Blindaje a Morena
El blindaje a un posible revés de Morena en las elecciones son los programas sociales. Eso ya inclina la cancha electoral a su favor.

Morena está en problemas y ellos lo saben.
La economía no crece, la percepción de mala seguridad aumenta y ahora, para colmo, se les acabó la narrativa de que son diferentes, honestos y llegaron al poder para hacer una gran transformación que incluía la purificación de la vida pública del País.
En lugar de eso, cada día se instala más una narrativa de que se metieron en la cama con el crimen organizado.
No les está siendo sencillo salir de este hoyo.
Han tratado de distraer con el presunto involucramiento de cuatro agentes de la CIA en un operativo para desmantelar un narco laboratorio por parte del Gobierno de Chihuahua. Este asunto es un escándalo por la ilegalidad en la participación estadounidense sin la anuencia del Gobierno federal.
Pero no se compara, ni de lejos, con el escándalo en el que está involucrado Morena, es decir, la acusación de la fiscalía federal estadounidense de la asociación del gobernador de Sinaloa (con licencia), Rubén Rocha, y nueve funcionarios más con el Cártel de ese Estado.
Han tratado de envolverse en la Bandera, con un discurso nacionalista, rechazando la injerencia extranjera en asuntos internos del País. Con poco éxito porque, al hacerlo, aparecen defendiendo lo indefendible, es decir, a Rocha y compañía. Sí, los mexicanos no queremos que Estados Unidos se meta en nuestros asuntos, pero tampoco que nos gobierne el crimen organizado como sucedía (o todavía sucede) en Sinaloa.
Para que todo este contexto no tenga consecuencias en las próximas elecciones intermedias de 2027, y menos en las presidenciales de 2030, ya echaron a andar la maquinaria del clientelismo electoral que tan bien manejan.
No es sorpresa que hayan mandado a la ex secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, como dirigente nacional de Morena. La apuesta es clara: Repartir más dinero en efectivo con el fin de ganarse la simpatía ciudadana. Con un pequeño problema: Las finanzas públicas están pendidas de alfileres, el Gobierno no tiene dinero y, si siguen por ese camino, la deuda soberana perderá el grado de inversión para convertirse en chatarra. Pero eso será en el futuro y, como decía Pablo Milanés, “el futuro algún día llegará”.
El primer blindaje a un posible revés de Morena en las elecciones son los programas sociales. Eso ya inclina la cancha electoral a su favor.
El segundo blindaje es el control que tienen de las autoridades electorales. Tanto el Instituto Nacional Electoral (INE) como el Tribunal Electoral del Poder Judicial (Tepjf) ya responden a los intereses morenistas. Hemos regresado a los años ochenta del siglo pasado cuando el PRI controlaba los órganos electorales que protegían al partido hegemónico.
No contentos con eso, ahora quieren cambiar las reglas del juego para evitar que Morena pueda perder en las urnas. Esta semana piensan aprobar una reforma para que las elecciones se anulen si se comprueba una injerencia extranjera.
Yo, desde luego, no estoy de acuerdo con que los extranjeros intervengan en los procesos electorales del País. Pero este concepto es tremendamente amplio. Una injerencia puede ir desde un tuit de un funcionario menor del Gobierno ecuatoriano refiriéndose a algún candidato mexicano hasta el ataque cibernético de una agencia estadounidense para cambiar los resultados de la elección.
De hecho, lo que está pasando en este momento con Rocha Moya y nueve más podría ser interpretado como una injerencia extranjera para afectar los intereses electorales de Morena. El castigo sería la anulación de la elección si le va mal en 2027, una solución que vamos a llamar “nuclear” por su extremismo.
Y he aquí el problema: ¿Quién apretará el botón “nuclear” anulando una elección?
El Tepjf, hoy controlado por Morena.
Precioso blindaje.
Los magistrados, de acuerdo con las órdenes que reciban de sus jefes morenistas, decidirán si anulan o no una elección ya sea por un inocente tuit o algo más gordo.
Con este tipo de iniciativas de reforma, Morena está enseñando el miedo que tiene de perder el poder debido a la inmundicia que está saliendo porque, en lugar de haber purificado la vida pública del País, la pudrieron más.
La iniciativa de Ricardo Monreal de anular los comicios por injerencia extranjera no es una defensa nacionalista. Es el tercer blindaje para inclinar todavía más la cancha electoral y evitar una derrota de Morena.
Adelanto que vendrá una cuarta. La típica cuando los políticos se sienten amenazados: Censurar a los medios de comunicación. Lo harán escudándose con el pretexto de defender el derecho de las audiencias.
Están preocupados, se sienten amenazados, creen que podrían perder el gran poder que han acumulado y, para evitarlo, se están blindando.
X: @leozuckermann
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