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Tijuana

Francisco: una vida sobre ruedas

Pese a haber sido víctima de ‘la polio’ a sus 6 meses de vida, Francisco Gutiérrez ha logrado llevar una vida productiva en lo laboral y formar una familia que lo admira en Tijuana.

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Por Andrea García

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La poliomielitis que le dio a los seis meses de edad no le impidió desarrollarse como cualquier otro ser humano. Francisco Gutiérrez tiene 49 años de edad y desde hace 20 llegó de Guadalajara a radicar en esta frontera.(Jesús Bustamante)

La poliomielitis que le dio a los seis meses de edad no le impidió desarrollarse como cualquier otro ser humano. Francisco Gutiérrez tiene 49 años de edad y desde hace 20 llegó de Guadalajara a radicar en esta frontera. | Jesús Bustamante

La poliomielitis que le dio a los seis meses de edad no le impidió desarrollarse como cualquier otro ser humano. Francisco Gutiérrez tiene 49 años de edad y desde hace 20 llegó de Guadalajara a radicar en esta frontera.(Jesús Bustamante)

La poliomielitis que le dio a los seis meses de edad no le impidió desarrollarse como cualquier otro ser humano. Francisco Gutiérrez tiene 49 años de edad y desde hace 20 llegó de Guadalajara a radicar en esta frontera. | Jesús Bustamante

Francisco: una vida sobre ruedas(Jesús Bustamante)

Francisco: una vida sobre ruedas | Jesús Bustamante

TIJUANA.- La poliomielitis que le dio a los seis meses de edad no le impidió desarrollarse como cualquier otro ser humano. Francisco Gutiérrez tiene 49 años de edad y desde hace 20 llegó de Guadalajara a radicar en esta frontera; Tijuana le abrió las puertas al amor, a una familia y a la esperanza de tener una mejor vida.


“Fue el polio, tenía yo seis meses cuando me pegó”.


-¿Pero no ha sido distinta su vida?
“No, para nada, la sigo haciendo normal”, comentó Gutiérrez.
Con una mirada fuerte como escudo que a su vez esconde una tristeza, este jalisciense se dedica al comercio, un comercio informal en eventos de entretenimiento y deportivos, ahí es quizá donde usted lo ha visto muchas veces sin imaginar su historia.


Por su discapacidad, Francisco se transporta en una especie de “avalancha” que su padre le fabricó hace más de 40 años y de la que, desde entonces, no se separa.
“Este me lo fabricó mi papá, este carrito tiene como 43 años de que él me lo hizo, ya yo nomás me encargo de cambiarle llantas, tablas”, recordó, “con esto me muevo para todos lados, con esto es suficiente”.


Su mano izquierda es el pedal para avanzar, una palma vestida de callos, de mugre, pero la que fielmente lo dirige a buscar el pan de cada día.


De condición humilde, Francisco tiene que subir alrededor de 20 escalones para salir de casa, lo hace apoyándose en sus manos y subiendo su cuerpo hasta lograrlo.
“Yo solo me subo y me bajo, con esta está perfectamente bien, yo creo que esta no le pide nada a nadie”, destacó.


Familia orgullosa
Cenovia Mota, su esposa hace 14 años, y sus hijos se sienten orgullosos de tenerlo a su lado, y aunque no quisieron ser grabados, sí expresaron su sentir.


“Yo lo conocí en la línea, yo estaba trabajando en un restaurante y ahí lo conocí, ahí me empezó a enamorar, su nobleza, muchos me decían que era por su dinero, pero no es así”, destacó Mota, quien es originaria de Veracruz.


En estos días de la Feria de Tijuana, es común encontrarse con Francisco en los pasillos o dentro del Palenque, él llega desde muy temprano y no se retira hasta que cierran puertas, y en un buen día se lleva hasta mil pesos de ganancia.


“Agarro el uber y me bajo en una Mega que está en la Vía Rápida, hay una Ley, me surto de cigarros y directo a la feria, allá hago todo el business como dice la raza, compro dulcería, cigarros, cargo una mochila con mi cajita, y ámonos para la feria”, explicó.


“De cuatro de la tarde hasta que se acabe todo como hasta las cinco o seis de la mañana”, puntualizó Francisco, trabaja en la zona ofreciendo su mercancía.
Solo para adelante


Aun y con su discapacidad, Francisco no se rinde, ni siquiera piensa en abandonar su labor, al contrario, hay motivaciones como el haber sido elegido para tirar la primera bola en un juego de los Toros de Tijuana.


Para este hombre, no hay marcha atrás, ni tampoco valerse de su discapacidad, él sonríe, comparte y busca mejorar todos los días.


“Que le echen muchas ganas muy ánimos, así como ando yo todo esto, es una carrera muy larga, andar así, a veces no es muy difícil y pues que le echen ganas nomás”, es el mensaje que Francisco busca transmitir a quienes comparten su historia.

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