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El acordeón de Piña

Con esa frase, la ministra en retiro, Norma Piña Hernández, rompió el silencio público que había mantenido desde el 31 de agosto del año pasado, cuando concluyó su periodo al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

“Como estoy a la moda, pues traigo mi acordeón, ¿verdad? Hay que adaptarse y ya vengo con acordeón”.

Con esa frase, la ministra en retiro, Norma Piña Hernández, rompió el silencio público que había mantenido desde el 31 de agosto del año pasado, cuando concluyó su periodo al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Su regreso ocurrió en un foro de la Escuela Libre de Derecho, donde mostró a los asistentes una hoja con apuntes que, en tono de broma, presentó como su propio “acordeón”, en alusión a los documentos que estuvieron en el centro de la polémica durante la elección judicial del año pasado.

Piña Hernández aprovechó el encuentro con estudiantes, maestros e invitados para expresar sus preocupaciones sobre los efectos de la reforma judicial y algunas de las primeras decisiones de la nueva Suprema Corte.

Entre los temas que señaló está la seguridad jurídica para empresas e inversionistas, a partir de resoluciones como la relacionada con la facultad del SAT para suspender de manera inmediata la emisión de facturas a empresas investigadas por posibles comprobantes fiscales falsos.

También puso sobre la mesa la prisión preventiva oficiosa y el pendiente de la Corte frente a la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ordena revisar su aplicación.

Piña Hernández recordó que los anteriores ministros habían instruido a los tribunales federales suspender los amparos relacionados con la validez de esta medida, mientras se analizaba el tema, aunque posteriormente se amplió el catálogo de delitos que contempla la prisión preventiva oficiosa.

El mensaje de la ex presidenta de la Corte fue, en esencia, una advertencia sobre la importancia de preservar la certeza jurídica.

GOLPE A LA PATRULLA ESPIRITUAL

Alrededor de una hora antes de que iniciara el amplio operativo montado por autoridades Estatales y Federales en la clínica

Jireh de la llamada Patrulla Espiritual, el director y líder moral de este centro de rehabilitación, Jesús Ignacio Osuna Torres, alias “El Chikilín”, recurrió a sus redes sociales para pedir a la gobernadora, Marina del Pilar Avila Olmeda, que no le cerrara el local.

“La presión del Estado es desde Mexicali, con el corazón en la mano le pido que no me saque a los ‘tazos dorados’, no quiero que se vayan sin la cobertura de la casa. No quiero que cierre una bendición tan grande que es la Patrulla Espiritual, la Patrulla Espiritual es una labor que ha tocado los corazones de la gente, es una labor que viene de parte de Dios. Yo estoy consciente que pasaron cosas, pero hay culpables y esos culpables van a cumplir su proceso en la cárcel”, prácticamente suplicó Osuna Torres.

Una súplica que por cierto no causó efecto, pues montones de agentes rodearon el lugar mientras a las afueras se reunían curiosos y simpatizantes que buscaban interceder por el centro de rehabilitación.

Inmediatamente después de que las autoridades colocaron los sellos que establecían la “Suspensión” de la clínica Jireh, el Gobierno del Estado emitía un comunicado explicando las razones del operativo.

La suspensión, explican, es debido a incumplimientos sanitarios, pero ha sido ampliamente discutido en los días recientes la muerte de un interno del centro a manos de, presuntamente, trabajadores del mismo, de los cuales hay ya dos detenidos y siguen tres más en calidad de prófugos.

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