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Sin inteligencia

El Gobierno de México ha entendido la importancia económica de la IA, lo cual es un avance, pero ha inventado un Plan México...

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

La automatización de la automatización, la automatización de la inteligencia, es una idea tan increíble que, si continuamos mejorando esta capacidad, las aplicaciones no van a tener realmente límite”—Jensen Huang

DAVOS, Suiza.- Según Jensen Huang, fundador y director general de Nvidia, vamos a ver “la mayor construcción de infraestructura en la historia de la humanidad”. La inteligencia artificial (IA) no es simplemente una nueva tecnología, sino una revolución que transformará la manera en que trabajamos. Sin embargo, requiere de inversiones que nunca hemos visto.

En su primera presentación en el Foro Económico Mundial, el 21 de enero, Huang sugirió a todos los países que “desarrollen su propia IA”, que “continúen refinándola y tengan su propia inteligencia nacional como parte de su ecosistema”. Uno pensaría que México está haciendo esto, ya que uno de los puntos del Plan México es hacer de nuestro país un centro de inteligencia artificial.

Sin embargo, los inversionistas tienen otros datos y afirman que la falta de electricidad, producto de una visión de la energía anclada en ideologías rebasadas, será el principal obstáculo para el desarrollo en México de esta nueva tecnología.

El introspectivo Huang señaló que “hoy tenemos computadoras que pueden entender información sin estructurar. La inteligencia artificial es un software que no necesita que le escriban software”. Esto es algo nunca visto. Advirtió que el desarrollo de la IA obligará a realizar inversiones sin precedentes en cinco niveles: energía, chips, nubes de información, modelos y aplicaciones.

El Gobierno de México ha entendido la importancia económica de la IA, lo cual es un avance, pero ha inventado un Plan México, inspirado en los grandes planes quinquenales comunistas o los planes nacionales de desarrollo del pasado, mientras establece políticas públicas que impiden las inversiones necesarias.

La base de toda la pirámide para un ecosistema de inteligencia artificial es la energía. Si los políticos mexicanos no lo entienden, sí lo sabe Donald Trump. Aquí en Davos dijo que su país está decidido a ganarle a China la carrera por la IA; pero como no hay electricidad suficiente, ha promovido medidas para que las empresas de tecnología construyan sus propias plantas generadoras y sistemas de transmisión.

En México, la 4T ha heredado la idea de priistas como Adolfo López Mateos y Luis Echeverría de que el Estado debe generar precisamente el 56% de la electricidad y manejar el 100% de la transmisión (cifras sin sustento, sacadas de una chistera lopezobradorista). El resultado es producir escasez de energía antes incluso de empezar la revolución de la IA.

Un inversionista internacional me dice en Davos: “La CFE es la peor empresa de electricidad del mundo. Si necesitas electricidad, no te la pone; si quieres ponerla tú, te lo impide”.

El Gobierno mexicano piensa que un Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial, como el del Plan México, podrá producir chips y colocar al país en la vanguardia de la tecnología. Pero esto es como decir que si el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 decía que la economía crecería 4% en promedio en el sexenio y 6% en 2024, es falso que la expansión haya sido de solo 0.9% al año.

No son los planes sexenales los que nos ayudarán a detonar un ecosistema nacional de inteligencia artificial. En ningún caso el esfuerzo será fácil, pero deberíamos empezar liberando la inversión en electricidad, porque sin electricidad todos los planes de crecimiento, ya sea de la economía o de la IA, resultarán tan fallidos como el Plan Nacional de Desarrollo de AMLO.

Empleos

Algunos críticos insisten, por ideología, que la IA producirá desempleo, y quizá haga que se pierdan algunos trabajos. Sin embargo, lo que estamos viendo en la economía real, según Huang, es que en los campos en que se aplica ya, como la salud, se están creando más empleos de los que se pierden.

Sergio Sarmiento

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