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Economía y poder

Al final el poder emerge de la economía. Trump puede amenazar y presionar a los gobiernos del mundo por la fuerza económica de su país...

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

Sólo la fortaleza puede cooperar. La debilidad nada más puede suplicar”,

Dwight D. Eisenhower.

ÁMSTERDAM, Países Bajos.- Al final el poder emerge de la economía. Trump puede amenazar y presionar a los gobiernos del mundo por la fuerza económica de su país, la cual se ha traducido también en capacidad militar. Si China se ha convertido en el gran rival de la Unión Americana, dejando atrás a viejas potencias como el Reino Unido y Alemania, es porque salió de la pobreza extrema en que la hundieron las políticas de Mao y alcanzó la prosperidad tras su adopción de un sistema de libre empresa.

El discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, el 20 de enero fue valiente y arrancó los mayores aplausos en Davos. Ante un Trump arrogante, que amenazaba con apropiarse de Groenlandia y castigar con aranceles a los países de Europa, Carney habló de la capacidad de las “potencias intermedias, como Canadá”, para “construir un nuevo orden que comprenda nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los estados”. Esta valentía, sin embargo, le ha ganado una amenaza de Trump, que dice que le aplicará a Canadá aranceles de 100% si llega a un acuerdo comercial con China. Friedrich Merz, el canciller alemán, señaló que su país “hundió al mundo en un negro abismo” en el siglo XX, pero después de 1945 los Estados Unidos nos inspiraron a abrazar una lógica sustentada en “la habilidad de edificar sociedades y alianzas entre iguales basadas en la confianza y el respeto mutuos”.

Pero ¿cuál es el problema para que Alemania o Canadá puedan ofrecer una opción al Washington neoimperialista y a la China comunista? Su fracaso económico de los últimos años.

Estados Unidos tiene la mayor economía del mundo, con un producto interno de 30.3 billones de dólares, y ha registrado un crecimiento de 28% desde 2015. China cuenta con la segunda economía, 19.5 billones, pero con una expansión de 78%. Alemania registra la tercera economía, con 4.9 billones, pero un crecimiento de sólo 10%. Canadá, la novena economía, con 2.3 billones de dólares, ha aumentado 17% desde 2015 (cifras para principios de 2025 de Voronoi by Visual Capitalist/FMI).

Si Europa o Canadá quieren ser un contrapeso a las potencias necesitan mejorar su desempeño económico. Tanto Carney como Merz parecen haberlo entendido. Además de sus declaraciones de principios democrático-liberales, los dos anunciaron reformas internas para fortalecer sus economías. “No estamos dependiendo ya sólo de la fortaleza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fortaleza”, dijo Carney. Señaló que su Gobierno ha recortado impuestos, eliminado barreras en el comercio interprovincial, aumentado la inversión en energía, inteligencia artificial y minerales, y duplicado el gasto en defensa. Merz afirmó que “Alemania tiene que recuperar su fortaleza económica”. Subrayó la importancia de reducir la burocracia europea; prometió fuertes inversiones en energía y ampliar y modernizar la infraestructura alemana. “En el corazón de nuestros esfuerzos subyace la transformación digital. La inteligencia artificial requiere de una escala industrial”. También, Alemania elevará el gasto militar a 5% del PIB.

Estados Unidos y China se disputan la hegemonía global por su fortaleza económica. Para que las potencias intermedias puedan pesar en la balanza, como pide Carney, países como Alemania y Canadá deben abandonar las políticas que han frenado su crecimiento. La historia es clara: La fortaleza política y militar surge de la economía.

¿Y México?

México es la 15ª economía del mundo, pero ha crecido sólo 14% desde 2015. Pronto será superada por Indonesia, que ha aumentado 51%, y Türkiye, con 59%. Para defender nuestra soberanía, de nada nos servirá cantar el Himno Nacional si no reactivamos el crecimiento.

Sergio Sarmiento

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