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Columnas

Política y educación

Muchos países, como España, restringen las manifestaciones cerca de sus parlamentos. La razón es proteger el trabajo libre de los legisladores.

Por Sergio Sarmiento

"Donde hay educación, no hay distinción de clases",

Confucio.

            Una vez más la CNTE bloqueó ayer accesos al Palacio Legislativo. El cierre no era total, pero se tomaron medidas para que sólo asistiera a laborar el personal administrativo estrictamente indispensable y se pidió a los trabajadores que no llevaran a sus hijos al centro de desarrollo infantil de la Cámara. La experiencia de la semana pasada, cuando los militantes secuestraron durante horas a cientos de trabajadores y niños en el interior, llevó a tomar estas precauciones. La CNTE recurre habitualmente a la presión y a la violencia para lograr sus fines.

            Ayer no tenía que hacerlo: El enemigo se había rendido de antemano. El presidente López Obrador ha declarado que está dispuesto a aceptar todas las demandas de la Coordinadora. También Mario Delgado, coordinador de los diputados de Morena, ha dicho: "No vamos a legislar a espaldas del magisterio". Pero está claro que los líderes de la organización no les tienen confianza o quieren demostrar que están imponiendo su reforma.

            En el plantón de ayer los militantes exigieron el derecho a revisar y modificar las iniciativas para las leyes secundarias de educación. Esto los convierte en legisladores virtuales sin haber pasado por algún proceso democrático previo.

            Muchos países, como España, restringen las manifestaciones cerca de sus parlamentos. La razón es proteger el trabajo libre de los legisladores. Permitir el tipo de protestas que hoy está haciendo la CNTE, con presiones y amenazas de violencia, elimina toda autonomía del Poder Legislativo.

            La CNTE, una organización que no oculta su inspiración marxista, está exigiendo que los graduados de las escuelas normales reciban plazas de maestros de manera automática, sin pasar por un examen o concurso de oposición. Quiere también eliminar toda evaluación de los maestros, incluso las que pudieran servir para diagnóstico. Pide también el reconocimiento de plazas que no estaban avaladas por la ley y el pago de sueldos y bonos acumulados por estos puestos.

            Ante estas posiciones, preocupan dos puntos en particular. Uno tiene que ver con el hecho de que la CNTE está abiertamente presionando a los legisladores, pero el Gobierno y los líderes del Congreso han decidido que esto no importa. Permitir estas amenazas sienta un pésimo precedente y representa un golpe muy fuerte contra las esperanzas de forjar una verdadera democracia deliberativa en México. No se puede deliberar, después de todo, bajo presiones y amenazas.

            El otro tema es también de fondo y se relaciona con la calidad de la educación. Nadie tiene la varita mágica para asegurar la calidad de la enseñanza Finlandia no aplica evaluaciones de maestros en funciones, pero ha establecido un intenso proceso de selección de los mejores para formar su cuerpo magisterial. Corea del Sur cuenta tanto con la selección estricta como con evaluaciones a los maestros. Los dos países han construido sistemas educativos excepcionales.

            En México, con la recuperación de las normales -más preocupadas por el adoctrinamiento político que por la instrucción-, las plazas automáticas y la falta de evaluación, estamos condenando a la educación pública a sufrir una calidad decreciente. Si consideramos que la educación es una de las claves para la movilidad social, estaremos condenando a los pobres a una educación deficiente que no hará más que acentuar las desigualdades. Los verdaderos ganadores de las presiones y amenazas de la CNTE son las escuelas privadas.

Patrimonio

Nos dicen que la venta de piezas arqueológicas mexicanas en el exterior es una especie de sacrilegio. Pero estas piezas son mejor preservadas y clasificadas cuando están en el mercado internacional. La prohibición a la exportación de estas piezas ha causado un daño enorme a nuestro patrimonio cultural.

Twitter: @SergioSarmiento

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