Guerra al fentanilo
No hay duda de los efectos destructivos del uso del fentanilo en Estados Unidos.

JAQUE MATE
“El fentanilo ilícito es más cercano a un arma química que a un narcótico”. DONALD J. TRUMP
El 15 de diciembre de 2025 el presidente Donald Trump de Estados Unidos declaró el fentanilo un “arma de destrucción masiva”. Era inevitable recordar cómo su predecesor George W. Bush y el primer ministro británico Tony Blair utilizaron la excusa de que el dictador Sadam Husein contaba con armas de destrucción masiva para justificar la guerra contra Iraq que empezó el 20 de marzo 2003. Ningún arma de destrucción masiva se encontró en Iraq una vez que las tropas estadounidenses y británicas ocuparon el país, pero la desestabilización provocada por la guerra provocó conflictos violentos hasta mediados de 2011 que dejaron un saldo de alrededor de 461 mil muertos, según un estudio de varias universidades.
No hay duda de los efectos destructivos del uso del fentanilo en Estados Unidos. Las muertes por esta droga pasaron de 3,105 en 2013 a 73,813 en 2022, según el Centro para Control de Enfermedades. Ya para 2022 el fentanilo era la mayor causa de muertes por sobredosis, que alcanzaron ese año un nivel histórico de 107,941.
Desde entonces, sin embargo, hemos visto una declinación importante en las muertes por fentanilo: A 48,914 en 2024 y a 38,084 en 2025. En 2025 el número total de muertes por sobredosis fue de 69,973, mucho menos que en 2022. Las cifras provisionales de 2026 muestran que la caída continúa.
Al presidente Trump le gusta decir que esta declinación es producto de su duro combate al narcotráfico, pero esto es solo parcialmente cierto. El flujo de fentanilo a Estados Unidos ha disminuido, pero también se ha registrado una reducción de la potencia y la pureza de la droga disponible en las calles. No obstante, el factor más importante en la disminución de muertes ha sido la creciente disponibilidad de naloxona, también llamada Narcan, un fármaco de emergencia que revierte la sobredosis de opioides.
El Gobierno de México insiste en que nuestro país ya no está peleando una guerra contra las drogas, pero los decomisos que reporta son cada vez mayores. Apenas este 20 de agosto el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, anunció la confiscación en Mexicali de 120 kilogramos de pastillas de fentanilo, equivalentes a cuatro millones de dosis. En la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas en Buenos Aires informó que, desde octubre de 2024, cuando empezó el Gobierno de Claudia Sheinbaum, México ha incautado 518 toneladas de droga, entre ellas más de dos toneladas de fentanilo y más de cinco millones de pastillas de esta sustancia.
El fentanilo es una droga extraordinariamente poderosa, 50 veces más fuerte que la heroína, y además de fácil producción. Una dosis de solo 2 miligramos puede ser letal, según la Casa Blanca. Actualmente, la mayor parte de los precursores vienen de China y las pastillas se fabrican en México, pero no hay razón por la cual el producto no se pueda producir completamente en la Unión Americana.
Si bien las autoridades de Estados Unidos dicen que han detenido el flujo de la droga, la economía sugiere otros datos. Las pastillas de fentanilo costaban alrededor de 20 dólares en 2021 en varias ciudades, pero hoy valen entre 50 centavos y tres dólares, según reportes de medios. La oferta está rebasando al consumo.
El fentanilo no es un arma de destrucción masiva. Su uso es un problema de salud pública. La solución no es mantener una guerra, sino impulsar políticas públicas que permitan disminuir o eliminar definitivamente el consumo.
INCENDIOS
Los incendios forestales en Francia y España han sido terribles en 2026. El presidente español, Pedro Sánchez, ha dicho que “son la expresión más dolorosa del cambio climático”. Sin embargo, Bjorn Lomborg del Conpenhaguen Consensus señala que las imágenes satélites muestran que en 2026, hasta el 12 de agosto, el área quemada del planeta es 42% menor que el promedio de 2012 a 2025.
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