Tijuana

Dejó su 'libertad' para ayudar en la penitenciaría

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Por Esther Hernández

Dejó su 'libertad' para ayudar en la penitenciaría

Dejó su 'libertad' para ayudar en la penitenciaría

Durante más de tres décadas su hogar fue la Penitenciaria La Mesa, y su familia los reclusos.

Mary Clarke Brenner, mejor conocida como Madre Antonina, se convirtió en mamá de muchos de los internos de "La Peni" y dejó un gran vacío con su partida en octubre de 2013.

"Ella vivió adentro de 'La Peni' 35 años, ella les decía sus hijos, los cuidaba, los defendía, les compraba la medicina, pagaba fianzas, vio a todos los presos como si fueran sus hijos", compartió la superiora de Siervas Eudistas de la Undécima Hora, Viola Ramírez.

A la par, en 1998 fundó la congregación Siervas Eudistas de la Undécima Hora, la cual fue aprobada en 2003 por la Arquidiócesis de Tijuana.

"A ella y su familia les gustaba apoyar, ayudar, eran donadores, bienhechores", agregó Ramírez.

Las religiosas reconocen que Madre Antonia les enseñó a tratar a los más necesitados, a los internos, quienes le decían "mamá".

La labor de Madre Antonia continúa a través de la congregación, las madres aún visitan la Penitenciaría para ayudar a quienes perdieron su libertad, pero no su dignidad, como ella decía.

"En la penitenciaría, aunque vayamos nosotros, aunque estemos nosotros, el vacío quedó", afirmó la directora de Casa Campos de San Miguel, Madre Aisha Ezkauriatza.

La Madre descansa eternamente en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción en el fraccionamiento las Huertas, su comunidad, y en donde pasó sus últimos días en vida.
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