Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas /

Retiro forzoso a maestros universitarios

No son pocos los países en los que se ha puesto a revisión la idea de jubilación forzosa de maestros por razón de edad, bajo este argumento: Disponer de más plazas para académicos jóvenes.

Jesús Canale

No son pocos los países en los que se ha puesto a revisión la idea de jubilación forzosa de maestros por razón de edad, bajo este argumento: Disponer de más plazas para académicos jóvenes.

Como en nuestro País no hay suficientes datos accesibles para una revisión en este punto, es conveniente ver de entrada qué ocurre en otros sitios, al fin y al cabo la inquietud es la misma.

Sería lógico suponer que esto aflige en los Estados Unidos, pero no, resulta que en el vecino país y como resultado de ajustes (enmiendas) a la Constitución, la cesantía y retiro obligatorio por razón de edad para profesores universitarios está prohibida pues quedó definida como discriminación por razón de edad y sucede que los académicos universitarios tienen derecho a mantenerse en su posición por el tiempo que deseen, eso sí, mientras continúen rindiendo como es debido.

Pero en instituciones de otros países, igualmente de muy alto nivel y prestigio académico, por ejemplo en el Reino Unido, concretamente en la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge se ha establecido la jubilación forzosa para maestros por razón de sus edades y bajo el razonamiento de así aumentar oportunidades para las nuevas generaciones de académicos e investigadores.

No son los únicos sitios con esta modalidad de retiro obligado pues en España la jubilación para el maestro universitario es obligada a los 70 años y en Francia el profesor puede optar por permanecer activo en el aula o en su laboratorio conservando su puesto, pero nunca más allá de sus 69 años.

El caso de Alemania presenta un espectro dividido entre quienes van por una ampliación del tiempo de trabajo académico a mayores edades frente a quienes justifican la imposición de un límite por edad.

La postura de algunos estadounidenses, como la de un destacado astrofísico teórico de la Universidad de Princeton -el doctor David Spergel-, que reconoce que abrir puestos para investigadores y maestros jóvenes puede ser una buena consecuencia de la jubilación de los mayores, pero que tal jubilación no debe ser forzada. En todo sitio existen voces de académicos de generaciones anteriores que perciben ruda y hostil una normativa que desde la imposición limite la actividad profesional por motivo exclusivo de la edad.

Fue muy resonante en México la información que hace 10 años circuló en medios electrónicos y escritos acerca de un profesor del Instituto Politécnico Nacional que cumpliría los 100 años de edad (y 50 de profesor en esa universidad) estando activo, filmándosele al subir y bajar las escaleras del edificio, escucharle impartiendo sus clases y sus respuestas durante entrevistas que se le hicieron; corría el año 2015.

Falleció unos meses después, en 2016. Se le promovió como una muestra de cómo la edad no era por sí misma suficiente para la jubilación sino que, en su caso, el rendimiento era la medición de lo asimilado por los alumnos. Es frecuente cuando se toca el tema del retiro por edad que broten comentarios sobre gobernantes que llegaron o estuvieron en el máximo poder político de sus países a edades de 85 y más años. He aquí una rápida mención de tres o cuatro: Joaquín Balaguer (República Dominicana) y Robert Mugabe (Zimbabue) que ambos a sus 89 años eran aún presidentes; Shimon Peres (Israel) a sus 90 años y Mahathir Mohamad (Malasia), con 92 años.

Y el “cefaloalgógeno” (término ausente en el diccionario pero que desde el griego significa “generador de dolores de cabeza”) Donald Trump, de 79 años en su segundo mandato.

Resultó que en la Universidad de Cambridge (Inglaterra) se abocaron a estudiar el tema de la jubilación forzosa para ceder plazas a nuevas generaciones de académicos ya que se necesitaba aumentar la creación de nuevas plazas en 11%; más adelante encontraron que la jubilación forzosa de maestros e investigadores contribuyó con sólo un 2.75% de incremento en puestos académicos, resultado que habla por sí solo.

Jesús Canale

Médico cardiólogo por la UNAM.

Maestría en Bioética.

jesus.canale@gmail.com

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí