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Propiedad de Marx

Arriaga quiere usar los libros como una forma de adoctrinamiento de los niños. No parece que la Presidenta esté en desacuerdo, pero Marx quiere ser el único propietario de los textos.

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

Los ladrones creen en la propiedad; lo malo es que les inspira un excesivo amor”,

G.K. Chesterton.

También los marxistas creen en la propiedad, pero con una voracidad abrumadora. Piensan, incluso, que un cargo público puede ser de su propiedad.

Marx Arriaga se negó aceptar este 13 de febrero su destitución como director de materiales educativos de la SEP. El personal jurídico al que se le encomendó notificarle tuvo que retirarse de la oficina. El funcionario cesado ofreció desplantes de mártir: “¿Quieren esposar a quien hizo los libros de texto gratuitos? Adelante”, le dijo a un policía interno de la SEP. “Venga, oficial, anímese. No se avergüence. Sólo tiene que sacarme de la institución. Hagamos el teatro completo. Es por el crimen de hacer libros de texto”.

Los policías ni lo esposaron ni lo sacaron a la fuerza. Ya casi a la media noche Marx emitió un mensaje: “Después de 4:30 horas de Asamblea los Comités de Defensa de la Nueva Escuela Mexicana y los libros de texto gratuitos decidimos que la Dirección General de Materiales Educativos no se retirará de la SEP”. El equipo de Arriaga se ha atrincherado en las oficinas de Avenida Universidad 1200. Su cargo tenía en 2024 una remuneración personal de 166,882 pesos mensuales. En 2025 la oficina ejerció un presupuesto de 150 millones de pesos.

El temor de la SEP ante el director general quedó de manifiesto en un comunicado: “No ha ocurrido ningún desalojo”, señaló, sino que se realizó “una diligencia para notificar al titular de la Dirección General de Materiales Educativos que dicha plaza tendrá un cambio de naturaleza, a partir del 15 de febrero, a la modalidad de libre designación”.

¿Por qué tanto miedo a un funcionario de tercer nivel? Marx fue nombrado en 2021, pero no por ascenso en la estructura de la SEP, ya que no era funcionario de carrera, sino por una “libre designación” que se atribuyó a Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del entonces presidente López Obrador.

Mario Delgado, titular de la SEP, ha declarado que se le había pedido la renuncia a Arriaga con plazo de 15 de febrero y que se le ofreció una salida, ya sea otro cargo o una embajada, que el funcionario rechazó. La presidenta Sheinbaum declaró este sábado que los libros no van a cambiar y que sólo se les incorporarán biografía de mujeres en la historia, como Gertrudis Bocanegra, Leona Vicario y Josefa Ortiz [antes “de Domínguez”].

La explicación resulta inverosímil. Es difícil creer que un diferendo tan acre se deba a la negativa a incluir unas cuantas biografías de mujeres. Por lo pronto Marx ha emprendido una campaña contra Delgado, a quien acusa de querer privatizar la educación y de aferrarse al “modelo neoliberal”. El secretario ha repetido una y otra vez que mantendrá la Nueva Escuela Mexicana de Arriaga. No obstante, la destitución es demasiado importante como para atribuírsela a él. La Presidenta tomó la decisión, sólo que Marx prefiere confrontarse con el mensajero.

Arriaga quiere usar los libros como una forma de adoctrinamiento de los niños. No parece que la Presidenta esté en desacuerdo, pero Marx quiere ser el único propietario de los textos. Además de su sesgo ideológico, los libros son un desastre: No tienen buena estructura pedagógica, los contenidos son dispares y asistemáticos, y han relegado de manera dramática a la ciencia.

Estamos viendo la resistencia de un grupo que alcanzó cargos de responsabilidad con nombramientos de López Obrador o de su esposa Beatriz y que ahora piensa que nadie puede tocarlo. Es un reto ante el cual la presidenta Sheinbaum no puede ceder. Marx podrá atrincherarse en su oficina, pero no recuperará la propiedad sobre los libros.

Basureros

Que Mario Delgado haya ofrecido un cargo diplomático a Marx para dejar la SEP demuestra una vez más el poco respeto al servicio exterior. “Para eso sirven las embajadas”, comenta el embajador en retiro Agustín Gutiérrez Canet, “como basureros de plata para arrojar la basura”.

Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com

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