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La lista de los 120 enemigos

La pelea ya es abierta -nosotros contra ellos- y ahora el Gobierno se ha puesto a nombrar a sus enemigos.

Jorge  Ramos

Jorge Ramos

El Gobierno de México acaba de sacar una lista en la que se encuentran algunos de sus principales críticos y opositores. Hay periodistas, políticos, medios de comunicación y creadores de contenido en las redes sociales. La pelea ya es abierta -nosotros contra ellos- y ahora el Gobierno se ha puesto a nombrar a sus enemigos.

La lista la hizo pública en una conferencia de prensa Luisa María Alcalde, la consejera jurídica de la Presidencia de México, y una de las principales asesoras de Claudia Sheinbaum. Es decir, la lista lleva la aprobación y el sello oficial de Palacio Nacional. Alcalde, en su cuenta de Instagram, dijo que era falso que existiera una “lista negra”. Pero la realidad es que ya circula en las plataformas digitales una larga lista con nombres, apellidos y direcciones electrónicas de personas y grupos de comunicación que han criticado a los gobiernos de la llamada “Cuarta Transformación”.

La lista, intencionalmente o no, intimida, podría poner a algunos en peligro e identifica como adversarios a profesionales del periodismo cuyo trabajo es cuestionar al poder. Yo salgo en esa lista, así como varios de mis colegas.

La lista comienza con 54 cuentas de “medios y comentaristas”. “Aquí se origina y legitima el mensaje”, dijo Alcalde en su conferencia de prensa. Luego aparecen 32 nombres de “figuras públicas y emisores políticos”, 34 sitios de ataque (o lo que identificaron como “bloque anónimo”) y 560,520 cuentas de lo que dicen es un “anillo de amplificación”.

Son, en total, 120 personas o agrupaciones identificadas públicamente como enemigas del actual Gobierno. El régimen dice que no es así, que es sólo una explicación de cómo funcionan las redes sociales. Sin embargo, en esa lista no aparece nadie vinculado a la Cuarta Transformación, o que reporta positiva y regularmente a favor del sistema.

La consejera Alcalde asegura que se trata de un “ecosistema” artificialmente producido para crear “modelos de desinformación masiva” y falsificar tendencias. Y algunos de los mensajes que los opositores supuestamente coordinan en nado sincronizado son que este es un “narcogobierno”, con tendencias al “autoritarismo” y marcado por el “huachicol fiscal” (o robo masivo de petróleo y gasolina).

El principal problema con esta lista es el total desconocimiento del trabajo del periodismo independiente. Los periodistas no estamos para aplaudir al Gobierno, ni para hacer preguntas a modo en la mañanera. Tenemos dos grandes responsabilidades: Reportar la realidad tal y como es, y retar a los que tienen el poder.

Sí, nuestro trabajo muchas veces incomoda a los poderosos. El verdadero periodista es

contrapoder. Y muchos de los reporteros que aparecen en esa lista de Alcalde y Sheinbaum atacaron al partido PRI por sus 71 años de dictadura, al PAN por su fatídica “guerra contra el narco”, a Enrique Peña Nieto por la corrupción de la “casa blanca” y a Andrés Manuel López Obrador por su errada política de “abrazos, no balazos”. Y ahora les toca, a los que de verdad hacen periodismo, vigilar y criticar al Gobierno de Sheinbaum.

¿Cuál es la diferencia con el sexenio anterior? López Obrador varias veces me criticó públicamente es sus mañaneras por denunciar, con cifras, que su sexenio había sido el más violento en la historia moderna de México. Y me dijo que él tenía “otros datos”. Pero AMLO nunca hizo una lista pública de sus enemigos. El Gobierno de Sheinbaum sí.

Hay mucho que investigar. Este Gobierno acumula cada vez más poder, ante una oposición política que a veces parece desmayada. Hay que preguntarse si existen vínculos de algunos morenistas con el narcotráfico, y tener mucho cuidado con imponer sanciones a la prensa bajo el pretexto de defender los derechos de las audiencias. De entrada, algo está mal si es el Gobierno -o alguien subordinado al poder- el que determina qué es la verdad y el que castiga a los que no se ajusten a su versión.

“¿Cuál daño?” se preguntó la Presidenta cuando le dijeron en otra mañanera que algunos de los periodistas que estaban en esa lista negra ya habían sufrido agresiones en las redes sociales. Lo que sería gravísimo es que esa lista terminara en manos del crimen organizado y que empezaran a hostigar o perseguir periodistas, a uno por uno.

México tiene a algunos de los periodistas más valientes del mundo. Muchos han muerto en total impunidad. La lista es una presión más en una profesión bajo ataque. No es posible que por una nota te metan un balazo en la cabeza. Catorce periodistas han sido asesinados desde que Sheinbaum llegó al poder, según la organización Artículo 19, y ya son 181 los comunicadores muertos desde el 2000.

El patriotismo de un periodista no se puede medir por su cercanía al poder. Al contrario, los mejores periodistas que yo conozco siempre buscan mantener una distancia con presidentes y gobiernos.

El “ecosistema” informativo que describió Alcalde junto con su lista, lejos de ser una

conspiración de opositores y comunicadores para golpear al Gobierno, es la manera en que se distribuye y multiplica la información en esta era de redes sociales. Lo mismo podría decirse de la información que todos los días surge de la mañanera y que se difunde, sin filtros, a través de agencias gubernamentales y de medios afines.

La lista no es más que una señal de un Gobierno con miedo. Enumera a 120 críticos u

opositores como una manera de vulnerarlos. La gran ironía es que le toque proteger a los periodistas al mismo Gobierno que los ha puesto en una lista.

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