Con 70% de aprobación, ¿para qué preocuparse por lo que piensen 6 de cada 10?
En mayo, el 62% de los mexicanos consideró que la corrupción es el mayor problema del País. Es el nivel más alto en lo que va del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, según la encuesta LatAm Pulse de AtlasIntel.

EDUARDO RUIZ-HEALY
En mayo, el 62% de los mexicanos consideró que la corrupción es el mayor problema del País. Es el nivel más alto en lo que va del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y representa 16 puntos más que en febrero, según la encuesta LatAm Pulse de AtlasIntel para la agencia de noticias Bloomberg, publicada el 27 de mayo. Por primera vez en este sexenio, la corrupción supera a la inseguridad, la economía y la pobreza como la principal preocupación de las personas. Seis de cada 10 de ellas dicen que el problema que Andrés Manuel López Obrador y su Cuarta Transformación prometieron erradicar volvió a ser su principal preocupación.
La evaluación del gobierno en ese terreno lo confirma. La encuesta de El Financiero reporta que solo alrededor del 30% de los encuestados califica bien el desempeño federal en el combate a la corrupción, frente a cerca del 61% que lo evalúa mal. Es uno de los rubros peor calificados de la actual administración. Las encuestadoras Mitofsky, De las Heras y GobernArte coinciden al afirmar que la percepción de la transparencia e integridad del gobierno es claramente menos favorable que la imagen general de la Presidenta.
Aquí entra el dato que puede inducir a un error. La Presidenta mantiene una aprobación constante entre el 68% y el 73%, según Enkoll, El Financiero, Mitofsky y otras casas encuestadoras.
Ese número es una especie de salvoconducto político, porque mientras se mantenga en ese rango, la tentación del equipo gobernante será mirarlo y relegar la corrupción a un segundo plano. El riesgo es evidente, ya que el 70% de aprobación se convierte en la coartada para ignorar que, al mismo tiempo, seis de cada 10 mexicanos reprueban al gobierno precisamente en ese tema.
Los estudios internacionales dicen lo mismo. En el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional, México obtuvo 27 puntos de 100. Una mejora de apenas un punto sobre la medición anterior. El País sigue en la parte baja del ranking global, muy lejos de las democracias que superan los 60 o 70 puntos. El IPC advierte que en 2025 la percepción de corrupción en México “se estancó”, pese a la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia. Tras casi ocho años de gobiernos de la 4T, México no luce como un caso de éxito en la lucha contra la corrupción.
Y pese a que la corrupción vuelve a ser el problema número uno, Morena avanza cómodamente hacia 2027 con entre el 34% y el 40% de intención de voto. No es que la corrupción se haya vuelto aceptable. Más bien, frente a una oposición que no ofrece una alternativa creíble en ese tema, buena parte del electorado concluye que todos son iguales y termina votando por quien percibe como el menos lejano a sus intereses. La indignación existe, pero sin un destino electoral claro se disuelve en abstención o en votos que regresan al mismo lugar.
El verdadero riesgo para la presidenta Sheinbaum no es que su popularidad caiga unos puntos. Es que los morenistas, protegidos por un 70% de aprobación y una ventaja cómoda rumbo a 2027, dejen pasar el momento en que todavía es posible convertir la promesa anticorrupción en una realidad medible. La regeneración moral que no se mide acaba siendo solo un simple lema de campaña.
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