Sinergia y simbiosis en la empresa familiar
La fuente de sinergia organizacional que multiplica la creación de valor proviene de saber ejercer efectivamente la dueñez compartida.

Dueñez*empresaria
La fuente de sinergia organizacional que multiplica la creación de valor proviene de saber ejercer efectivamente la dueñez compartida.
Los líderes buscan crear sinergia en sus organizaciones, los consultores la promueven, y las organizaciones la pregonan. Sin embargo, pocas veces se explora a profundidad lo que realmente implica construirla.
La sinergia suele definirse como un proceso en el que el rendimiento colectivo supera la suma de las aportaciones individuales. Pero esta definición, aunque correcta, es insuficiente. Para que la sinergia aparezca, no basta con coordinar tareas, compartir información o trabajar en equipo.
La sinergia emerge cuando las partes de la organización se necesitan entre sí, se influyen mutuamente de manera positiva y evolucionan juntas. Cuando los líderes se comprometen a lograr que sus colegas y colaboradores tengan éxito, los procesos sinérgicos se disparan.
En biología, la simbiosis, cuando es mutualista, conlleva relaciones en las que dos o más organismos conviven de forma interdependiente y mutuamente beneficiosa, como entre las abejas y las flores, o entre las bacterias y los humanos.
Baltasar Madrid, consultor en dueñez, lleva este concepto al ámbito organizacional, y plantea que la simbiosis implica construir relaciones basadas en la mutua colaboración y en relaciones no centradas en transacciones, sino en la mutua aportación de beneficios.
Siguiendo este principio, las distintas partes de la organización aprenden juntas, coevolucionan, transformándose simultáneamente a través de la conexión de unidades, equipos y funciones. Esto es radicalmente opuesto a las empresas en las que familiares o departamentos aislados compiten, se protegen o duplican.
Podemos decir que hay tres elementos clave en la construcción de la simbiosis organizacional. Los describo.
Interdependencia consciente. No se trata sólo de propiciar y reconocer que todos aportan, se necesita una fuerte intencionalidad de concatenación de procesos, roles y competencias desde el diseño de las estructuras y armado de los equipos, para que las partes interactúen y dependan unas de otras. La interdependencia no es un accidente, es una arquitectura deliberada.
Beneficio mutuo sostenible. En una simbiosis auténtica cuidamos no impulsar héroes y campeones individuales, no hay ganadores y perdedores, el mérito y la retribución es para todos. El valor se crea en ciclo continuo, no en una cadena lineal.
Coevolución y aprendizaje compartido. Las organizaciones simbióticas y sinérgicas no cambian por partes, se transforman como un organismo completo. La sinergia aparece cuando la innovación en un área se esparce naturalmente al resto porque existe permeabilidad cultural, confianza y un propósito superior que orienta el aprendizaje colectivo.
La simbiosis favorece la sinergia, pero esta no se genera por decreto. No se da sólo instalando software, reorganizando departamentos o lanzando un programa de trabajo colaborativo.
La sinergia requiere un tipo de dinámica organizacional donde las áreas se relacionan como socios o aliados, no como competidores o entes aislados. Las diferencias se resuelven en función del propósito común, no del interés individual.
En las empresas familiares, la palabra sinergia adquiere un significado especial. No se busca sólo mejorar procesos o alinear áreas, se requiere lograr que los familiares, consejeros y directivos se enfoquen en convivir, potenciarse y evolucionar juntos.
Para ello, la dueñez se convierte en el arquitecto de un ecosistema en el que las partes conviven en simbiosis. Con ello la empresa familiar, en lugar de fragmentarse, se transforma en un organismo vivo capaz de multiplicar su energía y garantizar su continuidad generacional.
Esta convivencia mutuamente beneficiosa no es automática: Requiere diseño, acuerdos, disciplina y un profundo sentido de corresponsabilidad. La sinergia organizacional entonces deja de ser un estado excepcional o temporal, es la consecuencia del ejercicio efectivo de la dueñez compartida.
Carlos A. Dumois
Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de Cedem.
* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.
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