Se busca jalar IED, pero nativos se van
No porque hayan dejado de querer a Sonora, sino porque el capital entiende un idioma sencillo, ese que habla de rentabilidad, riesgo y certidumbre.

EFECTO MULTIPLICADOR
Si los sonorenses no invierten en Sonora, ¿por qué habría de hacerlo el extranjero?
Ha trascendido que empresarios que han construido aquí su patrimonio están volteando con insistencia hacia Arizona para colocar parte de sus nuevas inversiones.
Esto no significa necesariamente una fuga de capitales, se habla de algo económicamente más inquietante; que el capital sonorense está comparando oportunidades y, en algunos casos, Arizona está ganando la competencia.
Por ejemplo, existen constructoras regionales con décadas de experiencia que, ante oportunidades insuficientes en el mercado local, exploran proyectos de vivienda de alto valor del otro lado de la frontera.
No porque hayan dejado de querer a Sonora, sino porque el capital entiende un idioma sencillo, ese que habla de rentabilidad, riesgo y certidumbre.
Sonora posee frontera con Estados Unidos, minería, agricultura, manufactura exportadora, energía solar, Puerto de Guaymas, universidades y T-MEC.
Entonces, ¿qué está fallando? Probablemente una combinación de crecimiento insuficiente, inseguridad, agua, energía, infraestructura, permisos, financiamiento, certeza regulatoria y tamaño de mercado.
El empresario no compara Hermosillo solamente contra Cajeme o Nogales; compara Sonora contra Phoenix, Scottsdale, Tucson, Texas, Nuevo León, Baja California o Querétaro.
Específicamente Arizona vive una extraordinaria transformación alrededor de semiconductores y manufactura avanzada. Sonora debería capturar mucho más de esa derrama.
Pero para conseguirlo hace falta una extraordinaria y sólida política de retención y multiplicación del capital sonorense.
De entrada el Gobierno del Estado y municipios deberían crear una ventanilla única empresarial real, digital y con plazos máximos obligatorios para permisos.
Una inversión no puede permanecer meses esperando firmas.
Sonora necesita identificar y habilitar polos industriales con energía, agua tratada, gas, fibra óptica y suelo disponible en Hermosillo, Cajeme, Nogales y Guaymas-Empalme.
No basta con ofertar terrenos; debe ofrecerse infraestructura lista para producir.
Además, debe crearse un ‘Fondo Sonora de Coinversión’, combinando capital privado y mecanismos financieros, para impulsar proveedores locales, tecnología, agroindustria, logística, vivienda, energía y manufactura avanzada.
Sonora también necesita desarrollar una innovadora estrategia Arizona-Sonora de cadenas de suministro; si Phoenix fabrica semiconductores, aquí debemos producir componentes, servicios, empaques, dispositivos, software y logística vinculados con esa industria.
En esta coyuntura Cajeme necesita una política especial de reconversión económica: Agroindustria avanzada, biotecnología, logística, energía limpia y manufactura.
Guaymas debe convertirse en plataforma industrial-portuaria; Nogales requiere profundizar su manufactura avanzada; Hermosillo escalar hacia ingeniería, tecnología y servicios corporativos.
Asimismo sería ideal construir un ‘Índice Estatal de Clima de Inversión’, Municipio por Municipio, midiendo permisos, seguridad, agua, energía, talento, infraestructura y costo logístico, ya que lo que no se mide termina en el olvido.
Y, para asegurar un renovado esquema económico, cada año el Gobernador debería reunirse con los principales inversionistas sonorenses y preguntarles: ¿Qué necesita Sonora para que su siguiente millón de dólares se invierta aquí y no en Arizona o Texas?
Atraer inversión extranjera es importante, pero retener inversión doméstica es estratégico. El dinero no se anda con rodeos y no milita en Morena, PAN, PRI o MC; no escucha discursos ni aplaude inauguraciones.
Se dirige hacia donde encuentra mejores condiciones para multiplicarse.
Entonces, Sonora tiene un desafío mayor que venderse ante el mundo: Lograr que quienes hicieron fortuna aquí inviertan aquí.
Porque antes de convencer a estadounidenses, asiáticos o europeos de invertir en Sonora, deberíamos conseguir que los propios empresarios sonorenses estén convencidos de que la mejor inversión puede hacerse en casa.
‘FABRICARÁ’ CAPITAL HUMANO
El empresario sonorense José Luis Rubio Pino le apuesta fuerte a las alianzas estratégicas y a las relaciones económicas internacionales.
Por ello, desde la Universidad de Ciencias Aplicadas de Norteamérica (UCAN), promueve la formación de capital humano de alta tecnología.
Rubio Pino, fundador y presidente de la UCAN, acaba de formalizar un acuerdo de cooperación con la institución coreana Letuin Edu y con los industriales de Canacintra Hermosillo.
El también director general del corporativo RP&H, está enfocado en la formación de talento al igual que el CEO Jun Ho Kim y el presidente local de Canacintra, Iván Contreras Tapia.
Evidentemente la relación económica entre Sonora y Asia empieza a explorar un terreno particularmente estratégico que es la formación del capital humano que demandarán las industrias de alta tecnología antes de que la escasez de personal especializado se convierta en un cuello de botella para las nuevas inversiones.
Alfredo Gámez Corrales, rector de la UCAN, tiene la encomienda de preparar a los técnicos, ingenieros y profesionistas que requerirá la industria de semiconductores, electrónica y manufactura avanzada. ‘Fabricar’ capital humano: Su gran reto.
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