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Columnas

Trump y la guerra

Irán respondió al asesinato con un ataque de misiles que alcanzaron bases militares en Iraq, aparentemente sin generar bajas estadounidenses o iraquíes.

Por Sergio Sarmiento

"Los viejos hacen la guerra, los jóvenes luchan y mueren",

Winston Churchill.

            Donald Trump afirmó el 3 de enero, tras lanzar un ataque con drones que mató al general iraní Qassem Suleimani, "Tomamos esta acción anoche para detener una guerra. No tomamos esta acción para empezar una guerra".

            La declaración buscaba justificar por qué Trump, quien como candidato rechazó la posibilidad de involucrar a Estados Unidos en nuevas guerras, ahora asesinaba a un alto funcionario y militar iraní generando un enorme riesgo de conflicto.

            Irán respondió al asesinato con un ataque de misiles que alcanzaron bases militares en Iraq, aparentemente sin generar bajas estadounidenses o iraquíes. Un avión ucraniano se desplomó al despegar del aeropuerto de Teherán con la muerte de 176 pasajeros y tripulantes, pero no hay pruebas de que haya sido derribado por un acto terrorista. La verdad es que la decisión de asesinar al general Suleimani no parecía destinada a detener ninguna guerra sino a provocar una.

Es claro, como ha señalado Trump, que el ejército de Estados Unidos es el más poderoso del mundo. El presupuesto militar de Washington para el año fiscal 2019 fue de 693 mil millones de dólares. Irán tuvo en 2018 un gasto militar de 12 mil 612 millones de dólares (tradingeconomics.com).

            Las guerras modernas, sin embargo, son distintas a las tradicionales. En un enfrentamiento directo Irán sería aplastado, pero hoy en día incluso la mayor potencia puede quedar atrapada en un conflicto interminable. George W. Bush pronunció el 1o de mayo de 2003 un discurso de victoria en el portaaviones USS Abraham Lincoln, debajo de un cartel que decía "Misión cumplida", tras la invasión a Iraq que empezó el 20 de marzo. Casi 17 años después, y a pesar de la presencia ininterrumpida de tropas estadounidenses, el país no ha sido pacificado.

            En su discurso de ayer el presidente Trump se mostró más sensato que antes y afirmó que Irán se había moderado. Los ataques iraníes a las bases militares en Iraq, dijo, no habían resultado en bajas. Sin embargo, no dejó de amenazar: "Están en construcción nuevas armas hipersónicas. No queremos usarlas". El ministro iraní de relaciones exteriores, Mohammed Javad Zarif, ofreció con anterioridad un mensaje cauteloso: "Irán tomó y concluyó medidas proporcionales de autodefensa bajo el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas dirigidas contra la base desde la que cobardemente se lanzó un ataque armado contra nuestros ciudadanos y altos funcionarios. No buscamos un escalamiento o guerra, pero nos defenderemos de cualquier agresión".

            De momento, el peligro de una guerra abierta parece haberse desvanecido. Trump atacó primero, al asesinar a Suleimani, e Irán respondió con un aparente ataque controlado para no causar víctimas. Ninguna de las dos partes quiere, al parecer, más acciones de venganza; ninguno está culpando al otro por el desplome del avión ucraniano. Sin embargo, los riesgos de tener a un Presidente temerario en la Casa Blanca han quedado una vez más de manifiesto.

            ¿Qué viene ahora? Una paz tensa. Las banderas rojas de la venganza fueron izadas en los minaretes de Irán por lo que muchos islamistas han recibido el mensaje de que deben buscar formas de vengar la muerte de Suleimani. No pasará mucho tiempo para que presenciemos nuevos atentados terroristas. Trump, lejos de poner fin a una guerra, ha creado nuevos riesgos para los estadounidenses y sus aliados.

Armas

Marcelo Ebrard sigue culpando a Estados Unidos de la violencia en nuestro País. "Si no se reduce el tráfico ilícito de armas -dijo el 7 de enero- ¿por qué se supone que se va a poder doblegar a grupos que están fuertemente armados?" La verdad es que las armas son legales en EUA e ilegales en México, pero nuestro País es por mucho el más violento de los dos. La razón no son las armas.

Twitter: @SergioSarmiento

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