerdote, ingeniero (UNAM) y doctor en Filosofía (Universidad de Navarra).(articulosdog@gmail.com).

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