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Llamada de atención para Morena

La contundente derrota de Víktor Orbán en las elecciones en Hungría es un llamado de atención para Morena, partido que pretende perpetuarse en el poder desmantelando los contrapesos democráticos del régimen político.

Leo Zuckermann

Juegos de poder

La contundente derrota de Víktor Orbán en las elecciones del domingo pasado en Hungría es un llamado de atención para Morena, partido que pretende perpetuarse en el poder desmantelando los contrapesos democráticos del régimen político.

Comienzo con lo obvio, es decir, alertar que cada país tiene sus propias características. Hungría es muy diferente a México. Estamos hablando de un pequeño país de Europa Central de menos de 10 millones de habitantes con una economía de ingreso medio-alto integrada a la Unión Europea. Tiene un régimen político parlamentario.

Los últimos 16 años, su Gobierno ha sido liderado por Víktor Orbán quien se convirtió en el ícono de una democracia iliberal.

El término se refiere a sistemas políticos donde sí hay elecciones y voto popular, pero no se respetan plenamente las libertades y contrapesos democráticos.

Véase todo lo que hizo Orbán estos años para consolidar un régimen de este tipo.

Primero, se abocó a controlar el Poder Judicial que le daba mucha lata como contrapeso. Removió a los jueces incómodos, reformó el sistema para nombrar a sus allegados y fortaleció el control sobre el tribunal constitucional. Así terminó con la independencia judicial.

Segundo, Orbán creó una autoridad reguladora de los medios de comunicación que respondía a los intereses del Gobierno. Empresarios cercanos adquirieron las principales empresas mediáticas difundiendo información con un sesgo gubernamental. El resultado fue una menor pluralidad informativa.

Tercero, Orbán rediseñó los distritos electorales y modificó el sistema electoral para favorecer al partido gobernante, Fidesz, otorgándole una ventaja estructural frente a una debilitada oposición.

Cuarto, el premier húngaro reformó la Constitución para hacer difícil que se cambiaran posteriormente las políticas que impulsó. Todo esto con el fin de consolidar su proyecto en el largo plazo.

Finalmente, Orbán persiguió a todo aquel que no estuviera de acuerdo con su proyecto: Partidos opositores, intelectuales, periodistas y organizaciones de la sociedad civil. Les restringió sus fuentes de financiamientos y utilizó el aparato judicial para acallarlos.

Todo parecido con la actual realidad mexicana no es coincidencia.

El proyecto lopezobradorista está precisamente diseñado para convertir e México en una democracia iliberal.

Con todo y la enorme concentración de poder que logró Orbán en 16 años, él y su partido salieron derrotados, y gacho, el domingo en las elecciones. Con una participación de casi el 80%, la oposición obtuvo una super-mayoría en el Parlamento de 138 escaños de 199 asegurando, así, la posibilidad de reformar la Constitución.

¿Por qué perdió Orbán de esta manera?

Que abran bien los ojos los cuatroteístas y, de hecho, también la débil oposición que tenemos en México.

Primero, de las filas de Orbán surgió un líder que abandonó el partido gobernante por un escándalo de pedofilia que el régimen trató de enterrar. Intentaron exonerar a una persona que encubrió el crimen, lo que fue interpretado como la expresión de la podredumbre moral e impunidad del sistema. Péter Magyar dejó Fidesz para formar un nuevo partido como alternativa conservadora a la corrupción existente.

Porque resulta que el factor que más movilizó el voto opositor en Hungría fue precisamente la corrupción.

La gente estaba harta del “capitalismo de cuates”, un sistema económico que había beneficiado al entorno familiar y amigos de Orbán. Magyar denunció el funcionamiento interno de la corrupción oficial con la credibilidad de haber pertenecido a Fidesz, algo que la oposición pasada no tenía. Su campaña prometió desmantelar las redes de poder del régimen corrupto.

A eso hay que sumar el desgaste de un sistema incapaz de generar crecimiento económico. Hungría era uno de los países europeos con peor desempeño en su economía con problemas de inflación, shocks energéticos y dependencia de materias primas del extranjero.

La malversación de fondos de la Unión Europea llevó a Bruselas a congelar miles de millones de euros destinados a Hungría. Este bloqueo económico afectó directamente la calidad de vida de los ciudadanos, quienes vincularon la falta de presupuesto en salud y educación con un “robo” por parte de las élites.

En suma, por más poder que había concentrado Orbán, un escándalo de encubrimiento, la defección de un miembro de la coalición gobernante, la corrupción generalizada y un “capitalismo de cuates” sin crecimiento económico produjo el hartazgo de la gente que salió a votar categóricamente en contra del régimen de democracia iliberal.

Los mexicanos tomamos nota.

Leo Zuckermann

X: @leozuckermann

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