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Baja de homicidios

La presidenta Sheinbaum tiene razón en festejar esta baja, pero las cifras dependen de las fuentes. Si no hay un acta de defunción, no hay un homicidio doloso para el INEGI.

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

No hay más violencia, hay más homicidios”.

Andrés Manuel López Obrador, 6.05.2024

El INEGI ha confirmado el descenso de homicidios dolosos en el gobierno de Claudia Sheinbaum, después de que con Andrés Manuel López Obrador se registraron los niveles más altos con las series estadísticas actuales.

En 2025 tuvimos 27,989 defunciones por homicidio doloso, significativamente menos que los 33,350 de 2024. El nivel más alto ha sido el de 2020, con 36,773. En tasas ponderadas, en 2019 hubo 29 homicidios por cada 100 mil habitantes, 26 en 2024 y 21 en 2025.

Son cifras preliminares del INEGI. El número de 2025, 27,989, contrasta con los 23,611 que reporta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 4,378 menos. No es una diferencia menor. El INEGI contabiliza actas de defunción y certificados forenses, mientras que el Secretariado considera carpetas de investigación de las fiscalías.

La presidenta Sheinbaum tiene razón en festejar esta baja, pero las cifras dependen de las fuentes. Si no hay un acta de defunción, no hay un homicidio doloso para el INEGI. Si una persona desaparece, pero no se encuentra su cuerpo, la carpeta de investigación no será por homicidio sino por desaparición, y no aparecerá en las cifras del Secretariado.

Los datos del INEGI arrojan una reducción de homicidios de 27.5 por ciento entre 2019 y 2025, pero las desapariciones del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas muestran un aumento. “Cuando se observan únicamente los homicidios o únicamente las desapariciones, se obtiene una visión parcial, pero cuando se analizan homicidios y desapariciones de manera conjunta aparece una narrativa mucho más completa de la violencia en México”, ha escrito Edu Rivera (@edusax79), un analista independiente.

En 2019 hubo 8,390 personas desaparecidas no localizadas, muchas probablemente asesinadas, pero en 2025 la cifra se elevó a 12,872. Los reportes de “otros delitos que atentan contra la vida o integridad corporal” pasaron de 10,269 a 17,288 (México Evalúa). Por eso hay que evitar el optimismo ciego ante las cifras de hoy.

Si sumamos los homicidios dolosos de 2019 del INEGI (36,661) y los desaparecidos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas (8,390) tendremos un total de 45,051, pero en 2025 la suma baja a 40,861. Hay una mejoría, pero solo de 9.3 por ciento.

Una pregunta relevante es por qué han caído los homicidios. La presidenta Sheinbaum lo atribuye a la “atención a las causas”, esto es, a sus programas sociales, y a una política de “cero impunidad”. Que no mantenga la estrategia de abrazos y no balazos de AMLO claramente ayuda, pero no se ha presentado ningún estudio o indicio que sugiera que los programas sociales han ayudado a disminuir los homicidios. López Obrador sostenía que había que repartir dinero para reducir la violencia, con la idea de que los pobres cometen más delitos que los demás, pero no hay información estadística que lo avale. En El Salvador, de hecho, la pobreza se ha mantenido constante, pero los homicidios bajaron de 103 por cada 100 mil habitantes en 2015 a 1.3 en 2025. Es una reducción de 98.7 por ciento (Statista).

El número de homicidios diarios bajó de 42.8 con Salinas a 27.6 con Fox para subir a 54.9 con Calderón, 71 con Peña y 95.1 con López Obrador. Sheinbaum lo ha bajado, hasta el 30 de julio de 2026, a 67.1 (@edusax79). No son cifras que se presten a una interpretación ideológica, como pretende la presidenta.

Guerra cristera

Hace 100 años, el 31 de julio de 1926 Plutarco Elías Calles decretó una ley que restringía la libertad religiosa. El 3 de agosto estalló una revuelta popular: la guerra de los cristeros. Murieron en tres años en enfrentamientos unos 60 mil combatientes católicos y 25 mil soldados; 150 mil civiles fallecieron por hambre, enfermedades, fusilamientos o persecuciones; un cuarto de millón huyó a Estados Unidos. La intolerancia tiene costos.

Sergio Sarmiento

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