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Refugio Franciscano

Los protectores dicen que es falso que los animales del refugio hayan sido maltratados.

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

El testador ratifica en este testamento los contratos de comodato que ha hecho, siempre y cuando se dediquen a la protección de animales domésticos y silvestres”,

Antonio Haghenbeck de La Lama.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, cambió pronto de opinión. El lunes 5 de enero declaró que el conflicto entre la Fundación Haghenbeck y el Refugio Franciscano de Cuajimalpa era inmobiliario, pero este 7 de enero ordenó un operativo para sacar por la fuerza a los animales del albergue.

“Nuestra prioridad, desde el primer momento, ha sido garantizar el bienestar de los animales -dijo- y no el conflicto jurídico de un predio”. Afirmó que los animales estaban en “malas condiciones de salud” y “hacinamiento”. “El Gobierno de la ciudad ha decidido rescatar a todos los animales que se encuentran en este refugio para ser trasladados a un lugar seguro donde se garantice en todo momento su cuidado, protección, alimento y bienestar. La mayoría van a ser trasladados a un espacio que está a cargo del Gobierno de la ciudad en el Ajusco, un gran albergue canino que está a cargo de la Sedema [Secretaría del Medio Ambiente] en el Ajusco”.

La información asombró a los protectores de animales porque ninguno conocía ese “gran albergue” del Gobierno en el Ajusco. La razón es que no existe. Hay un pequeño albergue privado, la Reserva para la Protección de la Flora y Fauna Silvestre y Doméstica, uno de los que tuvieron que salir previamente de los terrenos de Cuajimalpa por presiones de la Fundación, y del cual se encarga una mujer llamada Josefina González Polo Velasco, conocida como Nina.

El 7 de enero por la noche Nina alertó por Facebook que había llegado a su albergue “el Gobierno de Clara Brugada con patrullas, granaderos, policías, para apropiarse de nuestras instalaciones y obligarnos a recibir los perros del Refugio Franciscano. Yo solita, inocente, discapacitada, estoy en la entrada tratando de impedir que sigan bajando perros. Bajaron 200 perros. Quieren que les reciba 800”.

Los protectores dicen que es falso que los animales del refugio hayan sido maltratados. Muchos llegan en pésimas condiciones: Atropellados, enfermos. En el albergue, donde colaboran decenas de personas, se les cura, cuida, alimenta y se les busca hogar. “No hay dinero o comida que alcance para 1,200. Pero ahí están los videos: Los perros están gorditos. Sí había hacinamiento, sí había malos olores, porque los perritos orinan siete veces al día, defecan tres”. Además, la Fundación Haghenbeck había tomado el refugio desde el 11 de diciembre. Los animales estuvieron a su cargo casi un mes.

En el desalojo parecen haber desaparecido muchos animales. Los encargados del refugio afirman que tenían 1,200; el Gobierno mandó 800 a la Reserva del Ajusco, pero Nina les impidió dejarlos. Dicen los protectores que decenas murieron en el traslado. Muchos están ahora en un terreno sin agua en el Ajusco.

El tema de fondo sí parece inmobiliario. Los terrenos del refugio se encuentran en Cuajimalpa, cerca de Santa Fe, y los recibieron hace 48 años varias asociaciones con contratos de comodato de 99 años otorgados por Antonio Haghenbeck de La Lama, el solitario millonario de la Casa de la Bola de Tacubaya. Violar los comodatos significa quebrantar su legado.

Los terrenos de Cuajimalpa, afirman los protectores, fueron ya vendidos a una inmobiliaria, cosa que prohibía el testamento. La voluntad de don Antonio era dedicar una parte importante de su patrimonio a los animales. La Ciudad de México, si realmente quiere proteger a los animales, debería aceptarlo y apoyar el incansable trabajo de los albergues.

Cifras de guerra

Son datos oficiales. En 2025 se detuvo a 40,735 personas por delitos de alto impacto, se aseguraron más de 318 toneladas de droga, incluyendo más de 4 millones de pastillas de fentanilo, y se desmantelaron 1,887 laboratorios de metanfetaminas. ¿No había terminado la guerra contra las drogas de Calderón?

Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com

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