Columnas Jaque Mate

Cierre de ventanilla

El problema se ha centrado en los llamados "polígonos de actuación", superficies en las que se llevan a cabo proyectos de construcción a través de "la relotificación y relocalización de usos de suelo".

Por Sergio Sarmiento

"Las cosas buenas que construimos terminan por construirnos a nosotros",

Jim Rohn.

            La construcción en la Ciudad de México está paralizada. En cada cambio de sexenio hay una desaceleración, pero hoy la caída se concentra en la capital y no es producto del azar, sino de medidas impulsadas por la nueva jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

            "Estamos acabando con la corrupción que llevó al desorden inmobiliario", declaró en el informe con el que conmemoró sus primeros 100 días en el cargo. Si esto es cierto, no lo sé; pero sí sé que la construcción está virtualmente detenida, lo cual está teniendo consecuencias negativas importantes en la economía y el empleo.

            El problema se ha centrado en los llamados "polígonos de actuación", superficies en las que se llevan a cabo proyectos de construcción a través de "la relotificación y relocalización de usos de suelo". Según Sheinbaum, "se han revisado los 174 polígonos de atención autorizados en 2017 y 2018", durante el Gobierno de Miguel Ángel Mancera, y "48 de ellos tienen irregularidades graves. El Instituto de Verificación Administrativa suspendió la construcción de 17".

            Pero no sólo están detenidos estos polígonos de actuación. Los constructores se quejan de un generalizado "cierre de ventanilla". Bajo el argumento de que ha habido corrupción en el pasado, se han dejado de expedir permisos de construcción de todo tipo. De hecho, la jefa de Gobierno ha mostrado una actitud de rechazo a la construcción de nuevos grandes proyectos. "La ciudad ya no necesita plazas comerciales", declaró en mayo de 2018 durante su campaña. "Estos megadesarrollos ya le están generando un grave problema a la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad".

            Una de las consecuencias de la súbita paralización ha sido un desplome en la generación de empleo formal. En los primeros cuatro meses de 2018 se crearon 17 mil 546 trabajos en la construcción en la Ciudad de México, pero en el mismo periodo de 2019 hubo sólo 2 mil 646 (El Economista, 23.5.19).

            "Ya hay reducciones en el personal", me dice Enrique Téllez, presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI). Esto afecta a ingenieros, arquitectos, abogados, vendedores y muchos más, pero especialmente a los trabajadores de la construcción que viven de día a día. "Las empresas no están contratando. No saben qué viene. Hay incertidumbre. Pero es una cadena. Se detienen los proyectos nuevos, pero también los futuros", los cuales pueden tardar varios años en desarrollarse.

            Esta paralización tendrá también consecuencias importantes sobre la recaudación. Los grandes proyectos multiplican el impuesto predial. Un predio viejo suele generar un gravamen mínimo, pero cuando se transforma en un edificio de oficias o de apartamentos, en una plaza comercial o en un conjunto mixto genera muchos más recursos para la ciudad. La realización de obras de mitigación, por otra parte, mejora la infraestructura urbana, en un momento en que el Gobierno dedica cada vez menos recursos a los servicios públicos y de infraestructura para encauzar los recursos a los programas sociales, que son más útiles para comprar votos.

            Lo peor es que muchos de los proyectos que están siendo detenidos ya cuentan con predios en los que han sido demolidos los edificios anteriores. Reanudar los permisos de construcción eliminaría las cicatrices que se han generado. Si ha habido actos de corrupción, que se castiguen; pero todos los proyectos que cumplen con la ley deben recibir una luz verde expedita.

Reforma y el Centro

El Paseo de la Reforma y una parte del Centro Histórico son ejemplo de los beneficios de los desarrollos inmobiliarios. La zona estuvo abandonada mucho tiempo, pero Andrés Manuel López Obrador promovió su rescate cuando fue jefe de Gobierno. Sheinbaum debería recordar e imitar lo que hizo entonces el hoy Presidente.

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