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¿Qué es una familia empresaria?

Decidir convertirnos en una familia empresaria no puede tomarse a la ligera.

Carlos  Dumois

Dueñez* empresaria

Decidir convertirnos en una familia empresaria no puede tomarse a la ligera.

Volvimos a reunirnos en Medellín con este grupo sudamericano. No dejamos de aprender con ellos. La reunión de dos días ha sido fructífera. Se tomaron decisiones trascendentes: Recompusieron su consejo de administración, rediseñaron los roles de los socios activos, establecieron fórmulas de salida viables para la compañía, redefinieron su querencia común.

Los cambios fueron evidentes de inmediato: El diálogo detonó su fluidez, las decisiones de negocio se agilizaron, los acuerdos relevantes se tomaron, el trabajo en equipo fortaleció su sinergia y efectividad. Todo este potencial estaba ahí, guardado, contenido. La problemática familiar lo tenía atrapado en sus conflictos y enredos.

Brincar de empresa familiar a familia empresaria no es un asunto de cambio generacional, ni de protocolos, estructuras y reglas. Es más bien un tema de transformación integral, cabal, de personas y equipos, de actitudes, comportamientos e interacciones. La mayoría de las empresas familiares jamás se convertirán en familias empresarias. ¿Qué hacen diferente estas organizaciones?

Líder de dueñez. Quien conduce una familia empresaria realmente quiere transformar el negocio y la familia para proyectarlos hacia el futuro, quiere involucrar a la familia en la atrevida aventura que juntos vivirán. Sabe que no puede seguir haciendo más de lo mismo, que el cambio proviene de adentro, de él y de los socios que quieran acompañarlo.

Calidad de diálogo. Estas organizaciones aprenden a comunicarse cada vez mejor, con apertura y empatía que propicie compartir distintos puntos de vista y construir con las ideas de los demás. No se hacen tontos y reconocen sus diferencias, pero las afrontan y llegan con esmero a acuerdos que todos respetan.

Querencia común. Su visión evoluciona y es dinámica, se adapta a los cambios y retos del entorno y responde a los requerimientos de su mercado. No se aferran a lo que siempre han sido y se abren a oportunidades superiores de acuerdo con su realidad. Se atreven a subir la mirada y pensar en grande.

Sistema de gobierno efectivo. La gestión estratégica del valor es colegiada y conduce a la empresa y a la familia por caminos armoniosos y rentables. Saben que si siguen conversando y tomando las decisiones los mismos, no llegarán muy lejos, y están dispuestos a aprender a dialogar con terceros que les traigan nuevas perspectivas y visiones. Reconocen que las emociones pueden alejarlos de grandes jugadas y que las voces del mercado a veces es difícil escucharlas.

Estructura directiva sólida. Si el proyecto de futuro es de otro nivel, se percatan que necesitarán un equipo ejecutivo de calibre correspondiente. La gestión profesional del talento les permite integrar y retener a líderes capaces de conducirse por rutas superiores de generación, multiplicación y captura de valor.

Sistemas de información transparentes y “accountability”. Las decisiones se sustentan en información de calidad compartida por un fuerte equipo de dueñez, y no depende de la intuición de un dueño solar que cree saber siempre lo que se debe hacer. Medir el valor de cada oportunidad y proyecto ayuda a la toma de decisiones discontinuas, y favorece tomar decisiones basadas en datos, y no en afectos y experiencias anteriores.

Proceso de sucesión permanente. Todo el tiempo se está preparando integralmente a los hijos para continuar con el legado y la encomienda de creación de riqueza. Cada año los hijos asumen nuevos retos y se dedican a desarrollar nuevas habilidades. No pierden tiempo y desde que son jóvenes se empiezan a formar para alistarse a lo que les va a tocar.

Todo parte de un cambio de mentalidad. Eso es lo esencial. Esta familia de Sudamérica tiene claro que ni quieren ser una empresa familiar más ni quieren convertirse en una familia inversionista, como las que venden sus negocios y constituyen un family office que deja de crear nueva riqueza. Están determinados a transformarse en una verdadera familia empresaria.

En síntesis, las familias empresarias deciden enfocarse en la creación de valor y tomarse la dueñez compartida en serio.

Carlos A. Dumois

c_dumois@cedem.com.mx

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de Cedem.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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