El futuro de Trump en problemas
Faltan seis semanas para las elecciones intermedias en Estados Unidos y la competencia por el Congreso se ha puesto todavía más interesante.

Juegos de poder
Faltan seis semanas para las elecciones intermedias en Estados Unidos y la competencia por el Congreso se ha puesto todavía más interesante.
El 3 de noviembre se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes -435 escaños- y 35 de los 100 asientos del Senado. Además, habrá elecciones de Gobernador en 36 estados.
Lo decisivo será quién controle el Congreso durante los últimos dos años de la presidencia de Donald Trump.
Hoy los republicanos controlan ambas cámaras. Perder una o las dos reduciría el margen de maniobra legislativo de la Casa Blanca y aumentaría la capacidad de los demócratas para investigar y fiscalizar a la administración. Para México, el resultado importa por la agenda bilateral con Washington, incluido el futuro del T-MEC y la cooperación en seguridad y combate al crimen organizado.
Comencemos por la Cámara de Representantes. Los demócratas llevan ventaja y, como la mayoría republicana es muy estrecha, necesitan una ganancia relativamente pequeña para recuperar el control de este órgano legislativo.
Según el Cook Political Report (CPR), boletín independiente y no partidista especializado en elecciones, 21 de los 435 distritos están clasificados como “Toss Up”, es decir, sin favorito claro. Otros nueve competitivos se inclinan hacia los demócratas y siete hacia los republicanos. El resto está prácticamente definido para alguno de los dos partidos.
Una encuesta del propio CPR, levantada entre el 8 y el 11 de septiembre en los 37 distritos que considera competitivos, encontró a los candidatos demócratas con 49% de las preferencias frente a 47% de los republicanos. Trump había ganado, en promedio, esos mismos distritos por cinco puntos en 2024. Es un desplazamiento de siete puntos hacia los demócratas.
El modelo de Decision Desk HQ (DDHQ), que combina encuestas y otros factores políticos y electorales, calcula una probabilidad de 70% de que los demócratas recuperen la Cámara frente a 30% de que los republicanos mantengan el control. Hace unas semanas la probabilidad demócrata era de 60%. En Polymarket, donde los participantes arriesgan dinero para predecir el resultado, la probabilidad implícita de una Cámara demócrata ronda 90%.
Pero la verdadera sorpresa está en el Senado. Los republicanos tienen 53 escaños frente a 47 del bloque demócrata -incluidos los dos independientes que votan con ellos-. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro lugares para alcanzar 51 y controlar inequívocamente esta Cámara.
Hace algunos meses parecía un objetivo muy difícil de lograr. Hoy ya no tanto.
El modelo de DDHQ identifica cinco elecciones donde ningún partido alcanza el 60% de probabilidad de triunfo: Maine, Ohio, Texas, Iowa y Alaska. Michigan se inclina hacia los demócratas, mientras Carolina del Norte y Nueva Hampshire muestran una ventaja demócrata más clara. Resulta notable que Texas, Iowa y Alaska estén dentro del mapa competitivo.
DDHQ calcula una probabilidad de 52% de que los demócratas controlen el Senado frente a 48% de que continúe en manos republicanas. Para efectos prácticos, un volado. Polymarket está algo más inclinado hacia los demócratas: Les asigna alrededor de 60% de probabilidad de controlar el Senado frente a 40% para los republicanos.
¿Y el Congreso completo?
Polymarket asigna alrededor de 62% de probabilidad a que los demócratas controlen Cámara y Senado; 31% a una Cámara demócrata y Senado republicano y alrededor de 9% a que los republicanos conserven ambas cámaras.
DDHQ es más prudente: Coloca en 49% la probabilidad de un Congreso completamente demócrata, 21% la de Cámara demócrata y Senado republicano, 27% la de que los republicanos mantengan ambas y 3% la de Senado demócrata con Cámara republicana.
Faltan seis semanas y eso sigue siendo mucho tiempo. Campañas, debates, acontecimientos económicos y errores de los candidatos pueden mover competencias cerradas. Pero el cambio es claro: La Cámara presenta hoy un terreno más favorable para los demócratas y la batalla por el Senado, que parecía mucho más cómoda para los republicanos, se ha convertido en una competencia extraordinariamente cerrada.
El 3 de noviembre sabremos si Trump termina sus últimos dos años con un Congreso aliado, dividido o controlado por la oposición. Para Estados Unidos es un asunto de suma importancia. También para México por el tamaño económico, político y social de la relación bilateral con su vecino del Norte.
Leo Zuckermann
X: @leozuckermann
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