Les está llegando ya la lumbre a los aparejos
“El hecho de que dos compinches -aunque se oiga mal- de Rocha Moya se hayan entregado a la justicia americana -justicia mexicana no hay- ha puesto a temblar a quienes forman la risiblemente llamada Cuarta Transformación”.

De política y cosas peores
“Mi marido practica el sexo oral”. Esa declaración de doña Terebinta causó el asombro y pasmo de las socias del Club de Costura. Explicó la doña: “Lo único que hace en relación con el sexo es hablar de él”. Sobre el mismo tema, Babalucas vio una película porno en la cual el protagonista besaba con fruición el busto de su pareja, y luego se aventuraba a regiones sitiadas más al Sur. Comentó el badulaque, desdeñoso: “El pend… ni siquiera sabe dónde se dan los besos”. El juez le dijo al acusado: “No se comprobó que sea usted bígamo. Puede irse a su casa”. Inquirió el tipo: “¿A cuál de las dos?”. (Ese mismo sujeto se quejaba: “Cuando hacía feliz a una esposa todos me felicitaban. Ahora que hago felices a dos se me considera un delincuente”. La profesora le preguntó a Pepito: “¿Qué significa la palabra ‘monogamia’?”. “No sé -respondió el precoz chiquillo-, pero tiene cierto parecido con ‘monotonía’”). Cierta señora apodaba a su marido “El menudo blanco”. Pura panza y nada de picante. Morena se está desmoronando. El hecho de que dos compinches -aunque se oiga mal- de Rocha Moya se hayan entregado a la justicia americana -justicia mexicana no hay- ha puesto a temblar a quienes forman la risiblemente llamada Cuarta Transformación, tanto que hasta a la presidenta Sheinbaum se le apagó la voz y fue incapaz de responder cuando le preguntaron su opinión acerca de esa entrega. Las expresiones populares son más expresivas que las expresiones cultas, de modo que no vacilo en decir que al cacique de la 4T le está llegando ya la lumbre a los aparejos. El edificio que construyó no lo hizo ni siquiera sobre arena, sino sobre heces, según se está evidenciando. Cada vez se vuelve más difícil ocultar la cercanía con el narco del régimen creado por López Obrador. Lo que nos avergüenza es el hecho de que los criminales y sus cómplices políticos no sean perseguidos por iniciativa de nuestro Gobierno, sino del de Estados Unidos. Me apena grandemente observar que no pocos mexicanos están viendo en Trump al salvador de la Patria. Tiempos oscuros son los que vivimos. La cantaleta oficial, ésa de la soberanía, ésa de que ningún Gobierno podrá arrebatarle al pueblo la transformación, resulta ya monótona y repetitiva. Hace recordar los discursos propagandísticos de Goebbels, que hablaba de la invencibilidad del nacionalsocialismo cuando el Ejército Rojo estaba ya en el Reichstag. De ninguna manera soy de quienes quieren que caiga el régimen de Claudia Sheinbaum, pese a los muchos vicios y fallas con que carga ese segundo piso. Tal derrumbe traería consigo males graves a la nación. Pero me gustaría ver -sueño imposible- que la mandataria rompiera los lazos que la atan a López Obrador y volviera por los fueros de la dignidad nacional, atropellada por el amarilloso mastodonte yanqui valido de la debilidad del Gobierno desorganizado frente a la fuerza del crimen organizado, y del desprestigio internacional que en todos los aspectos sufre nuestro pobre País, tan lejos de la democracia y la justicia y tan cerca de la ineptitud y de la corrupción. Meñico Maldotado es un infeliz joven con quien natura se mostró avarienta al repartir entre los hombres los dones de entrepierna. A pesar de esa minusvalía Meñico desposó a una chica que sabía mucho del mundo y de la vida, a juzgar por lo que la noche de sus bodas sucedió. El joven Maldotado consumó el matrimonio, según lo mandan tanto la legislación canónica como la civil, tras de lo cual le dijo a su dulcinea: “Flordelisia: Quiero hacerte una sincera confesión. Nunca había hecho esto”. Preguntó la desposada: “¿Qué ya lo hiciste?”. FIN.
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