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El deterioro juvenil crea delincuencia en BC

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Por Khennia Reyes

El deterioro juvenil crea delincuencia en BC

El deterioro juvenil crea delincuencia en BC

El 47% de las mujeres y hombres que han ingresado al Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes pertenece a familias disfuncionales o proviene de hogares a cargo solo de la madre, revela estudio.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Adolescentes en el Sistema de Justicia Penal (Enasjup) 2017, realizada por el Inegi, la cual fue aplicada a 207 jóvenes de tres centros de internamiento en Baja California, este sector salió por primera vez de su hogar a los 14.5 años porque no les dieron la libertad de hacer lo que querían, por irse a vivir con su novia o novio, o por conflictos familiares.

El estudio también arrojó que el 54% de los jóvenes entre 12 y 18 años ha reincidido entre una y cinco veces al Sistema por haber robado (37.8%), asesinado (16.8%), portación ilegal de armas (7.1%) y por posesión ilegal de drogas (7.1%).

Los detenidos fueron capturados por la policía preventiva o municipal (46.5%), por la ministerial o judicial (40.5%) y estatal (5.8%).

César Rogelio Cortés Guedea, coordinador de la licenciatura en Derecho de la Universidad Iberoamericana, estima que esto es el reflejo de las condiciones paupérrimas en que viven las familias, en donde los padres, a pesar de trabajar jornadas completas, no alcanzan a ofrecer a sus hijos un entorno social-educativo saludable.

“El joven lo que busca es solucionar sus problemas inmediatos, por ejemplo, si tiene hambre, busca comida, no importa cómo. Si es vestir, busca la forma. El cómo lo hará es delinquir o trabajar”, declaró.

En cuanto a los jóvenes que han reincido a la prisión por posesión ilegal de narcóticos, Juan Manuel Hernández Niebla, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Baja California, urgió a las autoridades de salud realizar una evaluación confiable sobre los problemas de drogadicción en el Estado.

“Yo no me canso de repetir que no tenemos un diagnóstico correcto en materia de adicciones ni tampoco estructuras de tratamiento para este tipo de jóvenes. Y ese es un problema de salud, no de seguridad”, expuso.

Enemigo en casa
La Enasjup 2017 indica que el 64.4% de los adultos familiares de los adolescentes tiene conductas antisociales o delictivas; el 50.9% estuvo en la cárcel y el 35.4% consume drogas.

Asimismo, el 47.9% los adolescentes fue influenciado por las conductas antisociales o delictivas de parte de los adultos con los que creció.

Al respecto, la diputada local Mónica Hernández Álvarez lamentó que los adultos utilicen a los menores para delinquir, explotando su inocente apariencia y sabiendo muy bien que los adolescentes no son merecedores a castigos penales de extensos periodos.

¿Sanción o tratamiento?
Yenia Sandra Rojas Fernández, profesora con más de 30 años en el nivel primaria; actualmente imparte clases en una primaria de la Zona Norte, de donde ha egresado a cientos de alumnos que después de un par de años son parte de la delincuencia.

“El sancionar a los adolescentes es un arma de dos filos, porque desgraciadamente no los insertan en un lugar en donde los vayan a rehabilitar, probablemente en los centros aprendan más cosas malas.
Si el sistema funcionara y fuera una rehabilitación integral, sería excelente, porque los sacarían de las calles”, dijo.

Comentó que para lograr un cambio se necesita sicólogos especializados en adolescentes abusados, violentados física y sicológicamente.

“Mientras a los jóvenes no les den herramientas para que al salir del sistema o del centro de internamiento hagan una vida mejor, volverán a delinquir”, expuso.

Además comentó que la mayoría de los padres de familia de la Zona Norte se dedican a los trabajos ilícitos, por lo que se vuelve la única opción aspiracional de sus hijos.

“El niño al entrar a una escuela está ocupado, pero al salir vuelve a su realidad, no ve otra cosa, porque todo es un círculo vicioso en donde no ve otra cosa más que delinquir. Hubo un tiempo en el que le preguntaban a los niños qué querían ser de grandes y querían ser narcotraficantes. Y ese es su máximo”, lamentó.

El caso de ‘Karla’
“Karla Álvarez”, nombre ficticio que utiliza para proteger su identidad, vive en la Zona Norte de Tijuana, una de las principales áreas de conflicto por cuestiones de drogadicción, prostitución y vandalismo.

La mujer aseguró que para ella es difícil mantener a sus hijos alejados de la delincuencia, pues en su zona de vivienda no hay manera de existir por el camino legal.

“Esto también viene involucrado con el tema de la educación. Hay muchas escuelas que no están abiertas por falta de maestros, pues los niños o adolescentes en algo tienen que invertir su tiempo y salen todo el tiempo a la calle y empiezan con el vandalismo”, opinó.

Pero todo menor que haya cometido un delito sí debe recibir un castigo dependiendo del ilícito, para disminuir la delincuencia y evitar que los niños tomen malas decisiones y que acaben con sus vidas, agregó.

En pleno cambio
María Concepción Esparza, jefa del Departamento de Sicología del Hospital General de Tijuana (HGT) dijo que los adolescentes viven conflictos legales e ilegales por su transformación física, emocional y espiritual, pues siempre está en la búsqueda de encajar en la sociedad.

“Es poco beneficio que los jóvenes reciban una condena legal, porque los padres tienen una función específica que, aunque no esté dada en las mejores condiciones, deben representar en los adolescentes la parte de la autoridad”.

Las bases están dentro de la familia y las normas que se rompen tienen una consecuencia, pero esto lo debe inculcar la familia, agregó.

Malas influencias
64.4%
De los adultos familiares de los adolescentes tiene conductas antisociales o delictivas


50.9%
De los adultos familiares de los adolescentes estuvo preso en la cárcel


35.4%
De los adultos familiares de los adolescentes consume drogas


47.9%
De los adolescentes fue influenciado por las conductas delictivas de los adultos con los que creció
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