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En la cuerda floja el plan “nearshoring”

Si no hay inversión pública de calidad tampoco va a haber inversión privada de calidad.

Javier  Villegas Orpinela

EFECTO MULTIPLICADOR

Para el sector empresarial sonorense la relocalización de cadenas productivas (el “nearshoring”) está pasando de largo por lo que las expectativas sobre la economía estatal, para el corto y mediano plazo, se perciben cada vez menos favorables.

La misma opinión se tiene en el sector productivo nacional respecto al desempeño presente y futuro de la economía mexicana si la inversión extranjera directa sigue sin aterrizar.

Paradójicamente, la cercanía con el mercado más grande del mundo -que es Estados Unidos- hacen atractivo a Sonora y al País ante las compañías multinacionales con importantes proyectos de relocalización.

Nuestro Estado tiene una vecindad de casi 600 kilómetros y México una de 3 mil 152 kilómetros. Sin embargo, el Gobierno federal está dejando mucho que desear en la generación de confianza por su operatividad más ideológica que pragmática.

Por ello, especialistas del Colegio de Economistas de Sonora (CES), sugieren que para poder atrapar un gran porcentaje de capitales que se mueven en la burbuja del “nearshoring”, debe disiparse en México la incertidumbre para la inversión.

También, debe detonarse la sinergia entre inversión privada y pública, apostarle a la innovación y arreglar de una vez por todas las condiciones de inseguridad que afectan a la sociedad.

Así que en tanto no se detone un alza elevada y sostenida de la inversión, comentan los especialistas del CES, no hay manera de que México salga de la trampa de lento crecimiento en la que lleva sumido décadas y que se ha recrudecido en los últimos siete años.

Si no hay inversión pública de calidad tampoco va a haber inversión privada de calidad.

En suma, la certidumbre para la inversión, la seguridad pública y el estado de Derecho son asuntos clave. Y debido a que las cosas ‘están de cabeza en el País’, la inversión privada ha entrado en un ‘modo de espera’ por lo que registra niveles por debajo de lo habitual.

Esta incertidumbre debe disiparse, y es necesario un esfuerzo de las autoridades federales para que el nuevo entorno sea percibido de manera positiva por los empresarios de todos los tamaños y de todo el mundo.

Prioritario, señalan los del CES, incentivar la colaboración entre empresarios, Gobierno e instituciones educativas en un marco de certeza jurídica e institucional.

UNA COMPETENCIA ATROZ

La lucha por los capitales que se mueven en ‘la tercera ola del nearshoring’ es atroz tanto en el escenario mundial como en el nacional. Los países con estabilidad política y cadenas de suministro sólidas tienen ventaja.

En el plano global naciones como Vietnam, Malasia y Tailandia compiten con éxito por la relocalización de empresas que están saliendo de China. También están muy activos: Polonia, República Checa y Hungría.

En la región de Latinoamérica se suman a la competencia Brasil y varios países de Centroamérica. A esta nueva dinámica se han apuntado algunas entidades de la Unión Americana -cuyas economías son de las menos boyantes-, entre ellas: Kentuky, Carolina del Norte y Connecticut.

Otras más prolíficas también tienen interés en captar los capitales de la relocalización como: Washington, Florida y hasta Texas.

A nivel País, Sonora compite con los cinco estados fronterizos (Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas), así como con cuatro del Bajío (Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y Jalisco).

En medio de estos forcejeos es necesario que el Gobierno de Alfonso Durazo y el sector empresarial peleen con más entrega y estrategia por la inversión extranjera directa para revivir el “nearshoring” en Sonora que muchos lo ven perdido.

EL VALOR DE LA ‘ZANAHORIA’

De acuerdo con estimaciones hacia el año 2030, el “nearshoring” podría aportar entre 0.7 y 1.2 puntos porcentuales adicionales al PIB anual de México, y entre 1 y 3 puntos porcentuales al PIB de Sonora, siempre y cuando se superen las restricciones territoriales y se consoliden encadenamientos productivos locales.

Tales cifras significarían hasta 22 mil 320 millones de dólares por año para el País y más de mil 800 millones de dólares para nuestro Estado.

El impacto no será en automático pues depende de: Calidad institucional nacional, estatal y local, de disponibilidad energética e hídrica, competitividad logística y fronteriza, así como de los encadenamientos productivos.

La oportunidad de crecer en Sonora a buen ritmo, es decir a tasas anuales por arriba del 5% es posible en la medida que le apostemos más a la economía que a la política. A pesar de todo el “nearshoring” nos tiende la mano.

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Javier Villegas Orpinela es presidente del Colegio de Economistas de Sonora, director de Correo y Telegrama y profesor en el Departamento de Economía Unison.

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