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Llevan a escena el 68 en el Cecut con ‘Saturno devorando a sus hijos’

Dinámico montaje de Teatro en el Incendio recrea instantes clave del movimiento estudiantil de 1968 y su trágico desenlace.

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Por Redacción

La obra traza un paralelismo con la política mexicana y la represión ejercida por el gobierno en contra del movimiento estudiantil de 1968.(Cortesía)

La obra traza un paralelismo con la política mexicana y la represión ejercida por el gobierno en contra del movimiento estudiantil de 1968. | Cortesía

Que el 68 sigue ocupando un lugar en el interés creativo de no pocos artistas mexicanos, más de medio siglo después de ocurridos los trágicos acontecimientos, así lo vino a confirmar la puesta en escena “Saturno devorando a sus hijos”, que la compañía Teatro en el Incendio presentó este viernes 16 de agosto en el Centro Cultural Tijuana, organismo de la Secretaría de Cultura.

Escrita y dirigida por Gilberto Corrales, quien también intervino como actor en el montaje, la obra traza un paralelismo con la política mexicana y la represión ejercida por el gobierno en contra del movimiento estudiantil de 1968 y su trágico desenlace del 2 de octubre, 10 días antes de la fecha inaugural de la justa deportiva irónicamente llamada “las Olimpiadas de la paz”.

El dinámico montaje adoptó la forma de danza-teatro, donde a través de coreografías y música se representaron las manifestaciones estudiantiles de la época, contrastadas con las expresiones del discurso oficial que pretendían difundir una imagen del país que, desde luego, no coincidía con el sentir de los jóvenes ni con la realidad que se vivía en ese momento.

El texto de la obra, y de allí su nombre, parte del mito clásico de Saturno, ilustrado por Francisco de Goya, entre varios otros artistas, según el cual el coloso, advertido de que uno de sus hijos lo destronaría, acabó devorándolos a todos; del mismo modo, el gobierno de la época se decidió por reprimir las manifestaciones estudiantiles antes que intentar siquiera tomarlas en consideración y atender sus demandas.  

Con alusiones directas a los Juegos Olímpicos de México 68 por medio de imágenes de la época, en las que se vio, por ejemplo, a la atleta bajacaliforniana Enriqueta Basilio en el momento que sube la escalinata del estadio universitario para encender el pebetero olímpico, el grupo de actores y actrices portaba vestimentas deportivas de la época y su lenguaje corporal reflejaba las disciplinas deportivas en las que nuestro país obtuvo medallas: atletismo, boxeo, natación, esgrima, equitación, etcétera.

Las grandes imágenes que se proyectaban al fondo del escenario permitían identificar momentos puntuales tanto de la justa atlética, como de lo que sucedía en las calles con los contingentes multitudinarios de jóvenes que exigían derechos y libertades civiles, al tiempo que enfrentaban la amenaza de soldados y granaderos.

En tanto, una voz en off iba ilustrando el discurso oficial, no sólo sobre las Olimpiadas sino acerca del movimiento estudiantil, y mientras las primeras se presentaban como la cara de un México progresista y moderno, capaz de organizar unos juegos ejemplares, la revuelta de los jóvenes se hacía ver como un intento de sabotear el esfuerzo gubernamental.

Cada joven portaba un letrero sobre sus camisetas que mostraba un valor o principio por el cual luchaban (libertad, democracia, seguridad, etc.), mediante danzas y movimientos, acompasados por sonidos efusivos en algunos momentos y tensos en otros, se insistía en los deseos de alcanzar la libertad y democracia que se había anhelado desde hace mucho tiempo en México.

Entre el grupo de actores que ejecutaba sus evoluciones coreográficas aparecía en forma constante uno de ellos que portaba un revólver, lo que mantuvo la tensión a lo largo del montaje, porque parecía inminente que comenzara a disparar… hasta que finalmente lo hizo.

Fundada en el 2011, la compañía Teatro en el Incendio se ha dedicado a la investigación, la experimentación de nuevas poéticas y el diálogo con otras disciplinas artísticas. El nombre del grupo busca reflejar el esfuerzo por involucrar a los espectadores con el sentimiento de caos que se presenta frente a ellos, incorporando al público al “incendio” que se prende en el escenario, para que, como resultado del espectáculo, la persona experimente un cambio, según explicó el director Gilberto Corrales, efecto que ciertamente se logró con tan fuerte exhibición.

Para conocer el resto de las actividades puede consultar www.cecut.gob.mx, www.mexicoescultura.com o www.facebook.com/cecut.mx.

Fotos: Cortesía
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