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Respeto

El no asumir la responsabilidad de sus actos buscando culpar a una oposición, igual de impresentable y desfigurada por cierto

Óscar Serrato

CASCABEL

Las conferencias mañaneras como herramienta de proyección de poder y gobernanza han llegado a su fin. De aquel ejercicio donde la palabra “pueblo” fue la más utilizada, hasta desfigurarla, por aquel inquilino de palacio de triste recuerdo en su soliloquio presidencial hemos pasado al recurrente lamento, a una plegaria permanente de Sheinbaum exigiendo respeto en un contexto de soberanía, pruebas y negación de la realidad.

El señalar a un Gobierno extranjero como causa de la crisis de credibilidad que enfrenta el partido en el Gobierno es negar el evidente pacto fáustico que libremente eligieron en su enfermiza búsqueda de poder público, riqueza y vanagloria. El Fausto de Goethe logra su salvación con base en sus acciones, nuestros Faustos mexicanos por sus actos y declaraciones siguen empeñados en negar su esencia y buscar su redención al cobijo de las fuerzas que los entronizaron. El Mefistófeles de Goethe es honesto sobre su naturaleza: “Soy el espíritu que siempre niega”, el Mefistófeles al cual se entregaron quienes hoy bajo inconfesables alianzas accedieron al poder en México niega su propia naturaleza. Ante los hechos los hoy señalados se encuentran desnudos ante su desgracia que hoy lamentan, buscando culpar a todos.

El no asumir la responsabilidad de sus actos buscando culpar a una oposición, igual de impresentable y desfigurada por cierto, o fuerzas en el lado opuesto del eje cartesiano ideológico cierra posibilidades no sólo para esa autodenominada clase política sino para todos. El sentimiento de schadenfreude generalizado, ese enfermizo gozo de la desgracia ajena, también inhibe la construcción de conversaciones de posibilidades, acuerdos y mecanismos que limiten el daño que esta crisis de gobernanza acarreará a todos los mexicanos.

Es la economía. Los indicadores oficiales registran en el primer trimestre de 2026 una caída de 0.62% del PIB. El personal ocupado en la industria manufacturera afiliado al IMSS registró una caída anual del 3.3%, con 27 meses consecutivos de contracciones en el sector manufacturero, maquilador y de exportación. La propaganda oficial festeja un máximo histórico en puestos registrados al incorporar empleados de plataformas digitales: Dato que, siendo positivo, no genera política pública capaz de revertir el 55% de informalidad laboral ni detener la hemorragia en el empleo formal de exportación.

Moody’s rebajó la calificación de México dejando su deuda en el último escalón del grado de inversión: Consecuencia directa, no de factores externos, de una mala gestión. El deterioro es consecuencia del dogma de sostener modelos fallidos en Pemex y CFE, de la negativa a transparentar y erradicar la corrupción en el gasto, así como de la resistencia a revisar programas clientelares y proyectos cuya viabilidad financiera ha sido cuestionada. La negativa a reconsiderar y reconocer que son sus prioridades de políticas públicas las que dan origen al creciente desembolso para servir una deuda pública pasando de un 2.1% del PIB en 2018 a un rango de 3.3 a 3.8% proyectado por Hacienda para 2026. Bajo la gestión de la autodenominada transformación la deuda se ha duplicado. Las promesas de ‘sin endeudar’, de combate a la corrupción, de crecimiento del 5% anual fueron al cesto, junto con su credibilidad.

Moody’s en un segundo acto rebajó las calificaciones de Pemex, CFE y ocho instituciones financieras como consecuencia del deterioro en la calificación de riesgo país. Las consecuencias son reales, el incremento en el costo del financiamiento impactará a gobiernos, empresas y consumidores.

La reforma judicial, la pérdida de confianza en las instituciones y el aniquilar el valor de la palabra de un gobernante son el origen de esta peligrosa espiral descendente en el riesgo país.

Imposible no observar lo eficientes que han sido, tanto a nivel federal como estatal, en su obsesión de captura institucional. Han doblegado a su servicio a los tres poderes constitucionales, colonizando o eliminando a organismos autónomos, cooptando a organismos intermedios, limitando libertad de expresión, intimidando a críticos, entre otros todo para gobernar sin contrapesos. La historia se repite, la tragedia que enfrentan cuyas consecuencias están a la vista y que todos enfrentamos. Las inconfesables alianzas para acceder al poder en su búsqueda de restaurar aquella dictadura perfecta, gobernar sin contrapesos, expoliar impunemente a su antojo la hacienda pública y perpetuarse los lleva al umbral de su destino, todo indica que ha llegado el momento de que enfrenten las consecuencias de su pacto fáustico.

La más reciente iniciativa de reforma constitucional en materia electoral incluye una admisión implícita del fracaso de la reforma judicial previa. Bajo la premisa de evitar injerencia extranjera, incorpora causales ambiguas de nulidad electoral y amplía espacios de discrecionalidad. Omite incluir como causal de nulidad injerencia del crimen organizado. El riesgo es evidente: Avanzar en la captura institucional mediante mecanismos formalmente legales.

Coincido con la Presidenta en el llamado al respeto, difiriendo con ella, yo considero que la Patria es primero, para ella su movimiento y correligionarios están por encima de todo y de todos. Debemos exigir de ella y del resto de los servidores públicos ese respeto a la Constitución que juraron al asumir el cargo, respeto a derechos humanos, respeto a disentir y respeto a elegir libremente en elecciones limpias a nuestros gobernantes.

Debemos aspirar a respetar y ser respetados; exigir respeto de quienes transitoriamente gobiernan es apenas el primer paso.

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