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Se refugian en la música

No tenemos patio, pero tenemos música, así disfrutan la vida los hermanos Sebastián y Santiago Peralta, quienes llegaron junto con su familia huyendo de la violencia de Guerrero .

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Por Andrea García

No tenemos patio, pero tenemos música, así disfrutan la vida los hermanos Sebastián y Santiago Peralta, quienes llegaron junto con su familia huyendo de la violencia de Guerrero .

No tenemos patio, pero tenemos música, así disfrutan la vida los hermanos Sebastián y Santiago Peralta, quienes llegaron junto con su familia huyendo de la violencia de Guerrero .

“No tenemos patio, pero tenemos música”, dijo Sebastián Peralta, quien junto a su hermano Santiago se mudó a Tijuana hace tres años dejando atrás Tixtla, Guerrero, ciudad que se vio afectada por la violencia. 


Con 8 y 12 años de edad, ambos forman parte de los alumnos del Centro de Artes Musicales del CAM, quienes junto a su hermano mayor, Carlo, y sus padres llegaron a esta frontera en busca de una mejor forma de vida. 


“Nos vinimos porque nos empezamos a dar cuenta que había mucha violencia, antes nuestra vida era salir de la escuela, hacer tareas e íbamos al patio a jugar con nuestros perros”, recalcó, “Ahora no tenemos patio, pero tenemos música”, 
Y aunque de vez en cuando juegan futbol o videojuegos, prefieren siempre la música, porque les genera mayor satisfacción. 


“Es una manera de entretenerte y hacer algo productivo”, consideró Santiago, quien al igual que su hermano toca el violín. 


Santiago, quien estudia el sexto grado de primaria, inició en la música a los 3 años, mientras que su hermano Sebastián a los 5 años. 


Ellos a su llegada al CAM querían tocar guitarra, cello o contrabajo, pero al conocer el violín y sus formas, es decir, los tamaños, se decidieron por este.


Recordaron con emoción su primera participación en el evento de invierno anual que realiza el CAM durante diciembre.


“Estar en el Cecut (Centro Cultural Tijuana) ha sido muy bonito, el escenario se veía enorme”, comentó Santiago.


“La música es como un regalo”, puntualizó Sebastián, quien junto a sus dos hermanos ha encontrado en las artes una forma de expresión, esa que hasta hoy les dio la paz que los alejó de su ciudad natal. 

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