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Columnas Jaque Mate

De ricos a pobres

Argentina era en 1913 el país más rico de Latinoamérica, con un producto interno bruto per cápita de 3,797 dólares de 1990. Su prosperidad superaba el promedio de las doce principales economías de Europa occidental...

Por Sergio Sarmiento

Argentina era en 1913 el país más rico de Latinoamérica, con un producto interno bruto per cápita de 3,797 dólares de 1990. Su prosperidad superaba el promedio de las doce principales economías de Europa occidental, que registraban una cifra de 3,688 dólares. Argentina era más rica que Suecia, con 3,096 dólares, o Francia, con 3,485. La migración italiana al país sudamericano era muy nutrida porque Italia tenía un PIB de sólo 2,564 dólares por persona. 
Venezuela, que todavía no era entonces productor de petróleo, era bastante más pobre. Tenía en 1913 un PIB per cápita de apenas 1,104 dólares, el 29% del argentino. México, a pesar de la revolución, era más próspero que Venezuela, con un PIB de 1,732 dólares por persona, aunque mucho menos que Argentina. 
El petróleo transformó a Venezuela en el país más rico de Latinoamérica, mientras que el populismo peronista detuvo el desarrollo de Argentina. En 1950 Venezuela tenía ya un PIB per cápita de 7,462 dólares, 49.6% más que los 4,987 de Argentina. Poco importaba que las petroleras fueran extranjeras y privadas, la riqueza del petróleo levantó el nivel de vida de toda Venezuela. Su PIB per cápita era mayor que los 5,013 dólares promedio de las doce principales economías de Europa. 
Para 1973 el PIB per cápita de Venezuela alcanzó los 10,625 dólares; una vez más era el mayor de Latinoamérica. Esta riqueza, sin embargo, siempre estuvo atada al petróleo. En 1998, cuando los precios del crudo cayeron a su nivel más bajo en décadas (el West Texas Intermediate llegó a 17.53 dólares por barril en noviembre), el PIB por persona de Venezuela cayó a 8,965 dólares. Esta baja fue uno de los factores que llevaron a la elección de Hugo Chávez en 1999. Chile era en ese momento el país más rico de Latinoamérica, con 9,756 dólares por persona. (Todas las cifras hasta aquí provienen de los trabajos de Angus Maddison y sus discípulos del Development Centre Studies y se expresan en dólares internacionales de 1990.)
A pesar de las malas políticas de Chávez, Venezuela logró mantener un PIB per cápita razonablemente alto gracias a los elevados precios del petróleo. Todavía en 2015, según el FMI, registraba 10,570 dólares corrientes, menos que los 14,900 de Argentina o los 13,570 de Chile, pero arriba de los 9,670 de México. En 2019, sin embargo, la cifra de Venezuela se desplomó a 2,720, apenas arriba de Honduras, con 2,570, o Nicaragua con 1,980. Del más rico, Venezuela ha pasado a ser uno de los países más pobres de Latinoamérica. Mientras tanto, Chile se encuentra ya cerca de los niveles de un país desarrollado, con 15,780 dólares. Argentina ha caído a 10,600 dólares y México se mantiene en 9,860 (IMF datamapper). 
Las variaciones en las economías latinoamericanas nos ratifican que las políticas económicas sí importan. La prosperidad que Argentina y Venezuela llegaron a tener se desplomó por la mala calidad de sus políticas públicas. El populismo hace daño. Quizá no se note de inmediato, pero en el largo plazo sus consecuencias son muy claras.  
México nunca ha sido el país más rico de Latinoamérica, ni siquiera en los tiempos, hoy tan añorados por el Gobierno, del desarrollo estabilizador del viejo PRI. El crecimiento mexicano ha sido decepcionante, pero por lo menos no hemos cometido los errores que hicieron que Venezuela pasara de ser el país más rico a uno de los más pobres de la región. 
Renuncia
José Narro ha decidido renunciar al PRI debido a una “grosera” intervención del Gobierno en el proceso de selección de un nuevo presidente del partido. Parecería que el PRI está empeñado en autodestruirse. Narro era la mayor oportunidad para construir un partido sólido e independiente. 

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