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Reforma regresiva

  La reforma electoral no debe ser regresiva, no debe llevarnos una vez más a un régimen de partido hegemónico.

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

La democracia es hermosa en la teoría; en la práctica es una falacia”,

Benito Mussolini, 1928.

Benito Mussolini conquistó el poder en Italia con la “marcha sobre Roma” del 27 al 29 de octubre de 1922. El rey Víctor Manuel III se negó a firmar el decreto del primer ministro Luigi Facta que declaraba un estado de sitio para detener a los fascistas y en cambio le pidió a Mussolini, el 29 de octubre, que formara un nuevo Gobierno, pese a que los fascistas eran una minoría en el parlamento.

Bastante menos se conoce que la dictadura vino posteriormente tras una reforma electoral. La impulsó el diputado fascista Giacomo Acerbo, con el argumento de lograr gobernabilidad en un país de enorme fragmentación en las bancadas parlamentarias. Acerbo propuso que el partido que ganara una elección con 25% de los votos obtuviera en automático una mayoría calificada de 66%. La ley fue aprobada con el respaldo de partidos y diputados demócratas y se promulgó el 18 de noviembre de 1923. La sobrerrepresentación le permitía a Mussolini gobernar sin oposición.

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, escribió el filósofo Jorge Santayana en La vida de la razón. Por eso hoy debemos recordar cómo se perdieron la democracia y la libertad en otros tiempos y otros países. En México, donde vivimos casi todo el siglo XX bajo un régimen de partido hegemónico, la “dictadura perfecta” como la llamó Mario Vargas Llosa, las lecciones del pasado son especialmente pertinentes, porque hoy se está haciendo un llamado a una reforma electoral cuyo propósito parece ser el de consolidar un nuevo régimen de partido único.

Ya Pablo Gómez -beneficiario de las reformas electorales de los años noventa que llevaron a México a tener por primera vez en la historia una verdadera democracia con alternancia de partidos en el poder- ha señalado que “un órgano administrativo como el INE no puede ser autónomo”. La presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho que la reforma debe ahorrar dinero: Reducir el financiamiento público de los partidos, disminuir el costo de hacer elecciones, bajar el número de legisladores para que el Congreso cueste menos. Pero ya vimos con las reformas del ex presidente López Obrador que los cambios políticos que se hacen supuestamente para lograr ahorros se utilizan más bien para beneficiar a la mafia del poder.

La reforma electoral no debe ser regresiva, no debe llevarnos una vez más a un régimen de partido hegemónico. El INE debe gozar, por supuesto, de autonomía, pero no puede ser una institución dominada por una sola persona, la Presidenta, sino que debe convertirse nuevamente en un organismo colegiado en todas sus funciones. Por supuesto que debemos disminuir el costo de las elecciones y de los partidos políticos, pero ese no debe ser el objetivo de la reforma, sino construir un sistema en el que efectivamente queden representados todos los grupos sociales y se preserven los derechos de las minorías. La reforma electoral debe garantizar la alternancia de partidos en el poder, porque a fin de cuentas esa es la prueba de fuego de una democracia.

Los fascistas, afirmaba Mussolini, “hemos enterrado el pútrido cadáver de la libertad”, “la gente está cansada de la libertad”. Quizá por eso los partidos democráticos italianos no detuvieron en 1922 la marcha sobre Roma ni en 1923 la Ley Acerbo. Los mexicanos no debemos caer hoy en el mismo error. Una reforma electoral debe ser progresista, avanzar en la alternancia y en los contrapesos al poder, no regresar a un régimen de partido único.

Visas

El Departamento de Estado de la Unión Americana anunció ayer que está “pausando” el procesamiento de visas para inmigrantes de 75 países, entre ellos Brasil y Rusia, porque sus inmigrantes reciben programas sociales a “tasas inaceptables”. El Instituto Cato, sin embargo, ha demostrado que los inmigrantes obtienen menos apoyos sociales que los nacidos en Estados Unidos.

Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com

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