No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Jaque Mate

Fase 3

Más que una fase 3, parece que estamos viendo una fase 2 con nuevo nombre y un reconocimiento de que "estamos en la etapa de ascenso rápido, que implica un gran número de contagios y hospitalizaciones", cosa que ya sabíamos.

Por Sergio Sarmiento

FRASE
"No ha habido afortunadamente ningún descontrol; todo se está presentando de acuerdo a lo previsto". 
Andrés Manuel López Obrador

El subsecretario de Salud Hugo López-Gatell declaró ayer la fase 3 de la emergencia sanitaria. Ni él ni ningún otro funcionario anunció nuevas medidas. Más que una fase 3, parece que estamos viendo una fase 2 con nuevo nombre y un reconocimiento de que "estamos en la etapa de ascenso rápido, que implica un gran número de contagios y hospitalizaciones", cosa que ya sabíamos. "Para que sean los menos posibles, debemos mantener la jornada nacional de sana distancia". 

Es positivo que no estemos viendo mayores restricciones ni acciones violatorias a los derechos humanos, como las que están aplicando en Jalisco y Michoacán, pero el inicio de la fase 3 señala que nos acercamos a un periodo en que veremos un fuerte aumento de los contagios y, por supuesto, también de las muertes. 

El Gobierno está previendo que el pico de la pandemia en México se registre entre el 2 y el 8 de mayo. Después veremos, quizá, un relajamiento gradual de las restricciones. A partir del 18 de mayo podrían levantarse las limitaciones en zonas con bajos niveles de infección. El 1 de junio tendríamos el regreso a clases y quizá de las empresas. Estos son, por lo menos, los planes actuales. 

Habrá que ver. Esta pandemia es más complicada que otras. El periodo de incubación es largo, de por lo menos 14 días, y los pacientes pueden contagiar en el periodo asintomático. El éxito inicial en los esfuerzos de aislamiento se puede convertir en un problema posterior. La isla de Hokkaido, en Japón, por ejemplo, redujo de manera dramática su número de contagios con el confinamiento que ordenó el 28 de febrero, por lo que lo levantó el 19 de marzo, pero ahora ha tenido que declarar nuevamente una emergencia ante el surgimiento de nuevos contagios de personas que no se habían enfermado en la primera oleada. 

Los epidemiólogos afirman que tarde o temprano la mayor parte de la población del mundo se contagiará. Los esfuerzos sanitarios no buscan contener la pandemia sino aplanar su curva. 

Por eso es importante que tomemos medidas que logren este propósito sin asfixiar la economía. No sabemos realmente cuánto tiempo durará la difusión de la enfermedad hasta lograr una inmunidad razonable en la población. Lo más probable es que tengamos contagios durante dos años. 

Pero esto significa que debemos preparar estrategias de reanudación del trabajo. San Francisco cumplió el lunes cinco semanas de confinamiento desde el 16 de marzo y no se ve claro cuánto tiempo más lo mantendrá. Si bien la zona está más preparada que otras para el lockdown por su desarrollo tecnológico y la capacidad de la población para realizar trabajo en casa, el daño a las empresas y al empleo ha sido brutal. Italia y España, que empezaron el 11 y el 13 de marzo, van ya para seis semanas. Prolongar estos confinamientos dos o tres meses más, o un año, dejaría daños que durarían décadas. 

En México el cierre no ha sido tan drástico, pero el daño económico por la prohibición de las actividades supuestamente no esenciales crece día con día. Millones de empresas pueden quebrar en este cierre y dejar en el desempleo a sus trabajadores. El daño económico, por otra parte, será mayor que en los países que están preparando medidas contracíclicas, las cuales han sido descartadas aquí por el Gobierno. 

Hoy que estamos entrando a la fase 3, el Gobierno debería estar planeando ya cómo regresar a trabajar. Las restricciones deben tener un propósito sanitario y no simplemente de destrucción económica. 

CONFIDENCIAL

Nos dicen que México tiene coberturas para protegerse de la caída en los precios del petróleo, pero se aplican a un porcentaje del petróleo que se exporta. El problema es que nadie sabe qué porcentaje. La información es confidencial. 


CV: Sergio Sarmiento es periodista y analista político/ comentarista de televisión. 
 

En esta nota

Comentarios