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Columnas

Subcalificados

Una vez más estamos ante un funcionario elegido para un puesto de relevancia para el que no está calificado.

Por Sergio Sarmiento

“Contratar a la gente equivocada es la manera más rápida de socavar un negocio sostenible”.
Kevin J. Donaldson.

José Ángel Carrizales López fue seleccionado “personalmente” por el presidente López Obrador como director ejecutivo de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Así lo reconoció el secretario del Ambiente, Víctor Manuel Toledo. Apenas el 15 de noviembre la Semarnat había descalificado una información de que Carrizales había sido nombrado para el cargo: “Negamos esta versión. La desconocemos por completo”, dijo un vocero. Unos días después el propio titular de Semarnat declaraba: “Sí, esto lo eligió el presidente de la república. Finalmente, él se decidió por el ingeniero Ángel Carrizales”.


Una vez más estamos ante un funcionario elegido para un puesto de relevancia para el que no está calificado. El presidente López Obrador reitera su mensaje de que no quiere capacidad ni preparación en sus funcionarios; lo que busca es lealtad.


Carrizales es ingeniero químico del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Tamaulipas. Trabajó un tiempo en puestos de bajo nivel en la refinería de esa ciudad, pero su gran acierto fue haberse incorporado a la ayudantía de López Obrador. En cinco ocasiones ha sido postulado ahora para cargos en la Comisión Reguladora de Energía y el consejo de administración de Pemex, pero el Senado lo ha rechazado por no ser idóneo. Carrizales no tiene experiencia en materia ambiental y no cumple con los requisitos de la Ley de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos, especialmente “haber desempeñado cargos de alta responsabilidad, cuando menos cinco años, en actividades profesionales en el sector público o privado, sustancialmente relacionadas con las materias objeto de esta Agencia”. Su trabajo en la ASEA, sin embargo, no será al parecer el de tomar decisiones técnicas informadas, sino simplemente avalar las del Presidente.

No es el único caso. Muchas de las designaciones en organismos autónomos o de contrapeso al poder presidencial han recaído en personas sin preparación para cumplir las responsabilidades. Quizá eso es lo que busca el Presidente. Por eso redujo los sueldos de manera discrecional y estableció una veda de 10 años que impide que los funcionarios ocupen cargos en el sector privado en sus campos de especialidad. La estrategia es quitar a los expertos, a los que constantemente descalifica, y llenar los organismos de incondicionales.

El Presidente sostiene que muchas de los reguladores o instituciones autónomas, espejo de las que existen en las democracias occidentales, son neoliberales y se oponen a su proyecto de Gobierno. Por eso las está debilitando a través de reducciones en los presupuestos y de la designación de funcionarios poco capacitados.


Los repetidos intentos por colocar a Carrizales en un puesto, cualquiera, en el sector energético son muestra de esta estrategia. También el recorte de más de mil millones de pesos, 8.6% de lo solicitado, en el presupuesto del Instituto Nacional Electoral. El Presidente considera al INE una burocracia cara e innecesaria. Quizá sirvió para lograr la alternancia, pero ya no se necesita más alternancia.
Carrizales es un ejemplo de los funcionarios subcalificados de este Gobierno. El año que viene López Obrador escogerá seguramente consejeros con las mismas características para el INE. Dice que quiere ser un Presidente gigante, pero en un Estado subcalificado.

GRANDES Y PEQUEÑOS


En una economía estancada, y con la construcción 10% debajo de hace un año, el plan de infraestructura de 859 mil millones de pesos es importante. El esfuerzo de los grandes empresarios y del Gobierno, sin embargo, no es suficiente para compensar el desplome de la inversión de pequeños y medianos.
Twitter: @SergioSarmiento
 

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