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Columnas

Principio a modo

Guaidó calificó la maniobra como un "golpe parlamentario". Sin embargo, el Gobierno mexicano, que había calificado como un "golpe de Estado" la renuncia de Evo Morales a la presidencia boliviana

Por Sergio Sarmiento

"Es un principio constitucional, la no intervención y la autodeterminación de los pueblos. A veces se olvida porque hubo un tiempo en que no se cumplía con esa política",

Andrés Manuel López Obrador.

            Tanto el presidente López Obrador como el canciller Marcelo Ebrard han afirmado que México ha recuperado la política de no intervención de los gobiernos priistas del pasado que se perdió en el periodo liberal. La realidad, sin embargo, es otra: El intervencionismo siempre ha estado presente, sólo que se aplica de manera discrecional e ideológica.

            Este 5 de enero el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela utilizó a la Guardia Nacional Bolivariana para impedir el acceso de Juan Guaidó y los diputados de oposición a la sede de la Asamblea Nacional. En una sesión sin quórum, y sin legisladores de oposición, los diputados chavistas votaron para nombrar presidente del órgano legislativo al diputado Luis Parra. Maduro apareció en televisión para dar por buena la elección y decir con sorna a pesar de los videos que exhibían la acción de la Policía: "Si Guaidó no entró es porque no tenía los votos".

Guaidó calificó la maniobra como un "golpe parlamentario". Sin embargo, el Gobierno mexicano, que había calificado como un "golpe de Estado" la renuncia de Evo Morales a la presidencia boliviana, no cuestionó la acción del régimen de Maduro. En un tuit el 5 de enero, la Secretaría de Relaciones Exteriores simplemente comentó: "México hace votos para que la Asamblea Nacional de Venezuela pueda elegir democráticamente su Junta Directiva conforme al proceso establecido en la Constitución de ese país hermano".

Efectivamente, la Asamblea Nacional se reunió en una sede alterna y en una sesión que sí contó con quórum, a pesar de que los diputados oficialistas se ausentaron, reeligió como presidente a Guaidó siguiendo todos los procedimientos de ley. Hoy Venezuela tiene tres asambleas: Una legítima, que ha seguido todos los procedimientos constitucionales, que encabeza Guaidó, y dos espurias, la llamada constituyente y la de Parra, impuestas por el Gobierno de Maduro para anular a la oposición.

El golpe que el Gobierno mexicano denuncia en Bolivia simplemente no existió. Morales renunció ante una rebelión popular y el mando se transmitió de conformidad con la Constitución. El ministro de defensa, el general Javier Zavaleta, no sólo no tomó el poder sino que está asilado y protegido por México en nuestra embajada en La Paz, mientras que el comandante en jefe de las fuerzas armadas, el general Williams Kaliman, ha sido reemplazado. Las autoridades electorales bolivianas han anunciado nuevas elecciones que se llevarán a cabo el próximo 3 de mayo.

El Gobierno mexicano, en cambio, sigue apoyando al venezolano Maduro a pesar de sus repetidos golpes contra una Asamblea Nacional cuyo pecado fue lograr una mayoría de oposición en las elecciones de 2015, las últimas libres que ha tenido el país.

El viejo régimen priista que tanto admira la Cuarta Transformación recurría, de la misma manera, a una aplicación discrecional e ideológica del principio de no intervención. Exigía, por ejemplo, respeto a la dictadura cubana, pero rompió relaciones con Chile tras el golpe de Augusto Pinochet. Hoy la Cancillería ha recuperado esa filosofía acomodaticia y cuestiona un inexistente golpe de Estado en Bolivia mientras se cruza de brazos ante los insistentes golpes de Maduro contra la democracia en Venezuela. Puede más la ideología que la filosofía de la no intervención.

Iraq, Irán

Otra aplicación discrecional de la política exterior la vemos en el Medio Oriente. Matar a un general iraní en territorio iraquí es una violación al derecho internacional y también amenazar a Iraq por pedir la salida de tropas estadounidenses. Pero sobre esos temas la Cancillería no se manifiesta para no molestar a Trump.

Twitter: @SergioSarmiento

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